A pocas horas de conmemorarse el Día Nacional del Periodismo en Nicaragua, este 1 de marzo, el programa televisivo “Detalles del Momento” abrió un espacio de reflexión profunda sobre el papel de la comunicación en tiempos de sobreinformación y desafíos globales.
El periodista Moisés Absalón Pastora conversó con la destacada comunicadora Marcelita Rivera, directora de prensa de Radio 580 y corresponsal en Nicaragua de Sputnik, en un diálogo que puso sobre la mesa la responsabilidad ética, política y social del periodismo patriótico.
Rivera, reconocida por su amplia trayectoria y formación de nuevas generaciones, agradeció la invitación y aprovechó el espacio para reflexionar sobre el rigor que debe caracterizar el ejercicio periodístico.
“Los periodistas debemos tener rigor en el trabajo que hacemos, en el contexto que presentamos, en los antecedentes. Hay que profundizar en los hechos y en las consecuencias de los hechos, en la interpretación de los procesos”, expresó, al tiempo que subrayó que el oficio no puede desligarse de una responsabilidad ética con el pueblo.
En ese sentido, destacó que el periodismo no puede reducirse a la superficialidad ni a la neutralidad vacía. “Aquella concepción del periodismo objetivo neutral, casi como un vaso vacío, sin responsabilidad ética, no puede sostenerse. Nosotros no somos neutrales ante la historia, no podemos ser neutrales ante los problemas de la gente”, afirmó.
La comunicadora señaló que, tras los acontecimientos vividos en el país en 2018, el compromiso del periodista en Nicaragua es aún mayor. “Ver hacia las entrañas de quienes han sido instrumentos de desestabilización extranjera nos tiene que dejar claro que no podemos ser ajenos a la realidad que vivimos día a día con nuestro pueblo”, sostuvo.
En un contexto global marcado por la sobreabundancia de información y la manipulación mediática, Rivera advirtió sobre los riesgos de las narrativas prefabricadas y el impacto de los algoritmos en la percepción ciudadana. “Hay una sobreabundancia de información que obliga a revisarnos. Vos agarrás el celular y te empiezan a salir un montón de cosas que no seguís. El algoritmo te dice lo que tenés que ver. Tenemos que discernir, reconocer las estrategias globales que buscan manipular”, explicó.
Asimismo, resaltó la importancia de la formación permanente y el dominio de las nuevas tecnologías, incluyendo la inteligencia artificial. “Estamos obligados no solamente a manejar contexto, también a manejar tecnologías. O profundizás en el uso de la inteligencia artificial para saber cómo utilizarla o te va a tragar”, advirtió.
Rivera destacó también el papel del Consejo de Comunicación y Ciudadanía y las alianzas con plataformas internacionales como RT, Telesur, CGTN y Xinhua, que han permitido fortalecer capacidades técnicas y estratégicas del periodismo nicaragüense.
En el intercambio, se subrayó el papel de la Red de Comunicadores como “soldados élite de la primera línea” en la defensa de la verdad frente a campañas de desinformación, así como el avance en la territorialidad de la comunicación, con formación constante en departamentos y regiones del país.
Para Rivera, el periodismo debe estar del lado de la dignidad del pueblo. “La ética debe estar con la dignidad de la gente. No podemos olvidar que cuando un niño tiene su plato servido de merienda escolar o cuando una mujer recibe su tratamiento contra el cáncer, nosotros debemos regocijarnos como ciudadanos y como periodistas”, manifestó.
Al referirse al reconocimiento que recibirá el periodista Moisés Absalón Pastora, la Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Rivera expresó que se trata de uno de los más altos honores que puede otorgar el Estado nicaragüense a quienes han construido desde la cultura y la comunicación.
“El reconocimiento del nivel que hace el Estado de Nicaragua es uno de los momentos más bellos que puede vivir un ciudadano que ha construido en este país y no lo ha destruido”, afirmó.
De cara al 1 de marzo, la reflexión quedó clara: el periodismo en Nicaragua no es un ejercicio aislado ni indiferente. Es compromiso con la verdad verificable, con la paz, con la memoria histórica y con el derecho del pueblo a estar informado desde una perspectiva crítica, profunda y patriótica.
En tiempos de infoguerra y manipulación global, el desafío es mayor, pero también lo es la convicción de quienes asumen esta profesión como apostolado y como trinchera ética al servicio de la nación.
