La Asamblea Nacional de Nicaragua realizó un acto conmemorativo por el fin de la Segunda Guerra Mundial, destacando la importancia de preservar la memoria histórica y recordar las consecuencias de uno de los conflictos más devastadores de la humanidad.
La actividad contó con la participación del presidente de la Asamblea Nacional, doctor Gustavo Porras; representantes de la Embajada de la Federación de Rusia; miembros del cuerpo diplomático; invitados especiales y jóvenes nicaragüenses.
Durante el encuentro se resaltó la contribución de la Unión Soviética a la derrota de las potencias del Eje y, particularmente, la ofensiva contra las fuerzas japonesas en Asia durante 1945.
Gustavo Porras destaca el legado histórico de Nicaragua
Durante sus palabras de bienvenida, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, agradeció la presencia de los representantes diplomáticos y destacó la participación de la juventud en los principales acontecimientos de la historia nacional.
Porras también vinculó la memoria de las luchas históricas de Nicaragua con la defensa de la soberanía y la autodeterminación del país.
“Somos los herederos de ese ejército defensor de la soberanía nacional. Así como todos los nicaragüenses, todos nosotros, toda esta juventud, somos los herederos de Virgilio y de Nicaragua, de Andrés Castro, de Zeledón, de Sandino, de Carlos Fonseca, y estamos junto con Daniel defendiendo la independencia, la soberanía, la autodeterminación de nuestro pueblo”, expresó.
El titular del Parlamento dio la bienvenida a los representantes de Rusia y a los integrantes del cuerpo diplomático presentes en la actividad.
Asimismo, destacó el papel de la juventud nicaragüense como protagonista de diferentes etapas de la historia del país.
Rusia recuerda las dimensiones de la Segunda Guerra Mundial
El Ministro Consejero Viacheslav N. Levchik, Encargado de Negocios de la Embajada de Rusia en Nicaragua, señaló que la Segunda Guerra Mundial representó una tragedia de dimensiones globales.
Durante su intervención, explicó que el conflicto provocó decenas de millones de víctimas y se extendió desde Europa hasta el Pacífico.
Levchik destacó además el papel de Rusia y China en la derrota del militarismo japonés durante la etapa final de la guerra.
“El conflicto que empezó en Europa terminó aquí en el Pacífico con la derrota de Japón y llegó a ser guerra patria para muchos países, incluido Rusia, donde en la Gran Guerra Patria casi 30 millones de personas perdieron la vida. Incluso China, para ese país hermano, el 3 de septiembre es también una fiesta estatal”, manifestó.
El representante diplomático sostuvo que la conmemoración debe servir como una lección para la humanidad y como un llamado a evitar nuevos conflictos de alcance mundial.
En ese sentido, recordó que los esfuerzos internacionales para establecer reglas sobre la guerra no lograron impedir el estallido de la Primera Guerra Mundial y, posteriormente, de la Segunda Guerra Mundial.

Llamado a prevenir una nueva guerra mundial
Levchik afirmó que el contexto internacional actual exige recordar las lecciones dejadas por la Segunda Guerra Mundial.
El diplomático señaló que el mundo atraviesa uno de los períodos más complejos de su desarrollo y llamó a trabajar para impedir que la humanidad vuelva a enfrentar una guerra de dimensiones similares.
“Ahora mismo hay que reconocer que el mundo pasa un período, uno de los períodos más arriesgados en su desarrollo, y tenemos que recordar las lecciones que nos dio la Segunda Guerra Mundial, además para prevenir la tercera”, expresó.
Durante su intervención, también felicitó al Ejército de Nicaragua y destacó el deseo de que pueda continuar desarrollando sus capacidades profesionales sin necesidad de emplearlas en un campo de batalla.
Levchik transmitió además deseos de desarrollo y prosperidad para Nicaragua.
La ofensiva soviética contra Japón
Como parte de la actividad conmemorativa, la compañera Anna María Tsintzifas, del Museo de la Victoria de Moscú, abordó la participación de las fuerzas soviéticas en la etapa final de la Segunda Guerra Mundial.
Tsintzifas explicó que el 9 de agosto de 1945 las tropas soviéticas iniciaron la operación ofensiva estratégica de Manchuria.
Según su exposición, las fuerzas soviéticas rompieron rápidamente las defensas japonesas y derrotaron a importantes unidades del Ejército de Kwantung.
“El 9 de agosto de 1945, las tropas soviéticas iniciaron la operación ofensiva estratégica de Manchuria y en poco tiempo se rompió la defensa japonesa, se derrotaron a las fuerzas principales del Ejército de Kwantung y se crearon las condiciones para la rápida liberación de Manchuria y el norte de Corea”, explicó.
La operación modificó el escenario político y militar del noreste de Asia y contribuyó a la derrota de las fuerzas japonesas.
Tsintzifas destacó que la participación soviética tuvo importantes consecuencias políticas y militares para la región.
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El 3 de septiembre y la victoria sobre Japón
La representante del Museo de la Victoria de Moscú explicó que, tras la derrota de las principales fuerzas japonesas en Manchuria y el norte de Corea, la situación militar en Asia cambió de manera decisiva.
También señaló que el 3 de septiembre de 1945 el Presidium del Soviet Supremo de la Unión Soviética emitió un decreto que declaraba la victoria sobre el Japón militarista.

La fecha adquirió así un significado especial para la memoria histórica soviética y rusa.
La rendición japonesa, que marcó el final de la Segunda Guerra Mundial, fue firmada formalmente el 2 de septiembre de 1945 a bordo del USS Missouri.
Millones de víctimas dejaron la Segunda Guerra Mundial
Durante la conferencia se hizo énfasis en el enorme costo humano de la guerra.
Tsintzifas señaló que las estimaciones sobre las pérdidas humanas de la Segunda Guerra Mundial alcanzan decenas de millones de personas.
Países como la Unión Soviética, China, Polonia, Alemania y Japón sufrieron enormes pérdidas humanas y materiales.
“El principal resultado de esta guerra no es solo el cambio de fronteras y del equilibrio de fuerzas. Las pérdidas humanas totales de la Segunda Guerra Mundial se estiman entre 80 millones de personas. Países fueron devastados y la guerra tuvo consecuencias especialmente graves para la Unión Soviética, China, Polonia, Alemania y Japón”, afirmó.
La dimensión de estas pérdidas fue presentada como una de las principales razones para mantener viva la memoria de quienes participaron en el conflicto.
Preservar la memoria para las nuevas generaciones
Uno de los principales mensajes de la actividad fue la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento sobre las consecuencias de la guerra.
Tsintzifas destacó que recordar a quienes lucharon y murieron durante el conflicto constituye una responsabilidad histórica.
“La memoria de la guerra tiene un significado fundamental. Permite mantener el respeto por las hazañas de los pueblos, expresiones de la mayor tragedia del siglo XX y apoderarse de los acontecimientos de la historia. Nuestra tarea es preservar la memoria de todos los que lucharon y murieron durante los años de la guerra”, expresó.
La conmemoración permitió además destacar los vínculos históricos entre Nicaragua y Rusia.
La Asamblea Nacional ha señalado en anteriores actividades que las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y la entonces Unión Soviética fueron establecidas en 1944, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
Nicaragua y Rusia mantienen una relación histórica
La participación de representantes rusos en la actividad reafirmó los vínculos históricos y diplomáticos entre ambos países.
En diferentes ocasiones, la Asamblea Nacional ha destacado la continuidad de las relaciones entre Nicaragua y Rusia y la cooperación desarrollada en distintos ámbitos.
La conmemoración del fin de la Segunda Guerra Mundial se convirtió así en un espacio para recordar a las víctimas del conflicto, reconocer la participación de los pueblos que enfrentaron al fascismo y reflexionar sobre la importancia de preservar la paz.
El encuentro también resaltó la responsabilidad de las nuevas generaciones de conocer la historia y evitar que las tragedias del pasado vuelvan a repetirse.
La memoria histórica, el respeto a la soberanía de los pueblos y la búsqueda de la paz fueron presentados como elementos fundamentales para impedir que la humanidad vuelva a vivir una nueva guerra mundial.
