Nosotros de la delegación de movimientos sociales y políticos de Estados Unidos y Canadá hemos visitado Nicaragua para estar presentes en la toma de posesión del Presidente Daniel Ortega a comenzar un nuevo período de gobierno. Felicitamos al pueblo de Nicaragua por llevar a cabo su elección a pesar de los intentos de Estados Unidos de interferir con sus derechos soberanos.

Hemos tenido la oportunidad de visitar y conocer a los nicaragüenses a nivel de base, por ejemplo en cooperativas rurales, en centros de mercado urbanos, en proyectos de vivienda para familias de bajos recursos, y hemos aprendido mucho sobre la realidad de la vida de los nicaragüenses comunes. Damos testimonio de que desde que el Frente Sandinista, encabezado por Daniel Ortega, fue debidamente electo y regresó al poder en enero de 2007, al pueblo de Nicaragua se le ha restituido sus derechos básicos.

En los últimos 15 años, estos derechos restituidos y logros alcanzados incluyen la educación gratuita desde el preescolar hasta la universidad, incluida la formación profesional gratuita. Su gobierno ha invertido y sigue invirtiendo en infraestructura completamente nueva en las carreteras, puertos marítimos, aeropuertos y viviendas de interés social en el país. Nicaragua ahora tiene una cobertura eléctrica del 99%, de lo cual el 75% es de fuentes renovables, mientras que en 2007 había poca cobertura, con electricidad poca confiable y generada casi por completo de combustibles fósiles. Ahora el pueblo de Nicaragua cuenta con el sistema de hospitales y centros de salud más extenso y moderno de la región, con 21 nuevos hospitales públicos construidos desde 2007. Nicaragua ha sido uno de los países más exitosos de las Américas en abordar los problemas de la pandemia de Covid-19 mientras mantener abierta su economía y sus escuelas. Nicaragua también ha tomado un papel de liderazgo entre las naciones más pequeñas al presionar por una acción urgente sobre el cambio climático en la COP26 y en otras negociaciones.

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El modelo de gobierno de Nicaragua con “El Pueblo Presidente” ha hecho posible que Nicaragua se convierta en uno de los países líderes en representación política de las mujeres y en igualdad de género en general, ocupando el quinto lugar en un índice mundial reciente. Nicaragua cuenta con el modelo más avanzado, innovador y exitoso de autonomía y autogobierno de los pueblos indígenas, y recientemente concluyó un proceso de reconocimiento legal de los derechos territoriales de las comunidades indígenas que cubre más del 30% del territorio nacional. Nicaragua lidera la región en la seguridad ciudadana y en la lucha exitosa contra el crimen organizado en todas sus formas. Tiene la tasa de homicidios más baja de Centroamérica y una de las más bajas del hemisferio.

Todos estos tremendos logros explican el contundente triunfo electoral del Presidente Ortega y el Frente Sandinista en las elecciones nacionales del pasado noviembre, que un grupo grande de delegados internacionales acompañó y reconoció como uno de los procesos electorales más libres y justos del mundo. Todo esto le da una legitimidad incuestionable al Presidente Daniel Ortega, a la Vicepresidenta Rosario Murillo y a la Asamblea Nacional de Nicaragua.

Condenamos las afirmaciones falsas, cínicas e hipócritas del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados en la Unión Europea y en otros países que se niegan a reconocer a las autoridades debidamente elegidas de Nicaragua. Ellos no han presentado pruebas concretas que respalden sus afirmaciones, ni han explicado por qué ignoran los deseos del 75% de los que votaron por regresar a un gobierno Sandinista en una elección con una alta participación y que incluye a seis candidatos a la presidencia, entre ellos de partidos que han estado recientemente en el gobierno.

Estados Unidos finge preocupaciones sobre la democracia en el país mientras tiene enormes deficiencias en su propia democracia. Ignora el hecho de que no hubo democracia en Nicaragua hasta que los Sandinistas derrocaron la dictadura respaldada por Estados Unidos en 1979 y luego celebraron las primeras elecciones libres y justas de Nicaragua en 1984, elecciones que Estados Unidos se negó a reconocer. También ignora el hecho de que Ortega y los Sandinistas renunciaron pacíficamente en 1990 luego de celebrar elecciones en ese entonces.

Condenamos la aplicación de medidas coercitivas ilegales y unilaterales contra Nicaragua y su pueblo por parte de EE.UU. y la Unión Europea, así como condenamos sus genocidas bloqueos económicos a nuestros hermanos países y pueblos de Cuba y Venezuela. Al retrasar o bloquear los préstamos de instituciones como el Banco Mundial, EE. UU. impide a propósito a proyectos destinados a aliviar la pobreza en Nicaragua y, al hacerlo, golpea a las comunidades más pobres, no a las figuras políticas que, según afirma, son sus objetivos.

Exigimos el cese de tan ilícitas políticas antidemocráticas y antihumanitarias contra Nicaragua y contra nuestros hermanos países y pueblos de América Latina y el Caribe y del resto del mundo. Estados Unidos ha intervenido en Nicaragua durante más de un siglo y nunca ha aceptado la Revolución Sandinista y su líder. Los Estados Unidos nunca ha abandonado la idea de la Doctrina Monroe en la que EE. UU. afirma el dominio exclusivo sobre el hemisferio occidental y se reserva el derecho de intervenir en cualquier país para mantener este dominio y evitar que naciones de otras partes del mundo ejerzan influencia propia.

Felicitamos al pueblo y gobierno de Nicaragua por su decisión de afirmar nuevamente su independencia, esta vez a través del restablecimiento de relaciones con la República Popular China, de acuerdo con las políticas de la gran mayoría de los países y pueblos del mundo que defienden el principio de la integridad territorial de China.

Creemos firmemente que este nuevo período de la presidencia del pueblo de Nicaragua, encabezado por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, en firme alianza con los pueblos y gobiernos revolucionarios de Cuba y Venezuela y otros países afines, incluidos otros aliados en América Latina así como la República Popular China, la República Islámica de Irán, la Federación Rusa y las naciones de África y Asia, Nicaragua está entrando en otro período de esfuerzos victoriosos para eliminar la pobreza y la injusticia y asegurar la paz y la seguridad para el pueblo de Nicaragua y para la humanidad.

DECLARATION-NORTH-AMERICAN-SOLIDARITY-12-1-2022