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Diario Barricada
Hechos históricos

97 años de Dignidad Patriótica: el Manifiesto a los nicaragüenses

Redacción Central
Redacción Central 06 de septiembre, 2026 • 9 min de lectura

Por César Mairena

Las palabras sin actos congruentes que las respalden, se convierten en retórica vacía, sin poder, sin fuerza y sin capacidad para darle consciencia al individuo, ni transformar nuestra realidad social.  Pero las palabras también tienen mucho poder por sí solas, para denunciar injusticias, para desmentir manipulaciones, para alertar al pueblo de planes entreguistas y vende patria, para defender la importancia de las luchas ideológicas y armadas que en algún momento se debieron emprender y ese poder de las palabras, lo ocupó el general Sandino, el 6 de septiembre del año 1929, desde la hermana república de México, en el estado de Mérida, al redactar “El Manifiesto a los nicaragüenses”.

Importante documento histórico, en que nuestro máximo héroe nacional, explica a todos los nicaragüenses, las razones por las que se levantó en armas, desconociendo el humillante Pacto del Espino Negro.   

Expresó el General, en este Manifiesto:

“¡Ánimo, nicaragüenses! Llego a vosotros con la autoridad de quien ha sabido aceptar el reto que el invasor yanqui lanzó al ejército nicaragüense, cuando se vio aniquilado en una guerra que fraguó el mismo. Hoy, como ayer, el vínculo de la nacionalidad me da el derecho de asumir la responsabilidad de mis actos, ante vosotros y ante la historia, en el sostenimiento del honor nacional.  

El objetivo de este importante documento, que hoy cumple 97 años de haber sido redactado por nuestro General de Hombres y Mujeres Libres, era sumar a todos los nicaragüenses, dignos y orgullosos hijos de Nicaragua, en la lucha en contra de la ocupación yanqui. Sandino señaló, que todos los ciudadanos nicaragüenses, sin excepción, debían unirse en esta lucha por el vínculo de la nacionalidad, que los unía en ese momento. 

“En mayo de 1927, los hijos espurios de Nicaragua, Adolfo Díaz y José María Moncada, lograron la confusión mental del pueblo nicaragüense y pretendieron obligarle a doblar su dignidad ante los miserables invasores yanquis; pero aquel momento de claudicaciones y de confusión, la columna segoviana que estaba a mis órdenes, se convirtió en el Ejército Defensor de la Soberanía de Nicaragua, y ha rechazado con energía la afrenta que el gobierno de la Casa Blanca trató de imponer al pueblo nicaragüense”.

En estas líneas que anteceden del manifiesto, nos aclara el héroe nacional, que desde su constitución, el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN) -que él orgullosamente dirigía- tenía como único objetivo, la defensa de la dignidad y la soberanía de la patria, ante el yanqui invasor y saqueador, y no era (como sus enemigos falsamente expresaban) el de convertirse en un brazo armado de mercenarios, delincuentes o bandoleros. Sandino no se levantó en armas con sus pocos hombres, por su beneficio propio, fue para defender a la patria invadida, humillada, saqueada.

La importancia de este manifiesto, es indiscutible e impresionantemente contundente, resumiéndose en una de las frases más conocidas y vigentes, del patriota nacido en Niquinohomo: “Mientras Nicaragua tenga hijos que la amen, Nicaragua será libre”. El mensaje es sencillo y a la vez impresionante: No importa la desigualdad de la lucha, entre el poderío militar de una potencia mundial y un pequeño grupo de hombres mal armados, pero dispuestos a las últimas consecuencias, los patriotas vencerán.

Continúa expresando el dirigente de la fuerza armada, llamada por la laureada escritora Gabriela Mistral, “Pequeño Ejército Loco” en este manifiesto, que hoy nos ocupa:

“Han sido y son los hijos que la aman, quienes en representación de todo el pueblo la han convertido de pesadilla que era para las hermanas repúblicas de Latino América, en la hermana digna de todo aprecio, mediante la lucha contra la piratería yanqui que entabló aquella columna el 4 de mayo de 1927”.   

Por eso es que celebramos el 4 de mayo, el día de la Dignidad Nacional, porque fue en ese día que Sandino y sus valientes, dignos, leales y patriotas -que al negarse a entregar sus armas- levantaron la dignidad y el prestigio de la patria y evitaron que se siguiera enlodando con la avaricia del invasor extranjero y el entreguismo de traidores.

“¡Ánimo, nicaragüenses! Se acerca la hora de la liberación; pero en ella sólo estaremos compactos, cuando vosotros sepáis corresponder al Ejército Defensor de vuestra Soberanía, formando en sus filas como soldados dispuestos a todo, inclusive a dar o recibir la muerte. Se acerca la hora de dar fin a la esclavitud. Ya el invasor trata de levantar el campo, convencido de que nuestro ejército aumenta cada día más y que sus filas sólo estuvieron en las Segovias, hoy están en las ciudades del interior. Cada uno de vosotros, nicaragüenses, es un soldado de ese ejército, porque en cada uno de vosotros se está despertando el amor a la Patria en la forma de la dignidad, en la forma de la energía, en la forma de la reinvindicación”.

En estas líneas que anteceden, el General defensor de la Soberanía Nacional, es visionario, hace una promesa que se cumpliría a escasos 4 años de este manifiesto, en que él y sus valientes vencerían y expulsarían a las fuerzas invasoras norteamericanas. También declara una gran verdad de la lucha, la defensa de la soberanía nacional empezó en las montañas del norte del país, pero para 1929, el campo de batalla para vencer al yanqui, ya era Nicaragua entera. A cada nicaragüense, al que se dirige con este manifiesto, le da el honroso título de soldado del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y ese llamado, si amas la tierra que te vio nacer, es ineludible.

“¡Ánimo, nicaragüenses! Ellos, los bárbaros del norte, quieren despedirse de vosotros dejando sus bofetadas impresas en vuestros rostros. Pues bien, ¡sea!. Para que la acción reivindicadora no se haga esperar más y para que se cobre la cuenta golpe a golpe, ojo por ojo, y así sepan los yanquis el respeto que se debe a la libertad de los pueblos. Jamás se os perdonaría, nicaragüenses, que presentarais la otra mejilla al invasor; vuestras manos, nicaragüenses, deben ser ciclón sobre los descendientes de William Walker. Ya nuestro ejército autonomista ha probado hasta dónde puede llegar la fuerza del derecho contra la fuerza del derecho”.

Sandino nombra a los yanquis invasores como “bárbaros del norte” pues vinieron a destruir nuestra civilización, nuestra paz, nuestra dignidad, nuestras riquezas, nuestra alegría y nuestro orgullo ya que vinieron a imponerse con la violencia, las armas, la muerte y la fuerza. Eran bárbaros en sus palabras y en sus actos, los invasores norteamericanos. No hay fiera más peligrosa que la herida, pues sabiéndose herida, ataca, por eso el General hace referencia en este párrafo que antecede, a las bofetadas que le dieron en el rostro a los nicaragüenses, los invasores, por eso llama a aplicar el ojo por ojo, para restablecer la dignidad nacional ofendida. Y para concluir, invita a los nicaragüenses a no olvidar los triunfos del pasado en nuestra gloriosa historia, haciendo mención del filibustero William Walker, esclavista, saqueador y pirómano norteamericano, que también fue vencido por la dignidad, la valentía y el patriotismo nicaragüenses. 

“¡Ánimo, nicaragüenses!. Yo estaré con vosotros en una hora que se acerca. Ya el invasor se amilana y presiente el peso de la ira popular. Ya el invasor lía sus maletas y se retira, repartiendo bofetadas. Dichosamente, ya habéis dado ejemplos de que no estáis dispuestos a presentar la otra mejilla. Ese es vuestro deber. También a los instrumentos de la intervención yanqui, y a los que la llamaron y se han empeñado en mantenerla, se les acerca la hora de ajustar cuentas. A vosotros, nicaragüenses, os toca ir arreglándolas, para mientras el Ejército Defensor de nuestra Soberanía, reanude sus actividades. No desmayéis. Mi salida temporal de las Segovias significa el triunfo absoluto de la libertad de Nicaragua. El día que menos lo penséis, estaré a vuestro lado: Nicaragua será libre mientras tenga hijos que la amen”.

Por último, el dirigente usa su gigantesca autoridad moral y promete que estará junto a los nicaragüenses en el momento del “triunfo absoluto”. La devoción, el respeto, la admiración que Sandino primero recibió de sus hombres en el EDSN, después en Nicaragua entera y posteriormente en el mundo entero, proviene de que siempre cumplió lo que prometió y siempre, pero siempre fue el primero en luchar por la patria, hombro a hombro con sus hombres y al frente, no atrás, no a lo lejos, es decir, fue ejemplarmente congruente entre lo que siempre dijo y lo que siempre hizo. Finalmente, le explica al pueblo nicaragüense que su salida temporal de las Segovias no es por cobardía, no es por que se siente derrotado, es para practicar un repliegue porque regresará más fuerte, más valiente y más seguro de que el invasor ofensivo, será expulsado.

No queda más que cerrar estas breves líneas citando a ese Sandino, que fue capaz de ejecutar una guerra de guerrillas contra un imperio poderoso, brutal y desalmado, y aún así vencerlo, con inteligencia, con valentía y con patriotismo y traigo del cofre de nuestra gloriosa historia, esas sus palabras, porque están vigentes: “Nicaragua será libre, mientras tenga hijos que la amen”.  

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