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Gesta Heroica de Los Sabogales: Ejemplo eterno de lucha

Escrito por : Mercedes Estrada 26 de febrero de 2026

“Nuestra Historia és de Valientes, porque aquí, Ni Nos Vendemos, Ni Nos Rendimos, Jamás ! Nuestra Historia és de Honor y Gloria, y de Bravura… Un Pueblo Bravo, un Pueblo que se estima a sí mismo, un Pueblo de Gran Espíritu, un Pueblo de Grandiosa Fuerza, un Pueblo de Corazón Victorioso”.

Compañera Rosario Murillo
26 de febrero 2025

El 26 de febrero de 1978 quedó grabado en la memoria histórica de Nicaragua como uno de los capítulos más intensos de la lucha contra la dictadura somocista. Ese día, en la comunidad de Los Sabogales, Masaya, cayó combatiendo el Comandante Camilo Ortega Saavedra, conocido como “El Apóstol de la Unidad”, junto a los compañeros Rito Moisés Rivera y Arnoldo Quant Ponce, enfrentando a la Guardia Nacional.

La caída de Camilo Ortega no fue un hecho aislado, sino parte de la insurrección que estremeció al histórico barrio indígena de Monimbó los días 26, 27 y 28 de febrero de 1978. En aquellas jornadas también ofrendaron su vida Carlos Balmaceda, Manuel de Jesús Ruiz González, Francisco Lorenzo López Díaz, Julio Madriz Ruiz, Domingo García Cajina, Miguel Jerónimo Vásquez Díaz, Domingo Cajina Vásquez, Jorge Chávez, Pedro Joaquín Pérez, Aurelio Dávila Putoy, Juan Ramón Jarquín Rivera, Bosco Monge Hernández, Rubén Paladino, Roberto Maltez Martínez, Roberto Ortiz Téllez, Julio Ortega, Agustín Andino y Roberto Hernández Flores.

El 27 de febrero, la Guardia Nacional incluyendo tropas de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI) ejecutó la denominada “Operación Limpieza”, un bombardeo indiscriminado sobre Monimbó apoyado con medios aéreos y blindados. Durante 21 horas, cerca de 600 efectivos realizaron cateos casa por casa, capturaron civiles y destruyeron trincheras, intentando sofocar la rebelión popular. Lejos de doblegar al pueblo, la represión fortaleció su determinación de continuar la lucha por la liberación nacional.

Días después, el 2 de marzo de 1978, el pueblo de Masaya denunció públicamente la violencia ejercida por la dictadura militar de Anastasio Somoza Debayle, reafirmando que, aunque guardarían las armas momentáneamente, no significaba rendición ni renuncia a sus ideales.

En los primeros años de la Revolución, el diario Barricada rescató esta epopeya en sus ediciones impresas del 26 de febrero de 1982 y 1983, cuando apenas habían transcurrido cuatro y cinco años de aquellos acontecimientos. En sus páginas en blanco y negro, Monimbó era descrito como uno de los cráteres del “volcán” revolucionario que empezaba a hacer erupción en febrero de 1978, marcando un hito decisivo en la lucha del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Las crónicas destacaban que la chispa se encendió el 19 de febrero, tras la represión de una manifestación pacífica que salía de la iglesia San Sebastián, donde se había orado por el alma del periodista Pedro Joaquín Chamorro. A partir de entonces, la sangre de los combatientes multiplicó el compromiso de miles de nicaragüenses.

Décadas más tarde, el 26 de febrero de 2019, en el empalme de Monimbó fue inaugurado un monumento en honor a los héroes y mártires de Los Sabogales. La obra, realizada por el pintor Julián Samcan, integra elementos simbólicos como viviendas de taquezal, máscaras tradicionales y bombas de contacto utilizadas en la insurrección, junto a los rostros de Camilo Ortega, Arnoldo Quant Ponce y Rito Moisés Rivera.

A 48 años de aquella gesta heroica, la memoria de Los Sabogales y de Monimbó permanece viva como símbolo de valentía, unidad y resistencia, recordando que la historia de Nicaragua también se escribió con el sacrificio de hombres y mujeres que decidieron enfrentar la opresión en nombre de la libertad.