El 31 de diciembre del 2020 parecía que todos deseaban que terminara de inmediato, para dar la bienvenida al año nuevo 2021 ¿por qué tanta desesperación para que terminara el 2020?

La humanidad ha dejado atrás un año con muchas adversidades, desde pandemias, fenómenos climatológicos y en algunos lugares  del mundo terremotos, pero la mayoría de los seres humanos hemos mantenido la esperanza y la fe que este año 2021 estará lleno de prosperidad y mucha abundancia para todas las familias del mundo.

No fue una despedida de año convencional, la mayoría apostó por resguardar en sus hogares lo más valioso que la vida y Dios puede brindarles “La familia y la Salud”; este año faltaron muchos lugares en las mesas, rostros en las fotos familiares, pero eso logró que los pequeños detalles, aquellos que por lo general pasan desapercibidos fuesen más relevantes.

El 2020 no fue del todo malo, se despertó una consciencia colectiva sobre la importancia de la familia, cuidar el medio ambiente, tuvo un trasfondo espiritual y nos recordó lo frágil que es la vida, nos puso a pensar en el propósito de nuestras vidas.

2021 un año de victorias y Esperanzas

En el mensaje de año nuevo, la Vicepresidenta de Nicaragua Compañera Rosario Murillo mencionó que dejamos atrás un 2020, con luces y sombras, “ha sido de intenso aprendizaje. El Año que iniciamos, será para aplicar lo aprendido y seguir creciendo en Buena Voluntad y Compromiso de Paz, Cariño, Patria, Porvenir!”.

Además hizo énfasis en el enorme agradecimiento que debemos a nuestro creador.

“Como siempre nuestro Agradecimiento al Dios de Vida, por los Dones que nos deja. Por la Palabra que nos llama a transitar con humildad y sencillez, por una Existencia genuinamente Humana, Familiar, Esperanzada, Verdadera, Plena de Solidaridad, sin egoísmos o indiferencias que matan!”.

Para los nicaragüenses este año nuevo va más allá de un evento en el calendario, es un reflejo de las muchas oportunidades y la nueva vida que trae, una oportunidad para revigorizar los poderes del espíritu y reexaminar los asuntos del corazón y la conciencia.