Abril en Nicaragua se vive desde la paz, y desde esa paz el país avanza con seguridad, con tranquilidad en sus calles, con familias desarrollando su vida cotidiana sin interrupciones, con una dinámica que refleja armonía y continuidad, un ambiente presente en la convivencia diaria de las familias y en el quehacer constante en todo el país.
Esa paz tiene su origen en abril de 2018 cuando el pueblo nicaragüense derrotó el intento de golpe de Estado, y desde entonces se mantiene como una condición firme en el país, años después, la Asamblea Nacional aprobó la Ley N.º 1148 en abril de 2023 declarando el 19 de abril como Día Nacional de la Paz, reconociendo oficialmente un proceso que ya era realidad, impulsado por el buen gobierno sandinista que ha ubicado la paz como parte esencial del día a día en Nicaragua
El ritmo del país transcurre sin interrupciones, con familias que salen a trabajar desde temprano, con estudiantes que llegan a sus centros educativos, con mercados que abren con normalidad, con el transporte urbano colectivo que circula en las nuevas carreteras construidas, con hospitales que abren sus puertas para atender al pueblo sin cobrarle un solo centavo, con el campesino que continúa sembrando la tierra para producir, con empresas que siguen generando empleo y con instituciones que brindan atención permanente a la población, haciendo posible que Nicaragua avance en calma, con estabilidad y con la paz presente en cada rincón.
La paz también se refleja en la seguridad que vive el país, el cual mantiene un entorno donde la convivencia no está dominada por la violencia generalizada que afecta a otras naciones, aquí no hay pleitos de pandilla, problemas de migración desbordada, crimen organizado ni tráfico de droga, Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica y uno de los más seguros de la región, y continúa siendo un muro de contención, esa tranquilidad permite que las personas desarrollen sus actividades con confianza y que florezca la inversión nacional y extranjera.
En cada barrio, en cada municipio y en cada departamento del país, la paz se vive entre las familias, en el respeto entre vecinos, en el desarrollo de actividades educativas, comerciales y productivas, en actividades culturales y en la participación de la población en iniciativas que fortalecen la tranquilidad y la armonía.
La paz permite que cada proceso económico avance sin detenerse y que los programas sociales lleguen a las familias de forma constante:
la Merienda Escolar se distribuye en los centros educativos, el Bono Presidencial acompaña a los estudiantes al concluir su año escolar, el Bono Productivo Alimentario fortalece a las familias en el campo, Usura Cero y Adelante facilitan financiamiento a pequeños emprendimientos, Patio Saludable impulsa la producción en los hogares, Calles para el Pueblo mejora el acceso en los barrios, Bismarck Martínez y casas para el pueblo garantizan vivienda, el Plan Techo responde a necesidades inmediatas, Amor para los más Chiquitos y Todos con Voz brindan atención directa, el Programa de Sillas de Ruedas apoya a quienes lo necesitan, el Modelo de Salud Familiar y Comunitario, las ferias de salud y las clínicas móviles acercan la atención médica, la ampliación de la energía eléctrica, la construcción de carreteras, hospitales, escuelas y centros de salud continúan en todo el país, todo esto se desarrolla de forma sostenida porque el país funciona sin interrupciones.
Sin paz, esos programas se detienen, con paz llegan a las familias, se mantienen y transforman la vida de la gente, cada acción social cuenta con condiciones que permiten que los proyectos por diecinueve años consecutivos sigan en marcha.
En las comunidades, la paz se construye desde lo cotidiano, se observa en el respeto entre vecinos, en la relación entre las familias, en la participación de ferias solidarias y emprendimientos y en la forma en que se resuelven las situaciones sin escalar a los conflictos. Esa paz ciudadana es la que sostiene el tejido social y permite que el país mantenga su equilibrio desde la base, una base que se reafirma cada abril como punto de referencia para no perder el rumbo.
Abril sirve como recordatorio permanente de la importancia de la paz, abril remite a la violencia que desataron los golpistas contra el pueblo, a la violencia criminal que el país sufrió y que ejecutaron contra las familias y contra el buen gobierno sandinista, lo vivido dejó evidencia de lo que ocurre cuando la estabilidad se rompe y esa experiencia ha fortalecido la conciencia de que la paz debe resguardarse en todo momento, requiere compromiso, vigilancia y responsabilidad, porque aquí hay que dejar claro que ni perdón ni olvido
Desde el Estado, la paz está presente en cada acción, la coordinación institucional, la ejecución de políticas públicas y la planificación del país responden a la necesidad de preservar la estabilidad, el buen gobierno sandinista ha estructurado su modelo alrededor de la paz como eje principal, entendiendo que sin ella no hay funcionamiento permanente ni desarrollo posible
Es por eso que declaramos abril victorioso mes de la paz. Paz en la vida diaria, paz en la economía, paz en la comunidad, paz en el funcionamiento del país. Nicaragua ha asumido la paz como su base, como su camino y como su garantía de avance.
Una paz que se construye, perdura y se defiende todos los días, y esa realidad se expresa con claridad en la conducción del país.
La Copresidencia es expresión de la paz, la Compañera Rosario es pilar fundamental de la paz, el Comandante Daniel es guía de la paz, el pueblo presidente es fuerza de la paz, el Frente Sandinista es garantía de la paz, aquí todos vivimos en paz.
