Biografías

51 años de la caída del comandante René Tejada Peralta: un legado de compromiso

Escrito por : Mercedes Estrada 11 de enero de 2026

Cuando “empezamos a olvidarnos de nuestro cansancio, cuando empezamos a ser Extraordinarios, Especiales, somos Hombres, somos Mujeres Nuevas, dispuestos a ir más allá de nuestros límites para dar lo mejor de nosotr@s mism@s, por el Pueblo y para el Pueblo. De esa contextura estamos hechos l@s Revolucionari@s.”

Compañera Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua
9 de enero 2019

El 10 de enero de 1975 se conmemora en Nicaragua, la caída en combate del comandante René Tejada Peralta, en las inmediaciones de las montañas de Waslala.

René Tejada Peralta formó parte de una generación de militares que rompieron filas para sumarse a la lucha revolucionaria contra la dictadura somocista. En 1966, junto a su hermano David Tejada Peralta, se graduó con el grado de teniente de la Guardia Nacional. Sin embargo, apenas un año después, ambos asumieron responsabilidades dentro de la estructura del Frente Sandinista.

El camino de lucha de los hermanos Tejada fue brutalmente marcado por la represión. Tras ser capturados en Managua por el mayor somocista Óscar Morales Sotomayor, David fue asesinado a golpes y su cuerpo arrojado al cráter del volcán Santiago, en Masaya. René, tras sufrir torturas, recuperaría su libertad.

Formación internacional y compromiso revolucionario

Tras su liberación, René tuvo la oportunidad de estudiar en la Unión Soviética y recibió formación militar. También integró contingentes solidarios que acompañaron a los pueblos que luchaban contra el colonialismo, entre ellos las guerrillas palestinas.

A su regreso a Nicaragua, se internó en la montaña para reorganizar redes guerrilleras, formar cuadros y fortalecer los frentes rurales. Allí asumió responsabilidades estratégicas que lo colocaron entre los líderes silenciosos del esfuerzo revolucionario.

Voces desde la montaña

Sobre su legado y participación en la organización insurgente en las montañas, proponemos a los lectores un fragmento del sexto capítulo del libro La Marca del Zorro. Hazañas del comandante Francisco Rivera, donde se narra el trabajo conjunto entre Tello y Rivera en el restablecimiento de redes a través de campesinos ligados al recuerdo de Pablo Úbeda, así como en el entrenamiento militar de nuevos combatientes que se sumaban al Frente en la montaña.

Este relato permite redescubrir, desde la palabra de sus compañeros, el temple, la disciplina y la entrega total del comandante René Tejada Peralta, uno de los pilares silenciosos del Frente Sandinista de Liberación Nacional en los años más duros de la resistencia armada.


A finales de 1974 Tejada había pasado por Zinica, ligado ya directamente a las estructuras de la Brigada Pablo Úbeda, para hacerse cargo del entrenamiento de los nuevos grupos de compañeros que venían del Pacífico. Y es en esa zona donde lo matan, en el mes de enero de 1975, en la casa de Apolonio Martínez, un colaborador campesino que vivía entre Waslala y Zinica.

Entonces, las patrullas de la guardia habían entrado otra vez a la montaña a reprimir con gran furia, en respuesta a las acciones guerrilleras que siguieron a la toma de la casa del reconocido somocista Chema Castillo, en Managua, toma ejecutada por un comando del FSLN el 27 de diciembre de 1974.

Tejada andaba esa vez con “Manuelón”, un compañero de El Viejo. Eran cerca de las seis de la tarde, y como ya empezaba a caer la noche, dejaron la burra de monte y se metieron al rancho de Apolonio. Al poco rato, un campesino que debía llevarles la cena les hizo desde afuera la seña convenida, y Tejada salió confiado a recibirlo, sin reparar en que detrás estaba emboscada una patrulla de la guardia. A causa de una denuncia, ya le habían caído horas antes al rancho del campesino; agarraron a toda la familia, y el campesino se rajó, revelándoles el lugar donde se encontraba Tejada, y con el cuento de la comida, prepararon la celada. Y lo que es el destino: Tejada se descuidó por una sola vez en su vida, le falló la astucia, a él que era tan precavido, y ésa fue su muerte. Uno de los guardias le disparó un solo balazo, y lo mató.


El legado del comandante René Tejada Peralta continúa vivo en cada comunidad organizada, en cada proyecto del pueblo y en cada paso que fortalece la paz y el desarrollo de Nicaragua. Su entrega, como la de tantos héroes y mártires, permanece como faro de compromiso, dignidad y amor a la patria.