Desde las instalaciones de la Cancillería de Nicaragua se realizó la ceremonia de condecoración con la Orden José de Marcoleta en el grado Gran Cruz al excelentísimo señor José Francisco Javier Arrue de Pablo, embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Bolivariana de Venezuela ante la República de Nicaragua, en reconocimiento a su labor diplomática y al fortalecimiento de los lazos de hermandad entre ambos pueblos.
El acto fue presidido por el compañero Valdrack Jaentschke, ministro de Relaciones Exteriores de la República de Nicaragua. En la ceremonia también participaron el asesor presidencial para la promoción de inversiones, comercio y cooperación internacional, Laureano Ortega Murillo; el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras Cortés; el delegado presidencial y director de medios del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Daniel Edmundo Ortega Murillo; así como autoridades de gobierno, representantes del cuerpo diplomático acreditado en el país, funcionarios de la embajada de Venezuela e invitados especiales.
Durante su intervención, el canciller Valdrack Jaentschke transmitió los saludos fraternos de los Copresidentes de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra y Compañera Rosario Murillo Zambrano, destacando la histórica relación de hermandad entre Nicaragua y Venezuela.

“La Venezuela de Bolívar, de Chávez, y la Nicaragua de Sandino, somos pueblos hermanos. Pueblos que siempre luchamos, que nunca nos rendimos y que defendemos nuestra independencia, soberanía y el derecho a forjar nuestro propio destino, libres de injerencias externas”, expresó el canciller.
Jaentschke recordó que el embajador Arrue de Pablo llegó a Nicaragua hace 13 años, período durante el cual trabajó en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales en distintos ámbitos, promoviendo el diálogo político, la cooperación, la solidaridad y el entendimiento mutuo entre ambas naciones.
Asimismo, resaltó parte de la trayectoria del diplomático venezolano, quien llegó a Venezuela en 1964 como misionero y posteriormente se integró al trabajo comunitario en el estado Bolívar. Más adelante participó en iniciativas educativas impulsadas por la Revolución Bolivariana y fue electo diputado por el Partido Socialista Unido de Venezuela, además de desempeñarse como embajador en Paraguay antes de asumir su misión en Nicaragua.

El canciller subrayó que la Orden José de Marcoleta es la máxima distinción que otorga el Gobierno de Nicaragua, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, a personalidades que han contribuido significativamente al fortalecimiento de las relaciones internacionales del país.
En ese sentido, destacó que el reconocimiento se otorga al embajador venezolano por sus valiosos aportes al fortalecimiento de los vínculos de amistad, solidaridad y cooperación entre Nicaragua y Venezuela.
“Entregamos a usted esta merecida distinción como reconocimiento del excelente trabajo realizado en representación del pueblo y gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, con el especial cariño de nuestros Copresidentes y del pueblo nicaragüense”, manifestó Jaentschke.

Durante la ceremonia también se dio lectura al Acuerdo Presidencial No. 39-2026, mediante el cual la Presidencia de la República de Nicaragua, encabezada por el Copresidente Daniel Ortega y la Copresidenta Rosario Murillo, decidió otorgar la Orden José de Marcoleta en el grado Gran Cruz al embajador Arrue de Pablo.
El acuerdo reconoce su destacada labor en el fortalecimiento de los lazos históricos de hermandad, solidaridad y cooperación entre los pueblos y gobiernos de Nicaragua y Venezuela, inspirados en los ideales del libertador Simón Bolívar y del General Augusto C. Sandino, así como en el legado del comandante Hugo Chávez Frías, líder de la Revolución Bolivariana y amigo entrañable del pueblo nicaragüense.

Tras la lectura del acuerdo presidencial, el canciller Valdrack Jaentschke procedió a imponer la condecoración al diplomático venezolano.
En sus palabras de agradecimiento, el embajador José Francisco Javier Arrue de Pablo expresó su profunda emoción por el reconocimiento recibido, destacando que los 13 años de su misión diplomática en Nicaragua representan una etapa inolvidable en su vida.
“Solo tengo una palabra para definir los 13 años que he ejercido como embajador de Venezuela en Nicaragua: gratitud”, afirmó.

El diplomático agradeció al pueblo y gobierno de Nicaragua, así como a los Copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, por la acogida y el aprendizaje político y diplomático que aseguró haber adquirido durante su permanencia en el país.
Arrue de Pablo también recordó momentos complejos vividos durante su gestión, como los acontecimientos del año 2018, destacando la valentía del pueblo nicaragüense y su compromiso con la paz y la estabilidad.
Asimismo, compartió reflexiones inspiradas en el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, impulsada por el comandante Hugo Chávez, subrayando los principios comunes que unen a ambos pueblos, entre ellos la defensa de la soberanía, la autodeterminación, la paz, la justicia social y la integración latinoamericana.
“Estos principios son perfectamente comprensibles en Nicaragua, porque compartimos los mismos valores, la misma historia y la misma lucha por la dignidad de nuestros pueblos”, expresó.

Finalmente, el embajador reiteró su agradecimiento al cuerpo diplomático, a los funcionarios de la embajada venezolana y al pueblo nicaragüense por el respaldo brindado durante su misión.
“Siempre contarán con un hermano, con un amigo y con un pueblo. Hasta la victoria siempre”, concluyó.




















