A unos 22 kilómetros al sur de la capital, el Parque Nacional Volcán Masaya se consolida como uno de los principales espacios de conservación ambiental y turismo sostenible en Nicaragua. Este complejo volcánico, conformado por dos volcanes y cinco cráteres, alberga una importante riqueza natural que forma parte del patrimonio biológico del país.
El sitio cuenta con una estación biológica, senderos naturales y miradores que permiten a visitantes nacionales y extranjeros conocer de cerca la biodiversidad y la dinámica volcánica del lugar.
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De acuerdo con René Castellón, director de Patrimonio y Biodiversidad Natural del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA), Nicaragua posee una destacada riqueza natural a nivel mundial. “El país cuenta con aproximadamente el 7% de la biodiversidad del planeta, con más de 20,450 especies de flora y fauna registradas, entre aves, peces, mamíferos, reptiles y anfibios”, explicó.
Para proteger estos recursos naturales, el país cuenta con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación y Desarrollo Sostenible, integrado por 76 áreas protegidas bajo distintas categorías de manejo, entre ellas parques nacionales, reservas naturales y refugios de vida silvestre.
Entre las acciones impulsadas por las autoridades ambientales destacan programas de protección de especies en peligro de extinción, como las tortugas marinas, así como campañas de reforestación a nivel nacional. Castellón indicó que este año la campaña “Verde, que te quiero verde” tiene como meta producir 12 millones de plantas y establecer más de 1000 viveros en todo el país, con la participación de instituciones públicas, comunidades y estudiantes.
Además, se ejecuta el Plan Nacional de Prevención de Incendios Forestales, Agropecuarios y de Maleza, que incluye brigadas comunitarias, capacitación y una red de observadores ambientales para detectar posibles focos de incendio.
Por su parte, Carlos Valladares, director del Parque Nacional Volcán Masaya, destacó que este espacio natural ofrece a los visitantes la oportunidad de interactuar con la naturaleza y observar de cerca un volcán activo.
Desde el mirador del cráter Santiago, los turistas pueden apreciar la liberación de gases volcánicos y, al caer la tarde, observar la incandescencia del magma con temperaturas superiores a los 600 grados Celsius. “Las familias disfrutan de un entorno natural único donde convergen la biodiversidad, la geología y la vulcanología”, señaló. El parque recibe anualmente alrededor de 240,000 visitantes, de los cuales más de la mitad son nicaragüenses.
Dentro del área protegida funciona también un centro de visitantes que promueve la educación ambiental. Este espacio cuenta con salas dedicadas a la historia, geología, vulcanología, flora y fauna del lugar, así como información sobre la cordillera volcánica del Pacífico de Nicaragua.
Según las autoridades, en el parque se han identificado más de 360 especies de plantas, 160 especies de aves, 39 de mamíferos y diversas especies de reptiles y peces. El monitoreo de la biodiversidad se realiza mediante recorridos constantes y el uso de cámaras trampa, lo que ha permitido registrar especies como el coyote, el ocelote, el yaguarundí y la rana de ojos rojos.
El parque también cuenta con una estación biológica destinada al desarrollo de investigaciones científicas y capacitación de estudiantes de carreras ambientales. Las instalaciones incluyen áreas de hospedaje, laboratorio de computación y espacios para actividades académicas.
Las autoridades destacan que este espacio natural combina la conservación de los recursos naturales con el turismo responsable, permitiendo a las familias conocer y valorar la riqueza ambiental del país.
Con senderos, miradores y una accesibilidad que permite llegar prácticamente hasta el borde del cráter activo, el Parque Nacional Volcán Masaya se posiciona como uno de los destinos naturales más emblemáticos de Nicaragua.
