En el mes de octubre de 1962, hace 57 años, un grupo de 14 nicaragüenses pasábamos entrenamiento político y militar en Cuba. En esos días se produjo la llamada Crisis de los misiles. Ni que decir que éramos solidarios hasta las últimas consecuencias con la Revolución Cubana. Pasara lo que pasara.

El conflicto de 1962 entre la URSS, Cuba y EE.UU. empezó después de que el espionaje estadunidense le mostrara a Kennedy fotografías que evidenciaban la presencia de misiles balísticos soviéticos de alcance medio en la Isla del Caribe.

Las fuerzas militares de las tres partes fueron movilizadas. Se dieron varios roces y amenazas. Los barcos de guerra yanquis rondaban la Isla y el pueblo cubano, el Ejército Rebelde y los milicianos se preparaban para enfrentar la inminente invasión. Nuestro pequeño contingente también.

La actividad diplomática se tornó febril. Hasta que el 28 de octubre, el  presidente yanqui, John Kennedy, recibió un mensaje personal de Jruschov. El líder soviético le propuso llegar a un acuerdo y acabar el conflicto. La propuesta fue aceptada y Moscú anunció el desmantelamiento de sus misiles balísticos en territorio cubano y garantizó que no volvería a desplegarlos. Washington a su vez acordó sin publicarlo, retirar sus misiles balísticos de Italia y de Turquía, fronterizo con la URSS. Estados Unidos se comprometió a no invadir a Cuba pero siguieron agrediéndola por otros medios.

Jruschov y Kennedy evitaron así una guerra nuclear.

Crisis de los misiles

Nosotros no nos dimos cuenta que en cierto momento, la tensión llegó a tal punto  que estuvimos a un pelito de una guerra devastadora que hubiera destruido al mundo.

Años después cuando nos enteramos de todos los detalles, conversando con el Comandante Borge sobre el tema, concluimos que de todos modos hubiéramos sido solidarios con Cuba, como después lo fuimos con Argentina en el caso de las Malvinas y hoy lo somos con la heroica Venezuela.