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Diario Barricada
Análisis

Día de los Fieles Difuntos: de las creencias indígenas a la fe cristiana

Redacción Central
Redacción Central 27 de octubre, 2026 • 7 min de lectura

En Nicaragua, la costumbre de recordar a los seres queridos fallecidos existe desde mucho antes de la conquista española, cuando los pueblos indígenas creían que la muerte no significaba el final de la vida, sino el paso hacia otra existencia, por lo que acostumbraban sepultar a sus muertos acompañados de alimentos, vasijas, adornos y objetos personales que consideraban necesarios para ese nuevo destino, además de realizar ceremonias y ofrendas para mantener presente su recuerdo. Con la llegada de los colonialistas se impuso la religión católica, que transformó muchas de aquellas prácticas al introducir las misas, los rezos y las oraciones por el descanso de las almas. La Iglesia católica dedica el 1 de noviembre al Día de Todos los Santos, para honrar a los que alcanzaron la santidad, mientras que el 2 de noviembre conmemora a los Fieles Difuntos, fecha conocida también como Día de los Muertos o Día de Finados en algunas comunidades rurales. Durante esta celebración, miles de nicaragüenses visitan los cementerios para limpiar o pintar las sepulturas, llevar flores, encender veladoras, recordar momentos compartidos y, en algunos casos, contratar músicos, tríos o mariachis para interpretar las canciones preferidas de quienes fallecieron. Son costumbres que han ido cambiando con el tiempo, aunque se mantiene el propósito de recordar y honrar a esos que ya no están entre nosotros.

Estas celebraciones religiosas fueron tomando forma durante cientos de años, pues en los primeros tiempos del cristianismo se rendía homenaje a los mártires que habían muerto por defender su fe, hasta que en el siglo IX el papa Gregorio IV dispuso que la festividad de Todos los Santos se celebrara en toda la Iglesia. Posteriormente, en el año 998, San Odilón de Cluny, un monje francés que dirigía un monasterio católico, estableció el 2 de noviembre como una fecha especial para orar por las personas fallecidas, dichas costumbres que con el paso de los años se extendió por la Iglesia católica, según sus enseñanzas, algunas almas deben pasar por el purgatorio para purificarse antes de alcanzar el cielo y las oraciones pueden ayudarlas en ese camino. Sin embargo, esta creencia no es compartida por todas las iglesias cristianas, ya que varias denominaciones protestantes rechazan la existencia del purgatorio y no consideran necesario rezar por los muertos, mientras que la Iglesia ortodoxa realiza ceremonias similares en diferentes momentos del año, de acuerdo con sus propios principios sobre la muerte y la vida eterna.

Las concepciones sobre el cielo, el infierno, el pecado y la salvación también cambiaron la manera de despedir a los muertos durante la época colonial, cuando los sacerdotes españoles promovieron ceremonias más solemnes, en las que las personas vestían de negro para expresar su dolor por la pérdida de un ser querido y guardaban silencio como parte del duelo, aunque muchas comunidades indígenas continuaron practicando sus propias ceremonias. Con el pasar de los tiempos, cada país latinoamericano desarrolló su forma de recordar a los fallecidos, como sucede en México, donde numerosas familias preparan altares dentro de sus viviendas, colocando fotografías de los difuntos, sus comidas y bebidas preferidas, veladoras y flores de cempasúchil, aunque en Nicaragua la mayor parte de las actividades se desarrolla en los camposantos. También en diferentes comarcas, barrios y municipios nicaragüenses existe la costumbre de mantener pequeños altares en las casas, adornados con imágenes religiosas, retratos y otros objetos personales, que en determinadas familias permanecen durante todo el año como parte de su visión de la vida y los recuerdos que conservan.

Durante una de las conmemoraciones del Día de los Fieles Difuntos, la Copresidenta Compañera Rosario Murillo expresó: «Aquí estamos hoy día de los Fieles Difuntos, y ¡Cuántos Recuerdos! Estoy segura que en los corazones, en cada uno de nosotros está la memoria de vida de nuestros familiares, mamá, papá, abuelos, tíos, hijos, nietos incluso.
Tan doloroso es perder hijos o nietos, la memoria de cada uno de ellos en nuestros corazones llenándonos de cariño de fortaleza, de lo que cada día nos anima, porque cada uno de ellos está en la Patria Eterna, y desde ahí nos fortalecen, nos animan, nos dan la fuerza necesaria para caminar, para luchar porque la vida es lucha, para vencer», manifestó la Compañera Rosario.

En Monimbó, Masaya, la conmemoración de los Fieles Difuntos comienza desde las cuatro de la madrugada para algunas familias, que encienden veladoras, rezan y ponen un vaso de agua sobre la mesa, ya que existen creencias según las cuales las almas de sus seres queridos regresan sedientas para beberla.
Más tarde, al dirigirse al cementerio, llevan chocolate caliente, rosquillas, café, pan y otros alimentos que acostumbran compartir durante la visita. En Diriá, Granada, existe otra tradición que viene de los indígenas, conocida como la repartición del atol de ánimas, una bebida preparada con maíz pujagua que se ofrece durante octubre hasta llegar al 2 de noviembre, una fecha en la que los habitantes también comparten tamales pizques con las personas que llegan al camposanto. Esta celebración también cuenta con actividades culturales promovidas por el Buen Gobierno Sandinista, que ha contribuido a recuperar la elaboración y distribución de esta bebida, manteniendo una costumbre que forma parte de la historia de este municipio y que reúne cada año a los habitantes para recordar a sus familiares fallecidos.

Con motivo del Día de los Fieles Difuntos, que se conmemorará este próximo 2 de noviembre, la Alcaldía de Managua y el Ministerio de Salud realizan jornadas de limpieza, pintura, poda de árboles, fumigación y aplicación de abate en los cementerios de la capital. En el Cementerio Oriental o Periférico, que posee 16 manzanas, alberga aproximadamente 100 mil difuntos y recibe cada año a más de 20 mil visitantes, los trabajos registran un avance del 95 por ciento, mientras la Policía Nacional coordina las medidas de seguridad y circulación vial, además de organizarse los espacios para los emprendedores que venden flores y arreglos funerarios. Asimismo, por orientaciones de los Copresidentes, el Ministerio del Trabajo declaró para ese día asueto con goce de salario, a cuenta de vacaciones, para los trabajadores del sector público, con el propósito de que puedan visitar a sus seres queridos, debiendo reincorporarse a sus labores el martes 3, mientras que en el sector privado se respetarán las costumbres o acuerdos entre las partes, exceptuando los servicios que por su naturaleza no pueden interrumpirse, conforme al artículo 69 del Código del Trabajo.

El recuerdo de nuestros familiares fallecidos, así como de los héroes y mártires de Nicaragua, también ha estado presente en las reflexiones que la Copresidenta Compañera Rosario Murillo ha compartido en otras conmemoraciones del Día de los Fieles Difuntos, como cuando expresó: «Aquí estamos, aún este día de recordación, de memoria, de dar gracias a la vida, porque cada uno de nuestros seres queridos, han sido de vida, y son de vida para nosotros los creyentes en la vida eterna: oraciones, cantos, flores.
Un día para dar gracias y un día para recordar, invocando los valores de nuestros familias y de nuestros héroes y mártires, nuestro Patrimonio Heroico, nuestra gran familia militante, combatiente, guerreros del amor, los invocamos, los celebramos, le damos gracias al padre por tanta vida, y caminamos siempre más allá», finalizó la Compañera Rosario.