Análisis

Un mundo entre guerra y moderación

Escrito por : Redacción Central 4 de enero de 2026

Escrito por: Stephen Sefton, 4 de enero 2026

El criminal secuestro del hermano Presidente Nicolás Maduro Moros y la Compañera Primera Combatiente Cilia Flores ocurrió en el aniversario del asesinato por órdenes de Donald Trump del general iraní Qasem Soleimani en 2020. Con cada crimen que cometen, el gobierno norteamericano y sus cómplices europeos demuestran que con ellos no vale la pena negociar o ofrecer una mano de paz.  El ataque a Venezuela demuestra de la manera más contundente posible la maldad y falsedad del sistema de gobierno norteamericano. El hecho que una u otra figura política de la clase gobernante norteamericana sea presidente del país no cambia para nada su odiosa naturaleza fascista. Siempre impulsan el criminal militarismo como política exterior y a nivel interno priorizan la riqueza de sus élites empresariales por encima de las legítimas aspiraciones de su población.  

El problema esencial para el mundo mayoritario es la enorme ventaja disfrutada por el criminal Occidente colectivo en comparación con la gran mayoría de los gobiernos del mundo que cumplen con el derecho internacional, sinceramente promueven la paz y buscan resolver desavenencias por medio del diálogo. La práctica consistente de los criminales occidentales durante décadas ha sido fingir la voluntad de dialogar solamente para ganar espacio, tiempo y oportunidad para cometer otra bárbara agresión. Este modo de operar se ha visto desde el fin de la Guerra Fría y la guerra en la antigua Yugoslavia. Luego, se perfeccionó con el fraude  de los Acuerdos de Minsk sobre Ucrania, se veía durante las negociaciones con Irán antes del ataque sionista y norteamericana en junio del año pasado. Ahora mientras el Presidente Maduro confiaba en el diálogo, se ha atacado Venezuela para secuestrar a él y su esposa Cilia. 

La agresión contra Venezuela ocurre en el amplio contexto de la mala fe de parte del gobierno norteamericano y sus aliados y su ofensiva contra el nuevo orden internacional. La aseveración es falsa que el gobierno de Donald Trump busca la paz en Ucrania y va a abandonar Europa para enfocar su atención en Asia y en América Latina. Ahora la CIA admite abiertamente que está apoyando los ataques terroristas por drones contra la población civil en Rusia. Las fuerzas norteamericanas apoyan los ataques terroristas de Ucrania con inteligencia e información satelital para la focalización de sus blancos. Con el beneplácito de su gobierno, las empresas norteamericanas siguen vendiendo grandes cantidades de armamentos a países intermediarios europeos con el explícito fin de ser entregados a Ucrania  

En Polonia el viceministro de Defensa polaco Cezary Tomczyk comunicó  hace poco que el gobierno norteamericano va a invertir  US$500 millones para el desarrollo de infraestructura en bases militares en el país. Es parte de un plan para modernizar estas bases militares hasta 2035 con una inversión contraparte del gobierno de Polonia de US$250 millones al año. Así que no hay ninguna intención de la parte norteamericana de abandonar su agresiva postura militar en Europa contra Rusia ni el estacionamiento de sus armas nucleares allí. Solamente van a exigir que los pueblos europeos pagan el costo de esa presencia militar.  Además, la reciente imposición en Ucrania del simpatizante nazi Kyrylo Budánov como el segundo al presidente de facto Volodímir Zelenski augura una profundización de la guerra sucia contra Rusia ya que el señor Budánov es un reconocido activo de la CIA con una carrera militar en las fuerzas especiales..

No tiene límite la falsedad y duplicidad de la clase gobernante yanquí y sus secuaces europeos en sus esfuerzos de revertir el desarrollo de un mundo multipolar. Mienten a sus pueblos y mienten a sus contrapartes internacionales de tal manera que es imposible confiar ni en los tratados y acuerdos más solemnes y formales. De hecho, durante muchos años los gobiernos norteamericanos han asegurado la expiración de todos los acuerdos sobre los armamentos nucleares sin el más mínimo esfuerzo de negociar una prórroga. El llamado Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, el único acuerdo bilateral de control de armas restante entre Rusia y las autoridades yanquis, expira el 5 de febrero de este año. Rusia ha declarado que siempre va a respetar las provisiones de ese tratado si su contraparte norteamericano hace lo mismo. Todavía no ha habido una respuesta de parte de la administración del presidente Trump y es poco probable que se dará.

El retiro norteamericano de los acuerdos nucleares se debe al hecho que sus fuerzas armadas y su base industrial, con o sin sus aliados de la OTAN, ya no son capaces de vencer en una guerra convencional contra Rusia o China y probablemente contra Irán tampoco. Esta realidad significa que al perder una guerra convencional directa contra estos poderes, las élites gobernantes norteamericanas y sus aliados, incluyendo Israel, recurrirán a la guerra nuclear porque son tan dementes que prefieren destruir todo el mundo que jamás aceptar perder su acostumbrado dominio y poder. Está claro que Rusia no ha respondido a las acciones de agresión de los países de la OTAN, liderado por el gobierno yanqui, contra su territorio porque probablemente conducirá a una espiral de escaladas que solo terminen con un intercambio de armas nucleares.

Entrelazado con este deseo de evitar una guerra nuclear es el imperativo para Rusia de respetar los intereses y opiniones de otros países y mantener la paz mundial, a pesar de todas las provocaciones enemigas y la gran presión de la opinión pública en la misma Rusia. Para el gobierno de Rusia el apoyo de China y la India y otros países cómo Brasil y Sudáfrica o los países de ASEAN y los países árabes ha sido de gran importancia en el sentido económico desde el inicio de las extremas medidas coercitivas unilaterales aplicadas por el Occidente colectivo desde 2014 e intensificadas en 2022. El gobierno norteamericano y sus aliados han sido despiadadamente oportunistas y cínicas en aprovechar esta realidad para llevar a cabo agresiones las cuales, en otras circunstancias, Rusia habría castigado fuertemente. 

Lo mismo aplica en el caso de China en relación al abierto apoyo occidental al rebelde gobierno de la provincia china de Taiwan. China, India y Rusia son países que en la historia contemporánea han promovido la paz, evitado provocaciones y buscado resolver sus disputas por medio de la negociación con el debido reconocimiento del derecho internacional. Es un punto que las declaraciones de la Organización de Cooperación de Shanghai y del grupo de países BRICS+ siempre enfatizan. Su posición contrasta marcadamente con la invocación por el Occidente colectivo de su espuria formula de un “orden basado en reglas” que nunca se define por el sencillo motivo que las reglas se inventan y cambian de un momento al otro al antojo de las élites gobernantes norteamericanas. El ejemplo más claro de su cínica oportunismo es su apoyo al genocidio sionista del pueblo palestino. 

Esta realidad se observa claramente también en la violación del principio de la libre navegación por los países piratas occidentales en perjuicio de buques, con diferentes cargamentos pero principalmente buques petroleros, de Rusia, China e Irán. En respuesta a los ataques contra buques comerciales llevando cargamento ruso, el gobierno de Rusia ha recomendado que estos barcos deben de navegar bajo la bandera rusa y no las de terceros países, lo cual da una medida de protección contra los arbitrarios intentos de incautación por las guardacostas de las naciones occidentales. A inicios de diciembre el presidente Vladimir Putin alertó que su país podría responder a las agresiones ostensiblemente cometidos por Ucrania contra barcos rusos con ataques a barcos de los países que apoyan Ucrania militarmente. 

Desde el fin de diciembre, las guardacostas de China se han organizado para patrullar con mayor intensidad sus aguas territoriales alrededor de Taiwan. Se reporta que China en el curso de esta operación ha confiscado un barco de una empresa taiwanés que llevaba misiles norteamericanos del tipo Himars a Taiwan. El pasado 25 de diciembre, Irán incautó un petrolero extranjero lo cual acusaba de transportar unos 25.000 barriles de combustible de contrabando. Esta acción siguió la confiscación de otro barco en circunstancias similares en el pasado mes de noviembre. Entonces, queda a ver como se desarrolla la respuesta de Rusia, China e Irán a los ataques e intentos de incautación contra buques comerciales que llevan cargamentos de sus países. 

Este tema es de especialmente alta importancia ahora en el Caribe en el contexto del intento norteamericano de imponer un bloqueo marítimo contra Venezuela. La ofensiva contra Venezuela es solo una entre varios teatros de agresión promovidos por el Occidente colectivo desde el genocidio del pueblo palestino y la agresión contra Irán hasta la la guerra de la OTAN en Ucrania y las deliberadas provocaciones contra China. El gobierno yanqui ha ordenado sus secuaces en Japón, Corea del Sur y Filipinas a aumentar su gasto militar y su postura ofensiva para hostigar a China. Contra la desesperada agresión de las fascistas élites occidentales y sus ataques terroristas, Rusia, China e Irán han sostenido una extraordinaria moderación en su política exterior. 

Como explicó el hermano Canciller Wang Yi de China en una elocución de fin de año, “Frente a un mundo turbulento donde la paz está amenazada, China ha actuado como un ancla para la estabilidad. A medida que se aceleran las transformaciones que ocurren una vez cada siglo, las relaciones internacionales se están reformulando en medio de la turbulencia y los riesgos de conflicto o confrontación entre los principales países están claramente en aumento. China, como país importante clave y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, mantiene su compromiso de defender la paz mundial.”

En mayo de este año, el hermano Canciller Serguei Lavrov resaltó el compromiso de Rusia China y la India con la paz mundial y explicó  el problema fundamental de las nuevas relaciones internacionales , “Si somos serios acerca de la garantía de estabilidad en el sistema de relaciones internacionales, debemos darnos cuenta de que mucho depende que el Occidente renuncie a los esfuerzos para imponer sus destructivos principios e ilegítimo ideología y empieza a regirse por los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas en la buena fe.” 

Mientras China y Rusia afirman la importancia de defender la ONU y cumplen con el derecho internacional, el Occidente colectivo actúa con cada vez mayor desesperada criminalidad para frenar el nuevo orden mundial. Contra aliados estratégicos de Rusia y China como Venezuela e Irán, recurre a la plena guerra. Mientras los grandes poderes del mundo mayoritario deliberen sobre la mejor manera de actuar en este nuevo contexto internacional, los países del mundo mayoritario no tienen alternativa que unirse en defensa de la Paz. 

Como nuestro gobierno ha declarado, “Como Herman@s en esta Valiente y Noble Nuestramérica-Caribeña nos unimos al Clamor del Mundo entero, que desde un profundo rechazo afirmamos que seguiremos luchando para que impere el Derecho Internacional y las Soberanías. La Paz ha sido profundamente herida y la Familia Humana, la Comunidad de Naciones, los Pueblos del Mundo, urgimos que se reinstale como absoluto reflejo de la Dignidad de los Pueblos. Acompañamos de corazón el llamado de la Vice-Presidenta de Venezuela, Compañera Delcy Rodríguez, a defender la Verdad, la Justicia y la Vida, y a exigir la liberación inmediata del Presidente, Compañero Nicolás Maduro y de la Compañera Cilia Flores”