En la revista En Vivo de Canal 4 se transmitió una entrevista desde el Centro de Educación Especial Melania Lacayo, un complejo educativo que hoy es orgullo de Masaya y referente nacional en la atención a niñas y niños con discapacidad. Este espacio es resultado del compromiso del Buen Gobierno Sandinista, que ha consolidado la Educación Especial como un eje fundamental de su política educativa y social.
La directora del centro, Scarleth Sánchez, informó que este año se atiende a 277 estudiantes en las modalidades de Educación Temprana, Inicial Especial y Primaria Regular. El centro brinda atención integral a niñas y niños con discapacidad auditiva, visual, intelectual, trastorno del espectro autista y multidiscapacidad. “Podemos brindarles toda la atención que cada niño necesita, respetando sus ritmos y estilos de aprendizaje”, afirmó.
El complejo cuenta con espacios innovadores como el Salón de Vida Diaria, donde los estudiantes desarrollan autonomía en tareas del hogar y se preparan para la vida laboral; y el Aula Sensorial, diseñada para estimular los sentidos y ayudar a superar miedos, especialmente en niños con autismo y discapacidad múltiple. Asimismo, se promueve la inclusión en escuelas regulares y técnicas, preparando a los protagonistas para la independencia y la plena inserción social.
El respaldo del Gobierno ha sido determinante, garantizando infraestructura moderna, materiales especializados y formación continua para los docentes. La profesora Martha Pérez, con 14 años de experiencia, expresó que contar con aulas equipadas es “un sueño hecho realidad, porque aquí estimulamos todos los sentidos y desarrollamos habilidades en nuestros niños”.
El Centro Melania Lacayo no solo transforma la vida de los estudiantes, sino que también representa un apoyo invaluable para las familias. Los padres reciben orientación, acompañamiento y formación para comprender mejor las necesidades de sus hijos y fortalecer su desarrollo desde el hogar.
Doña Tomasa Lira, madre de Briana Sinaí, estudiante con discapacidad auditiva, compartió un emotivo testimonio, “Siempre le doy gracias a Dios. Esto no es fácil para cualquier padre; a veces cuesta aceptar la realidad, pero yo no la rechazo, porque yo soy todo para ella y ella es todo para mí. No debemos avergonzarnos de nuestros hijos; el estudio es la herencia que les dejamos”.
Hoy, la Educación Especial en Masaya es símbolo de esperanza, inclusión y dignidad. Un logro que años atrás parecía inalcanzable y que ahora, gracias a la paz y la inversión del Gobierno, garantiza que cada niño y niña con discapacidad tenga un espacio para crecer, aprender y soñar.
