Biografías

56 Aniversario del Tránsito a la Inmortalidad de Leonel Rugama

Escrito por : Bryan Dávila 15 de enero de 2026

“¡Aquí no se rinde nadie!


‘¡Qué se rinda tu madre!’ Ese grito de heroísmo vive en nuestra Nicaragua bendita en voces dignas, corazones dignos, corazones crecidos en amor a la patria. Vive en toda nuestra Nicaragua, resuena como proclamación de identidad nacional, eso es lo que somos, todos Leonel Rugama con Leonel Rugama en esa vivencia heroica, histórica y actual”


Compañera Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua
14 de enero de 2021

El 15 de enero de 1970, hace 56 años, cayó bajo las balas de un batallón somocista el joven poeta revolucionario y sandinista Leonel Rugama, junto a los compañeros Róger Núñez y Mauricio Hernández, en una casa de seguridad contigua al Cementerio Oriental de Managua. Su muerte constituyó una pérdida inmensa para el FSLN y provocó un profundo impacto en los círculos intelectuales y artísticos del país. Por ello, cuando se habla del compromiso militante de los intelectuales nicaragüenses, es imprescindible hablar de un antes y un después de Leonel Rugama.


Nota Autobiográfica


“Nací el 21 de marzo de 1949 en un valle al noreste del departamento de Estelí, Nicaragua, Centroamérica. Fui trasladado a la ciudad de Estelí en febrero de 1950; aquí estudié la primaria inclinándome por las matemáticas. En 1962 fui a la Ciudad Universitaria (León) donde aprobé el último grado de primaria…


Estudié secundaria en el Seminario Nacional de Managua. Terminé mi último curso de secundaria en el Instituto Nacional de Estelí. Obteniendo primer lugar en clases.


Ahora llevo una vida autodidacta, por no tener facilidades económicas para ingresar en una universidad. Actualmente escribo en Novedades Cultural y me ejercito en Ciencias Exactas. De mis familiares tendré que decir: desciendo de pobres familias aunque honorables. Mi padre es oficial de carpintería y mi madre maestra empírica.


Leonel Rugama (1969)


Su exacta conciencia histórica le permitió completar su nota autobiográfica con uno de sus poemas más hermosos como “El Libro de la Historia del Che”:


Leonel Rugama
gozó de la tierra prometida
en el mes más crudo de la siembra
sin más alternativa que la lucha
muy cerca de la muerte
pero no del final”.


Leonel Rugama según el Comandante Omar Cabezas


“Leonel te planteaba la cuestión de ser hombre, pero no ya en el caso del macho, sino del hombre que adquiere responsabilidad histórica, un compromiso para con los demás, de quien lo da todo para felicidad de los demás. La estrella de Leonel es en ese entonces el comandante Ernesto «Che» Guevara, que tiene apenas meses de muerto.


Él basa casi toda su politización sobre mí, en ese momento, en el compromiso que tiene el hombre, de sacar al hombre de la pobreza, de la explotación, de ascender en el escalafón revolucionario.


Incluso recuerdo que un día hubo un debate ideológico en la universidad, me acerqué a uno de los corrillos que se formaron y Leonel era el centro de la discusión en el corrillo. Recuerdo que entonces dijo al grupo de compañeros que estaban allí discutiendo con él, fruncido el ceño: «Hay que ser como el Che… ser como el Che… ser como el Che…» Sus gestos, ademanes y su frase, con todo y lo explosivo de la carga que llevaba adentro, me hicieron impacto al centro del cerebro. «…Ser como el Che… ser como el Che…»


Salí de la universidad con la frase repitiéndola interiormente como si fuese una cinta magnetofónica: «ser como el Che… ser como el Che…» Por supuesto que jamás me imaginé yo la influencia que eso iba a tener posteriormente en mí porque, efectivamente, después de esa época yo empecé a estudiar al Che. Yo conozco y llego a Sandino a través del Che, porque me doy cuenta que en Nicaragua para ser como el Che hay que ser sandinista. Es el único camino en Nicaragua para la Revolución”.


La (Po)ética de Leonel Rugama


En Leonel Rugama, la ética no es una abstracción moral ni un ejercicio contemplativo, es una práctica histórica que asumió sin titubeos. Su poesía, su pensamiento y su acción revolucionaria forman una unidad indivisible en la que la palabra se vuelve acción y vida.


Esta ética se expresa con fuerza en poemas como “Como los santos”, donde interpela directamente a los históricamente oprimidos: el tunco carretonero, el carbonero entecado, el chofer, el taxista, el camionero, el busero, el soldador, el zapatero, quienes venden sorbete, raspados, bolis o gelatina, los lustradores, quienes piden limosna en las paradas, todas las mujeres. A todos les anuncia su decisión de matar el hambre que nos mata y les habla de los santos de la Revolución: Sandino, el Che, Miguel Ángel Ortez, Jorge Navarro, Selim Shible, Jacinto Baca, Julio Buitrago, invitándolos a vivir como ellos, quienes no escatimaron la vida para restituir la dignidad del pueblo y soñar con la felicidad colectiva.


De ahí su insistencia en el compromiso total, sin concesiones, con la causa de los oprimidos. Su vida breve, asumida conscientemente bajo el riesgo permanente de la muerte, expresa esta ética del deber histórico.


La entrega de Rugama no fue impulsiva ni romántica, fue lúcida y deliberada. Asumió la posibilidad de la muerte como parte del camino revolucionario como consecuencia ética de una opción radical por la justicia. En su poesía, la cercanía de la muerte no aparece como derrota, sino como tránsito: “muy cerca de la muerte, pero no del final”. Aquí se revela una ética donde el sacrificio adquiere sentido solo en función del porvenir colectivo.


El poeta José Coronel Urtecho diría que en Leonel Rugama se plasma con toda claridad la posición de Poeta Cabal, completo y de héroe y mártir, de revolucionario, que además encarna la Revolución en su poesía y en su vida. Visión de la revolución y expresión poética verbal de la misma. A través de su poesía, en Rugama se percibe claramente una preocupación ética: perseguir el bien de las mayorías a través de la Revolución, es decir, a través de la acción política, hizo de su vida un gran poema pragmáticamente ético en todas sus dimensiones.


La poesía rugamiana se opuso a la tradición inmediata de la Vanguardia Literaria de Nicaragua, cuyos miembros, todos pertenecía a la burguesía, situándose en estado de disponibilidad frente al futuro revolucionario de Nicaragua. Rugama se entregó totalmente al pueblo a través de la lucha y de una poesía marcada por versos como los de “La tierra es un satélite de la luna”. Él habla la lengua del pueblo, clara y natural, y con ella construyó poemas que siguen agitando la conciencia, como “Como los santos”, un texto agitacional que se renueva y nos renueva con cada lectura. Leonel Rugama es uno de los grandes Santos de la Revolución Popular Sandinista a la par de Sandino y Carlos Fonseca y sigue impactando a la Revolución en Nicaragua y a cada uno de nosotros, continuadores de las luchas, batallas y victorias.


Además de su poesía en el Ensayo El Estudiante y la Revolución, Rugama asevera que toda Revolución es en función de la evolución humana. Si hay normas que obstruyen o mutila el integro o parcial desarrollo humano, se debe activar la Revolución para lograr la integridad humana en las mayor parte de sus frases.


En ese sentido, con toda certeza podemos afirmar en este 56 aniversario de su tránsito a la inmortalidad, que La Revolución que imaginó y por la que luchó este año cumple 47 años y 19 años en su segunda etapa, y está cumpliendo: reducción a la mínima expresión del analfabetismo, cientos de miles de jóvenes acceden a la universidades Pueblo Presidente, miles de familias ya tienen sus viviendas dignas, Nicaragua cuenta con las mejores carreteras de Centroamérica, Educación y la Salud gratuitas, cobertura de energía eléctrica en un 99%, niñez que ya no muere de hambre, se está luchando sostenidamente contra la Pobreza y la Pobreza extrema, en favor de la felicidad y alegría del pueblo.

Bibliografía:
Leonel Rugama. (SF). Que se rinda tu madre. Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.
Omar Cabezas (SF). La montaña es algo más que una inmensa estepa verde.
El 19 Digital (2021) Compañera Rosario: Donde Leonel proclamó la dignidad de Nicaragua nacieron miles de luces