Después de varios intentos de conformar una organización, un grupo de indígenas y mestizos conformaron, el 17 de noviembre de 1983, hace 38 años, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), para impulsar un nuevo tipo de nación mexicana, plurinacional, con respeto a las identidades y culturas de los pueblos originarios y su derecho a la autodeterminación.

En el México Profundo, como le llamó Guillermo Bonfill Batalla,  desconocido y negado, habitado por milenarias culturas de los pueblos tzeltal, tzotzil, chol, tojolabal y mam, en el Estado de Chiapas, se fundó en la clandestinidad el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.    El 17 de noviembre de 1983, un grupo de indígenas y mestizos decidieron conformar un ejército revolucionario para luchar contra la opresión y explotación ejercida por las élites económicas, políticas y militares en contra de los derechos individuales y colectivos de los pueblos originarios del sureste mexicano.  El EZLN empezó a conformarse desde los primeros años de la década de los 80 del siglo pasado, cuando una célula guerrillera se estableció en la Selva Lacandona con el propósito de impulsar la lucha armada para liberación nacional y conquistar la segunda y verdadera independencia.

Te puede interesar: 15 de noviembre de 1781, muerte heroica de Tupak Katari Volveré y seré millones

El ideario del EZLN se fundamenta en la defensa de los derechos negados a los pueblos indígenas mexicanos, la resistencia al neoliberalismo, la construcción de un nuevo modelo de nación con base en la democracia, la libertad y la justicia. El 1 de enero de 1994, el mismo día en que entró en vigor  el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN),  suscrito el 17 de diciembre de 1992 por México, Canadá y Estados Unidos.   México, y toda Latinoamérica, se enteraron con asombro del levantamiento armado zapatista que se tomó ciudad de San Cristóbal de las Casas y las poblaciones de Las Margaritas, Altamirano, Chanal, Ocosingo, Oxchuc, Huixtán, Chalam, Simojovel y San Andrés Larráinzar. 

El Subcomandante Marcos, portavoz del EZLN,  leyó la Declaración de la Selva Lacandona,  primer documento público del EZLN, en la que declaraban la guerra al gobierno mexicano, por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, autonomía, libertad, justicia y paz.  El buen gobierno zapatista actualmente  se organiza en doce caracoles, en 756 poblados, comunidades, parajes y rancherías, de hablantes de las lenguas de raíz maya zoque, tojolabal, mame, tzeltal, tzotzil, cho´ol.   En  cada lugar la voz de cada comunidad y miembro de la misma es respetado, en ejercicio de la democracia participativa que es la base de la autonomía, con respeto a las identidades y culturas originarias.

En el sureste mexicano florecen conciencias, praxis y corazones para seguir en la lucha por la autodeterminación.  Para los zapatistas no se trata de  tomar el poder del Estado, sino luchar desde la periferia, por conseguir tierra y autonomía a un nivel local.  Sueño compartido por todos los pueblos originarios de Nuestra América, y que en Nicaragua es una realidad que desde 1987 va creciendo en la restitución de derechos a la revitalización de las lenguas, propiedad colectiva de las tierras, salud intercultural, pluralismo jurídico, educación intercultural bilingüe, infraestructura. 

.