Por: Saleth Dávila
“Otto de La Rocha vive en el alma del pueblo nicaragüense, en su alegría, en su cultura y en su manera única de expresarse con amor y orgullo por su tierra”.
Comandante Daniel Ortega
El 25 de mayo de 2020 pasó a otro plano de vida uno de los personajes más queridos de nuestra cultura popular: Otto Benjamín de la Rocha López, reconocido cantautor, actor y humorista. Su legado artístico marcó a generaciones enteras a través de su música, su creatividad y su compromiso inquebrantable con las tradiciones del pueblo.
A lo largo de su vida, se destacó como un artista integral, que supo conectar con el público mediante diversas plataformas como la radio y la televisión, donde su talento brilló con autenticidad.
Otto Benjamín de la Rocha López nació el 23 de agosto de 1933 en Jinotega. Creció en el seno de una familia humilde, formada por Benjamín de la Rocha y Graciela López, de quienes heredó valores sólidos y un profundo amor por las tradiciones nicaragüenses.
Desde muy pequeño mostró interés por el arte popular, aunque nunca se formó académicamente en música. Desarrolló su pasión por la guitarra y el canto gracias a la influencia de su abuelo materno, Juan Fajardo, un hombre que acostumbraba interpretar música tradicional. Fue bajo su guía que Otto comenzó a sentir admiración por nuestra música y aprendió, de forma empírica, a dominar la guitarra.
Apenas a los 13 años, viajó a Managua con la ilusión de abrirse paso en la radio nacional. En aquella época, las oportunidades en las emisoras eran escasas, pero su perseverancia le permitió participar en programas para aficionados. Allí empezó a darse a conocer no solo por su talento musical, sino por la facilidad con la que interpretaba personajes humorísticos inspirados en la vida del campesino nicaragüense.
Antes de convertirse en un ícono nacional, trabajó en la construcción y otros oficios para subsistir, una etapa que forjó su cercanía con la realidad del pueblo.
Uno de los personajes más emblemáticos de su carrera fue Pancho Madrigal. Este nació de una improvisación donde Otto utilizó una voz y un tono particular que capturaron de inmediato la atención de la audiencia. Gracias a su espontaneidad y humor, terminó convirtiéndose en el intérprete definitivo del personaje. A partir de esa interpretación surgieron otros grandes íconos populares como Aniceto Prieto, Lencho Catarrán y el Indio Filomeno. Cada uno reflejaba las costumbres, expresiones y situaciones de la vida diaria en Nicaragua, logrando que el público se sintiera plenamente identificado.
Quienes lo conocieron lo describían como un hombre amable, alegre y sencillo. A pesar de alcanzar fama nacional, nunca perdió la humildad ni las costumbres con las que creció. Disfrutaba conversar con la gente, escuchar historias populares y compartir momentos con su familia.
Otto admiraba la vida campesina y la idiosincrasia del nicaragüense. Por ello, dedicó gran parte de su tiempo a preservar expresiones culturales a través de relatos y canciones que reflejaban la identidad de nuestro país. Además de su faceta humorística, brilló como cantautor con temas que hoy son himnos, tales como: Managua, linda Managua, La Pelo de Maíz, Amor Florecido y A mi mamá. Su música no solo entretenía, sino que transmitía los valores esenciales de nuestra identidad.
El aporte de Otto de la Rocha ha trascendido generaciones y su influencia sigue vigente en el día a día de las y los nicaragüenses. Su partida física en 2020 generó múltiples muestras de respeto en todo el país; diferentes sectores culturales recordaron su labor como promotor de nuestra identidad y su incalculable contribución al arte popular.
En reconocimiento a su trayectoria, diversos espacios culturales llevan su nombre para mantener vivas las tradiciones artísticas del país, destacando especialmente la Casa de Cultura y Creatividad “Otto de la Rocha”, inaugurada en Managua en diciembre de 2022. Este centro nació con el propósito de brindar oportunidades de aprendizaje en música, teatro y danza a niños, jóvenes y adultos.
El Buen Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, dirigido por el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, ha impulsado la creación de estas casas culturales, honrando la memoria de héroes e iconos nacionales para recordar siempre su protagonismo en la historia de Nicaragua.
“La voz y el talento de Otto de la Rocha viven eternamente en el corazón del pueblo nicaragüense. Su arte humilde, alegre y profundamente nuestro, seguirá iluminando generaciones como patrimonio cultural de Nicaragua”
Compañera Rosario Murillo