La paz no es una aspiración abstracta ni una consigna vacía. Es una certeza construida desde la conciencia, la fe y las decisiones firmes de un pueblo que avanza. Así lo expresó la Copresidenta Rosario Murillo al afirmar que la paz es la certeza de que Nicaragua va siempre más allá, guiada por los valores históricos y espirituales que han marcado su rumbo.
“La paz es certeza, no es solo esperanza, es la certeza de que vamos bien y de que vamos adelante siempre más allá, como nos enseñó Sandino”, sostuvo la Copresidenta, al reflexionar sobre el sentido profundo de la paz como eje del proyecto nacional.
La compañera subrayó que esa certeza se forja desde la lucha interior de cada persona. “Hay que luchar dentro de uno mismo contra el egoísmo, luchar por la cordura, que es ternura; luchar por el amor, que es vida; luchar por la paz, que es certeza”, expresó, destacando que se trata de decisiones cotidianas que fortalecen la convivencia y el bien común.
En ese sentido, valoró el carácter convocante de este mensaje, al señalar que “es una frase muy profunda porque nos llama y nos convoca a trabajar más y mejor cada día”, reafirmando el compromiso colectivo con una Nicaragua reconciliada y en paz.
“La decisión es reconciliación, la decisión es concordia, paz, hermandad; la decisión es amor”, enfatizó la Copresidenta, agregando que “el amor es fe, es fortaleza, es el gran espíritu que se manifiesta en cada uno de nosotros y que nos llama a ser mejores ciudadanos, mejores revolucionarios, mejores pobladores, mejores estudiantes”.
Estas reflexiones fueron compartidas durante el acto de entrega de la Medalla de la Reconciliación Cardenal Miguel al exvicepresidente de la República, don Jaime Morales Carazo, y a su esposa, doña Amparo de Carazo, un espacio cargado de simbolismo, reconocimiento y reafirmación del compromiso histórico con la paz, la unidad y la reconciliación nacional
