¿Alguna vez se ha arrancado los brazos a medianoche?
Déjeme le cuento… resulta que en esos viernes de marzo que son tan arrogantes, esos mismos con sus tonalidades de sudor bien espesos, resbalosos como brochas sobre paredes de cuellos arenosos, pero sobretodo melosos de tanto bochorno; uno logra concebir el camino al sueño, como un martirio, como un tránsito… Read More