Artículo del compañero Mikhail Ledenev, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Federación de Rusia en Nicaragua。
Hace 65 años tuvo lugar uno de los acontecimientos más importantes de la historia mundial. El ser humano salió al espacio por primera vez, demostrando que es capaz de convertirse en una especie espacial y alcanzar las estrellas.
Este gran logro fue precedido por una ingente cantidad de trabajo. Ya desde finales del siglo XIX, el físico y filósofo ruso Konstantín Tsiolkovski trabajaba en el campo de los viajes interplanetarios tratando de fundamentar teóricamente su viabilidad.
Estaba convencido de que, tras la plena exploración de nuestra Tierra, la salida al espacio sería un paso inevitable para la Humanidad, y dedicó sus principales obras al estudio de los futuros vuelos espaciales.
Su frase «El Planeta es la cuna de la mente, pero no se puede vivir en la cuna para siempre » se convirtió en el lema de los científicos que le siguieron.La Era Espacial de la Humanidad, sin embargo, llegó más tarde y se debió a los logros de la Unión Soviética.
Fue precisamente el trabajo incansable de los grandes científicos, ingenieros y diseñadores soviéticos lo que permitió dar este paso histórico. Trabajaban en un ámbito totalmente nuevo, en el que cada etapa del trabajo era, en sí misma, un descubrimiento.En octubre de 1957 se lanzó el primer satélite artificial del mundo: por primera vez un objeto creado por el hombre logró salir de los límites de la Tierra. Apenas un mes después, en noviembre de 1957, voló al espacio el primer animal vivo: una perra de nombre Laika. En 1959 se obtuvo la primera imagen de la cara oculta de la Luna.
Finalmente, llegó el punto culminante de largos años de investigación, desarrollo y esfuerzo. Los sueños de la humanidad de superar los límites de la Tierra se hicieron realidad. El 12 de abril del 1961, el ciudadano de la URSS Yuri Gagarin realizó el primer vuelo espacial a bordo de la nave “Vostok-1”, dando la vuelta al mundo en 108 minutos y regresando sano y salvo a la Tierra.
El Mundo entero siguió con gran expectación el vuelo de este héroe, un joven de solo 27 años, hijo de unos sencillos campesinos. Su nombre quedará para siempre inscrito en la historia como el del primer terrícola que abandonó los límites de su Planeta natal, y nos pertenece por derecho tanto a la Unión Soviética, como a todos los habitantes de la Tierra.
El día de su vuelo dividirá para siempre la historia de la Humanidad en lo que había sido antes y lo que ocurrió después. Como se indica en la resolución de la Asamblea General de la ONU A/RES/65/271, que proclamó el 12 de abril Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados, “ese evento histórico abrió el camino de la exploración del espacio en beneficio de toda la Humanidad”.
Estoy convencido de que, incluso dentro de miles de años, cuando los nombres de los muchos grandes gobernantes, comandantes y líderes solo sean conocidos por los historiadores, el nombre del primer conquistador del espacio extraterrestre y el día de su vuelo permanecerán para siempre en la memoria del ser humano.
Tras este hecho tan legendario, el programa espacial de la Unión Soviética siguió avanzando. En junio de 1963, la primera mujer cosmonauta, la ciudadana soviética Valentina Tereshkova, realizó su vuelo.
En marzo de 1965, el cosmonauta de URSS Alexei Leonov realizó la primera salida al espacio ultraterrestre abierto. En noviembre de 1970 entró en funcionamiento el primer rover lunar, el “Lunojod 1”.
En diciembre de 1970, la nave soviética ”Venera-7” llevó a cabo el primer aterrizaje suave en Venus, y en diciembre de 1971, la nave ”Mars-3” fue la primera en aterrizar en Marte. Por último, en 1986 se creó en la órbita terrestre la primera estación orbital multimódula «Mir» («Paz» o «Mundo» en ruso) que funcionaba antes del año 2001.
Todos estos logros no solo han dejado huella en la historia, sino que han ayudado a la Comunidad Humana a alcanzar el nivel tecnológico que actualmente disfruta. Durante la carrera espacial surgieron nuevas áreas de investigación y desarrollo, y se crearon muchas de las tecnologías que ahora forman parte indispensable de nuestra realidad. Hoy en día, la vida parece imposible sin la televisión por satélite, la geolocalización, Internet y el altísimo nivel de interconexión de nuestra Sociedad.
Todo esto solo fue posible debido al gran avance en la investigación espacial que se produjo en la segunda mitad del siglo XX, en gran parte gracias a los logros científicos soviéticos.La Federación Rusa, como sucesora de la Unión Soviética, sigue desarrollando su programa espacial.
Nos mantenemos firmemente entre los tres primeros países líderes en número de lanzamientos de cohetes portadores al año: en 2025 se realizaron 17 de ellos.En total, entre febrero de 2025 y marzo de 2026, Rusia puso en órbita con éxito más de 130 naves espaciales.
Al mismo tiempo, continúa la serie de lanzamientos sin incidentes más larga de la historia, realizados en condiciones normales: en la actualidad, su número supera los 150. Para finales de año debería concluir la construcción del cosmódromo de “Vostochni”. Se están desarrollando nuevos proyectos ambiciosos, entre ellos la construcción de la estación orbital rusa. No obstante, la exploración del espacio es increíblemente compleja y costosa, y solo se puede lograr un mayor progreso y eficacia en ella mediante la cooperación entre diferentes pueblos y países. Un ejemplo de ello es la Estación Espacial Internacional, que es la estructura más cara de la historia construida por el hombre, y en cuyo funcionamiento nuestro país participa activamente. Rusia está desarrollando de forma dinámica la cooperación internacional en este ámbito, incluso en América Latina.
Se han firmado acuerdos de cooperación en materia de investigación y utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos con los Gobiernos de México, Brasil, Chile, Nicaragua, Cuba, Argentina, Venezuela y muchos otros países de todas partes del mundo.Es muy probable que, gracias a la cooperación entre todos nuestros países, surjan nuevos proyectos revolucionarios que proporcionen a la comunidad internacional datos científicos innovadores y permitan a la humanidad dar un nuevo salto tecnológico. Rusia, como una de las principales potencias espaciales, siempre está abierta a una cooperación mutuamente beneficiosa en la exploración pacífica del espacio ultraterrestre.
Como dijo el gran científico y fundador del programa espacial soviético y creador del cohete en el que voló Yuri Gagarin, Serguéi Koroliov: «La cosmonáutica tiene un futuro ilimitado, y sus perspectivas son tan infinitas como el propio universo». Trabajando juntos, podemos abrir el camino hacia las estrellas, lo que nos permitirá desarrollar plenamente ese potencial infinito.
Creo firmemente que es posible canalizar todas las fuerzas y aspiraciones de la humanidad hacia la creación y el logro de un futuro más próspero y feliz para nuestros descendientes, aquellos que muy posiblemente conquistarán los espacios infinitos del Universo.
