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Diario Barricada
Efemérides de la Revolución

Comandante Carlos Núñez Téllez: lucha, perseverancia y disciplina 

Iris Varela
Iris Varela 02 de octubre, 2026 • 7 min de lectura

“La unidad del sandinismo es la respuesta contundente para oponernos a todos los desmanes y pretensiones de seguir entregando la nación a los intereses extranjeros”. –Cmdte. Carlos Núñez Téllez

Este 2 de octubre se conmemoran 36 años del tránsito a la inmortalidad del Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez, figura fundamental de la historia política de Nicaragua y reconocido como Padre de la Constitución Política de la República.

Carlos Núñez Téllez nació el 26 de julio de 1951 en el barrio Zaragoza, de la ciudad de León. Fue el sexto de ocho hermanos, hijo de Carlos Núñez y Matilde Téllez. Su infancia estuvo marcada por la pérdida de su padre cuando apenas tenía seis años. Desde entonces, junto a su madre, aprendió a combinar los estudios con el trabajo y las responsabilidades familiares.

Cursó su educación primaria en el Hospicio San Juan de Dios, donde aprendió el oficio de la tipografía. Aquel conocimiento adquirido durante su niñez tendría posteriormente un significado especial en su trayectoria, pues las habilidades de impresión y composición le servirían para desarrollar tareas de propaganda y comunicación clandestina.

Durante su juventud conoció de cerca las desigualdades sociales de la época. En ese contexto fue desarrollando una conciencia política que lo acercó a las ideas revolucionarias y a la lucha contra la dictadura somocista. También encontró referentes en el pensamiento latinoamericano de Simón Bolívar, José Martí y Augusto C. Sandino.

De estudiante a militante revolucionario

Núñez estudió en el Instituto de Occidente y posteriormente continuó su formación en el Instituto Miguel Larreynaga. Desde muy joven comenzó a participar en espacios estudiantiles vinculados a la lucha revolucionaria.

Ingresó al Frente Estudiantil Revolucionario (FER), desde donde realizó tareas clandestinas relacionadas con la difusión de mensajes del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Su disciplina, organización y compromiso lo llevaron a asumir mayores responsabilidades dentro de la estructura revolucionaria.

A los 20 años regresó al Instituto de Occidente como secretario de la Directiva Central. Desde ese espacio aprovechó la organización estudiantil para impulsar actividades políticas y fortalecer la lucha contra la dictadura.

Su trabajo no se limitó a la movilización. En el Centro Universitario de la Universidad Nacional en León participó en la elaboración de materiales destinados a la propaganda y a la formación política y militar. Entre esos trabajos figuraron documentos relacionados con el pensamiento y la obra de Sandino, materiales de seguridad, cartillas y documentos internos del Frente Sandinista.

Posteriormente fue trasladado a Managua para continuar desarrollando tareas similares. La clandestinidad se convirtió entonces en parte esencial de su vida.

El Comandante Roque y la insurrección

Después de la acción del Comando Juan José Quezada, realizada el 27 de diciembre de 1974, Carlos Núñez permaneció en una casa de seguridad mientras continuaba la persecución de los militantes sandinistas. En 1975 pasó completamente a la clandestinidad.

Durante esos años utilizó el seudónimo de Roque y concentró buena parte de sus esfuerzos en las tareas de organización, propaganda y formación revolucionaria.

En 1976 fue incorporado a la Comisión Política del FSLN. En los meses siguientes asumiría nuevas responsabilidades en un período marcado por la reorganización de las estructuras revolucionarias y la preparación de la insurrección popular.

La etapa decisiva llegó en 1979. Núñez asumió responsabilidades en el Frente Interno y, en marzo de ese año, pasó a integrar la Dirección Nacional del Frente Sandinista. Durante la Ofensiva Final participó en la conducción de las acciones desarrolladas en Managua junto a otros dirigentes revolucionarios.

También tuvo un papel destacado en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, experiencia que posteriormente dejó plasmada en su libro “Un pueblo en armas”, obra que recoge su testimonio sobre uno de los episodios más importantes de la insurrección de 1979. La Asamblea Nacional reconoce esta publicación como parte de su legado histórico y documental.

Del triunfo revolucionario al trabajo legislativo

Con el triunfo del 19 de julio de 1979, la trayectoria de Carlos Núñez entró en una nueva etapa. El militante clandestino y dirigente revolucionario pasó a asumir responsabilidades en la construcción institucional de la nueva Nicaragua.

En 1980 fue designado presidente del Consejo de Estado, función que desempeñó hasta 1984. Posteriormente, tras las elecciones de 1984, fue electo diputado constituyente y se convirtió en el primer presidente de la Asamblea Nacional, cargo que ejerció hasta 1990.

Desde aquellas responsabilidades comenzó a desarrollar una de las tareas más trascendentales de su vida: conducir el proceso de elaboración de una nueva Constitución Política.

La Asamblea Nacional documenta que entre 1984 y 1986 se desarrolló un amplio proceso de consulta y discusión para construir la Carta Magna. Núñez Téllez dirigió ese proceso, que incluyó la participación de distintos sectores políticos, sociales y económicos del país.

Carlos Núñez y la Constitución Política de 1987

La elaboración de la Constitución significó una transformación profunda en la vida institucional de Nicaragua. La Asamblea Nacional señala que se trató de un proceso en el que participaron representantes y sectores de la sociedad, mediante consultas realizadas en distintos puntos del país.

Núñez Téllez encabezó las jornadas de discusión, promovió el diálogo entre los participantes y condujo los trabajos legislativos hasta la aprobación de la nueva Carta Magna.

El proceso concluyó con la aprobación de la Constitución Política el 19 de noviembre de 1986 y su promulgación el 9 de enero de 1987, durante una sesión solemne de la Asamblea Nacional.

Aquel día, Carlos Núñez definió el significado que atribuía a la nueva Constitución al señalar: “Nadie, nadie puede alegar desconocimiento de nuestro presente”, en referencia al proceso mediante el cual el país había construido su nuevo orden jurídico.

Por su papel como principal promotor y conductor del proceso constituyente, Núñez Téllez pasó a ser identificado nacionalmente como el Padre de la Constitución Política de Nicaragua. En 2015, la Asamblea Nacional institucionalizó ese reconocimiento mediante la Ley No. 912, que creó la Orden Nacional Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez y estableció el 2 de octubre como fecha de homenaje a su legado.

Un legado que permanece en la historia nacional

La figura de Carlos Núñez Téllez reúne distintas etapas de la historia contemporánea de Nicaragua: el niño leonés que aprendió tipografía, el joven estudiante que asumió tareas clandestinas, el dirigente revolucionario que participó en la insurrección y el legislador que encabezó la construcción de una nueva Carta Magna.

Su trayectoria también estuvo vinculada al fortalecimiento de las instituciones legislativas. La Asamblea Nacional destaca su capacidad de diálogo y su participación en la organización y modernización del Parlamento durante sus primeros años.

Su vida, sin embargo, fue breve. El 2 de octubre de 1990, Carlos Núñez Téllez falleció en La Habana, Cuba, a los 39 años de edad.

A 36 años de su partida, su nombre permanece ligado a dos momentos fundamentales de la historia nacional: la lucha revolucionaria que culminó en 1979 y la construcción del orden constitucional que siguió a aquel triunfo.

Desde su natal León hasta el Parlamento nicaragüense, la historia de Carlos Núñez Téllez quedó marcada por la disciplina, el estudio, la organización y el compromiso con las tareas que asumió.

Su legado forma parte de la memoria histórica de Nicaragua y de la historia constitucional del país.

Honor y gloria al Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez, Padre de la Constitución Política de Nicaragua.