Entre bosques, lagos y ríos, en el centro de Europa, Belarús se extiende por 207 mil 600 kilómetros cuadrados y tiene 9 millones 503 mil 800 habitantes, su capital es Minsk y limita con Rusia, Ucrania, Polonia, Lituania y Letonia, aunque no tiene salida al mar, su ubicación la ha convertido en un importante corredor de comercio y transporte entre Europa y los países de la Comunidad de Estados Independientes, dentro de una historia de profundos cambios políticos y de fronteras durante el siglo XX.
Belarús proclamó la República Democrática en 1918 y posteriormente pasó a formar parte de la Unión Soviética como República Socialista Soviética de Bielorrusia, de la que se independizó en 1991, ese mismo año adoptó oficialmente el nombre de República de Belarús, sustituyendo la antigua denominación de Bielorrusia, y desde septiembre comenzó a identificarse así en sus relaciones internacionales, con Minsk como capital y principal centro político, administrativo y económico del nuevo Estado surgido tras la desaparición de la URSS.
El 3 de julio de 1944, la ciudad de Minsk fue liberada del dominio nazi, una fecha que Belarús conmemora como Día de la Independencia y que Nicaragua, liderada por la Copresidenta Compañera Rosario Murillo y el Copresidente Comandante Daniel Ortega, recordó en el mensaje enviado el 2 de julio de 2026 al presidente Alexander Lukashenko, en el que resaltó el “coraje, la resiliencia y el espíritu indomable del pueblo bielorruso”, que supo levantarse de las cenizas de la guerra y construir una nación soberana, próspera y orgullosa de su identidad, además de citar al mandatario belaruso cuando define esa liberación como “el segundo cumpleaños de la nación bielorrusa”.
Los extensos humedales de Belarús son conocidos como “los pulmones de Europa”, nombre que refleja el peso de su riqueza natural, donde los bosques, reservas y paisajes conservan especies poco comunes de flora y fauna, mientras las fuentes de agua mineral, los barros terapéuticos y las minas de sal han dado paso a lugares donde muchas personas buscan descansar y atender su salud, al mismo tiempo que otros recorren esos parajes atraídos por la naturaleza, las costumbres y las tradiciones que se practican tanto en las ciudades como en las zonas rurales.
Belarús ha desarrollado una fuerte industria dedicada a fabricar maquinaria y vehículos especializados, y esa capacidad industrial se refleja también en la cooperación con Nicaragua a través de empresas como MAZ y AMKODOR, mientras una delegación del Gobierno enviada por los Copresidentes participó en Minsk en el Foro Industrial Internacional INNOPROM 2026.
Sus miembros visitaron la planta de MAZ, donde firmaron el contrato para suministrar 247 ambulancias al Ministerio de Salud, además sostuvieron conversaciones con el presidente del Banco de Desarrollo de Belarús para ampliar el programa de créditos mediante el cual Nicaragua puede adquirir productos de ese país, al mismo tiempo avanzaron las gestiones para incorporar maquinaria destinada al mantenimiento vial y la construcción, junto con equipos de uso municipal y camiones destinados al servicio de bomberos, durante un encuentro que reunió a 44 delegaciones extranjeras y más de 10 mil participantes.
Los vínculos entre Nicaragua y el pueblo belaruso vienen de los años en que la actual Belarús integraba la Unión Soviética como República Socialista Soviética de Bielorrusia, mientras las relaciones diplomáticas entre ambos Estados quedaron formalmente establecidas el 27 de mayo de 1994, ya bajo el nombre de República de Belarús, a partir de entonces Managua y Minsk mantuvieron abiertos sus canales políticos y diplomáticos, ampliaron los intercambios entre sus instituciones y fueron dando paso a nuevos acuerdos en distintas áreas de interés común.