Por: Luis Guerrero
“Y ahí están los maestros, los jóvenes alfabetizadores que se ha multiplicado por todo nuestro país, por todas las comunidades campesinas, por todas las comarcas, por todos los barrios, llevando la luz de saber, convirtiendo la ceguera, porque estar en el analfabetismo es estar ciego y el capitalismo, impuesto por los yanquis, los gobernantes impuestos por los yanquis, lo que hacían era darle al pueblo palo, no le daban algo elemental como es la educación y por eso es que la primera gran tarea que asumimos al triunfo de la revolución fue alfabetizar, alfabetizar, alfabetizar, y de esa manera, arrancar esa venda de los ojos de miles de hermanos nicaragüenses que estaban en el analfabetismo…”
Comandante Daniel Ortega
Copresidente de Nicaragua
22 de agosto de 2024
El 23 de marzo de 1980 no fue un domingo cualquiera. Miles de jóvenes partían hacia los lugares más reconditos de nuestro país. No llevaban fusiles, sino cartillas; no buscaban el combate de fuego, sino la batalla contra la oscurana que el somocismo había impuesto por décadas sobre nuestro pueblo.
Hoy, al conmemorar esta gesta heroica, recorremos una breve línea de tiempo de una victoria que transformó para siempre el alma del pueblo.
1. El 19 de julio y el compromiso del Comandante Carlos
Para entender la magnitud de la Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA), debemos recordar de dónde veníamos. Al triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979, la dictadura somocista había dejado un país con una tasa de analfabetismo a nivel nacional del 50.35%. En las zonas rurales, la cifra era aún más desgarradora: casi 9 de cada 10 campesinos no sabían leer ni escribir su propio nombre.
Mantener al pueblo en la oscuridad no era un accidente, era una estrategia de la dictadura, apoyada por el gobierno de los EEUU. Pero el Frente Sandinista de Liberación Nacional tenía un mandato histórico. El Comandante Carlos Fonseca Amador lo había dejado claro años atrás cuando, en medio de la lucha guerrillera, instruyó a sus hermanos: “…y también enséñenles a leer”. Esa promesa se convirtió en el decreto número 1 del Gobierno de Reconstrucción Nacional.
2. Preparando el «Ejército de la Educación»
Entre 1979 y 1980, Nicaragua se convirtió en una gigantesca escuela. Se organizó el Ejército Popular de Alfabetización (EPA), compuesto por más de 95 mil estudiantes, maestros y trabajadores.
La logística era monumental. Se crearon las Milicias Obreras de Alfabetización (MOA) y las Brigadas de Alfabetización de la Juventud Sandinista. Miles de familias nicaragüenses despidieron a sus hijos con orgullo, sabiendo que la misión era sagrada. La cartilla “El Amanecer del Pueblo” fue el arma reglamentaria en esta nueva insurrección cultural.
3. El 23 de marzo de 1980: La Gran Salida
La Plaza de la Revolución fue el escenario de una de las concentraciones más emotivas de nuestra historia. Miles de jóvenes, con sus cotonas grises y sus lámparas Coleman, juraron cumplir con la patria. El grito de “¡Puño en alto, libro abierto!” retumbó en toda Nicaragua mientras los camiones y buses partían hacia las montañas, las selvas y montañas.
Ese día comenzó el encuentro de dos mundos: el joven de la ciudad conoció la dureza de la vida en el campo, y el campesino vio en ese joven al hermano que llegaba a devolverle la dignidad. No solo se enseñaban letras; se aprendía a sembrar, se compartía el fogón y se forjaba una unidad nacional inquebrantable.
4. Los meses que cambiaron el mapa
Durante algunos meses, a partir de marzo de 1980, la geografía nicaragüense fue testigo de una transformación sin precedentes. La Cruzada no fue solo en español; a partir de finales de septiembre, se realizó alfabetización en lenguas originarias, reconociendo la diversidad y la soberanía de nuestra Costa Caribe.
La resistencia no fue solo contra el clima o las distancias. Grupos contrarrevolucionarios financiados por el imperio yanqui, intentaron detener la luz con violencia, cobrando la vida de mártires de la alfabetización como Georgino Andrade. Sin embargo, su sacrificio solo dio más fuerza a los brigadistas.
5. El 23 de agosto: Nicaragua, territorio victorioso
El 23 de agosto de 1980, las brigadas regresaron a sus hogares con la frente en alto. Nicaragua le anunció al mundo una proeza que le valió el reconocimiento de la UNESCO: la tasa de analfabetismo se había reducido drásticamente del 50.35% al 12.96%.
La Victoria de la Alfabetización fue la segunda gran liberación de Nicaragua. Aquellos que aprendieron a leer bajo la luz de un candil se convirtieron luego en los técnicos, profesionales y líderes que levantarían el país.
6. El legado que continúa
Hoy, a 46 años de aquel inicio, la llama de la CNA sigue encendida. Nuestro buen Gobierno, bajo la conducción de los Co-presidentes el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, han dado continuidad a esta epopeya a través de la educación gratuita y de calidad en todos los niveles.
Desde las campañas de alfabetización permanente hasta la merienda escolar y las teleclases, el espíritu de 1980 vive en cada centro tecnológico y en cada universidad en el campo. La educación ya no es un privilegio de pocos, sino un derecho restituido para todos los nicaragüenses.
La Gran Cruzada Nacional de Alfabetización nos enseñó que no hay tarea imposible cuando un pueblo está decidido a ser libre. Hoy, seguimos con el puño en alto y el libro abierto, construyendo el futuro que soñaron nuestros héroes y mártires.
¡La alfabetización fue, es y será una victoria de la Revolución!
