La Copresidenta de Nicaragua, compañera Rosario Murillo, destacó el orgullo, la alegría y el espíritu de unidad vivido por las familias nicaragüenses durante la conmemoración del natalicio del General Augusto C. Sandino, resaltando la paz, la dignidad y el amor patrio como pilares fundamentales del pueblo nicaragüense.
“Cuánto orgullo se vio ayer en toda la patria linda, la patria buena, la patria que tanto queremos. ¡Cuánta alegría, cuánta celebración del nacimiento de un héroe inigualable, incomparable! Cuánto celebramos y agradecemos al Padre celestial, porque llegó a Nicaragua, surge de la sangre, del nervio, de la raza nicaragüense, que sabe de lucha, que sabe de honor. Cuánto nos ha dado ese valiente Sandino y cuánto nos da, y cómo sentimos la fuerza de su alma en cada uno de nosotros, la fuerza de su espíritu”, expresó.
La Copresidenta afirmó que el legado de Sandino continúa vivo en las familias nicaragüenses y señaló que el pueblo mantiene firme su compromiso con la paz, la dignidad y la soberanía nacional.
Agregó “Y mientras vemos los cielos iluminados de esta Nicaragua bendita y llena de amor, nuestro pensamiento va hacia aquellos que se empeñan en hacer mal. Los terroristas errantes, les llamo yo; los del odio, la miseria, la maledicencia, los fabricantes de calumnia, los robahonras, los chapuceros de todo tiempo. Los malvados, los perversos, los que ya no son ni serán nicaragüenses, porque les falta amor”.
La compañera Rosario, sostuvo que quienes promueven odio y división permanecen alejados de los valores de amor y fraternidad que, según expresó, prevalecen en la mayoría de las familias nicaragüenses.
“Esos mentecatos que viven de lo demás y de la sangre que siguen succionando como vampiros, no tienen valor, ni sabiduría, ni humanidad verdadera. Son ególatras, los industriales de desgracia. La desgracia para ellos es una industria y pretenden recibir pago de quienes les contratan por fabricar desgracias o fabricar ideas de desgracia al antojo de cada uno”, resaltó.
Asimismo, aseguró que el pueblo ha sabido superar momentos difíciles y continuar avanzando con esperanza y confianza en un futuro de estabilidad y bienestar.
“Los que se ahorcan en su propia vejez espiritual, los que no pudieron ni podrán, son los vagos, los miserables, los de pacotilla y pandillas, los que se creen más y son cada vez menos. Los que no saben amar, los forajidos, los fingidos, esos no tienen perdón de Dios porque no hablan el lenguaje de Cristo y porque en su burda y falaz grandilocuencia, y en su vulgar arrogancia, solo se buscan ellos mismos en todos los espejos y al buscarse ni en los espejos se encuentran, porque son fantasmas de otro tiempo y los fantasmas no se ven en los espejos”, enfatizó.
Señaló que Nicaragua vive una nueva etapa caracterizada por la tranquilidad, la convivencia y el protagonismo de las familias en las actividades culturales y comunitarias.
“Y son tiempos idos, vencidos, superados, enterrados por el amor del pueblo. Tiempos de maldad, de indignidad, de infiernos creados por la crueldad, por el odio de los falaces que se dicen profetas. Así se ven en su absurda vanidad y en el vacío que les inunda. No puede ser inundado por el vacío y creerse lo que no es ni será”, dijo.
La Copresidenta reiteró que el pueblo continúa apostando por la paz y rechazando cualquier intento de confrontación o violencia.
“Ellos no son hermanos de nadie, solo entre ellos mismos en sus afanes maléficos. Porque ahí es donde cubren de cuervos, de zopilotes, la sangre que nadie olvida, los cadáveres que ellos mismos dejaban tendidos en las calles, fruto de sus miserias humanas”, agregó.
A su vez destacó que actualmente las calles del país reflejan un ambiente de celebración, cultura y seguridad, como parte de los esfuerzos por fortalecer la convivencia y el bienestar social.
“Esas calles hoy están llenas de color, de valor, de arte, de cultura, de alegría, de tradición, de pueblo. Ellos ya no están y el luto, la tristeza, se fue con ellos. Vivimos tranquilos, vivimos con alegría, vivimos en seguridad y paz. Y nosotros, a los usurpadores de prestigios ajenos, les decimos: nadie, absolutamente nadie les escucha, porque son nadie y son fantasmas, figuras fantasmagóricas creadas por la amargura y el odio dentro de ellos mismos, condenados a vivir idos, errantes, en soledad de soledades, en desprecio y más desprecio”, apuntó.
“Aquí les decimos: nunca más la oscuridad. Ahora sí, libertad, dignidad, orgullo, fraternidad. Nicaragua triunfa en paz y verdadera unidad, en hermandad cristiana, socialista y solidaria”, resaltó.
Finalmente, Copresidenta expresó que el pueblo nicaragüense continúa defendiendo sus valores y principios desde la fe y el amor, inspirados en el legado histórico de Sandino y en el mensaje cristiano de fraternidad y solidaridad.
“Y compañeros, compañeras, al decir lo que nos corresponde decir frente a los fantasmas, a los cuervos, a los falsos profetas, cuando decimos lo que no solo sentimos y vivimos, sino que somos voz de todos los que sabemos luchar defendiendo nuestro honor desde el amor, que es el mandato supremo de nuestro Cristo Jesús”, concluyó.