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Comandante Daniel Ortega: “No puede volver a haber guerra; solo destroza a los pueblos”

Escrito por : Mercedes Estrada 9 de febrero de 2026

El Copresidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, presidió la tarde de este 9 de febrero el acto central de entrega de la Medalla de Reconciliación y Paz Cardenal Miguel Obando al exvicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, y a su esposa, Amparo Vásquez de Morales, destacando su trayectoria y su papel determinante en los procesos que condujeron al fin de la guerra en el país.

Durante su intervención, el comandante explicó que la ceremonia se realizó en homenaje al Cardenal Miguel Obando y al poeta universal Rubén Darío, en lo que denominó “el mes de Rubén y del Cardenal”. Señaló que no había mejor forma de honrar su legado que otorgar la Orden Rubén Darío y la Orden Cardenal Miguel Obando a un nicaragüense que se destacó en los campos económico, educativo, literario y en la promoción de la paz.

Trayectoria empresarial, académica y literaria

El mandatario destacó la amplia trayectoria de Morales Carazo como empresario, académico, escritor y figura pública. Recordó su labor como directivo de la Cruz Roja Nicaragüense y del Consejo Superior de la Empresa Privada, así como su papel en la promoción de inversiones y desarrollo desde INDE y como cofundador de la Universidad Centroamericana (UCA).

Asimismo, resaltó su vínculo con la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, el INCAE y el Instituto Tecnológico Nacional (INTECNA) en Granada. También subrayó su faceta como columnista del diario La Prensa entre 1968 y 1978.

El Copresidente citó al poeta Pablo Antonio Cuadra, quien al referirse a la obra de Morales Carazo destacó “una pluma con gran capacidad de síntesis, con el don de la amenidad y una lengua muy clara”, señalando además que detrás del especialista había un humanista que daba primacía al hombre y a sus valores fundamentales.

Entre sus obras mencionó el libro El burro, el alcalde y otras narraciones, una colección de 14 cuentos de carácter costumbrista, escritos con lenguaje sencillo y giros propios del habla nicaragüense, cargados de humor, sátira e ingenio popular.

De la guerra a la mesa de diálogo

En su discurso, el comandante Daniel evocó los años de conflicto armado que vivió el país, recordando que tras la guerra que culminó en 1979, Nicaragua enfrentó una segunda guerra que se extendió hasta 1989 y 1990, periodo en el que se iniciaron las negociaciones de paz.

Señaló que, tras más de 50 mil muertos y una década de confrontación, no quedaba otro camino que el diálogo. En ese contexto, afirmó que Morales Carazo fue reconocido por los dirigentes de la Resistencia por su capacidad y preparación, y asumió un papel clave en las conversaciones para poner fin al conflicto.

“Fue una persona determinante para que se lograra llegar a acuerdos y poner fin a la guerra”, expresó el Copresidente, al destacar que su liderazgo no se ejerció “volando bala, sino pensando y construyendo”.

El papel mediador del Cardenal Miguel Obando

El Copresidente Ortega también recordó el rol del Cardenal Miguel Obando como mediador en distintos momentos críticos de la historia nacional, incluyendo la toma de la casa del ministro José María Castillo y posteriormente la toma del Palacio Nacional.

Narró que el cardenal intercedió ante el entonces gobernante Anastasio Somoza para evitar más derramamiento de sangre y lograr la liberación de presos políticos. El mandatario relató que conoció a Obando siendo estudiante en El Salvador, sin imaginar que años después coincidirían en procesos de mediación decisivos para el país.

Durante las negociaciones con la Resistencia, dijo, el ambiente fue tenso y complejo, pero gracias al esfuerzo de las partes y a la mediación, “se hizo la luz” y se alcanzaron los acuerdos que pusieron fin a la guerra.

Un mensaje contra la guerra

El comandante Daniel recordó escritos posteriores de Morales Carazo en los que advertía que Nicaragua no debía volver a vivir una guerra, subrayando que los conflictos armados solo dejan muerte y destrucción, afectando a jóvenes, mujeres, niños y familias enteras.

“Gracias a Dios hemos tenido paz”, concluyó el Copresidente, reafirmando que la reconciliación y el diálogo fueron determinantes para cerrar una etapa dolorosa en la historia del país.