Cada 14 de agosto, la ciudad de León se llena de fe, cantos, rezos y expresiones de cultura popular con la celebración de la Gritería Chiquita o Gritería de Penitencia, una tradición que este 2026 cumple 79 años y que continúa pasando de generación en generación como parte de la identidad de las familias nicaragüenses.
La celebración tiene su origen en los acontecimientos de 1947, cuando la actividad eruptiva del Cerro Negro provocó preocupación entre la población leonesa y dio lugar a una jornada de oración y penitencia en honor a la Asunción de María. Desde entonces, la tradición permanece viva en León y se ha extendido a otros lugares donde las familias nicaragüenses mantienen esta expresión de fe y cultura.
Una tradición que nació de la fe y la penitencia
Durante el programa Desde el Parlamento, el investigador cultural y asesor presidencial para temas de cultura tradicional y popular, Wilmor López, explicó que la Gritería Chiquita nació como una expresión de penitencia y agradecimiento.
El especialista recordó que, durante la erupción del Cerro Negro en 1947, las familias leonesas comenzaron a elevar sus oraciones ante la preocupación provocada por la lluvia de arena y ceniza.
En ese contexto, el entonces obispo de León, Isidro Augusto Oviedo y Reyes, presentó ante el clero la intención de llevar la imagen de la Virgen de la Asunción hasta las faldas del Cerro Negro como parte de una jornada de oración.
Según el relato compartido durante la entrevista, después de los rezos y la peregrinación, la actividad del volcán cesó y la población interpretó aquel acontecimiento como un milagro de la Virgen de la Asunción.
De esta manera, quedó establecida la promesa de mantener cada año una celebración de penitencia que posteriormente sería conocida como Gritería Chiquita.

De la penitencia a una tradición que reúne a las familias
López explicó que, en sus primeros años, la celebración tenía un carácter principalmente penitencial, con rezos, rosarios y estampas.
Con el paso del tiempo, la tradición fue incorporando nuevas expresiones. Actualmente, además de la oración y los cantos, la celebración incluye altares, bebidas, dulces, comidas tradicionales y otros elementos propios de la cultura popular.
Así, la Gritería Chiquita mantiene su esencia religiosa, pero también se ha convertido en un espacio donde convergen diferentes manifestaciones de la cultura nicaragüense.
¿Por qué la Gritería Chiquita es cultura intangible?
Uno de los aspectos destacados durante la entrevista fue precisamente el valor cultural de esta celebración.
Wilmor López explicó que la Gritería Chiquita puede comprenderse como una manifestación de cultura intangible, porque se trata de conocimientos, prácticas, creencias y tradiciones que se reciben como herencia y se transmiten de una generación a otra.
La familia que enseña a sus hijos a rezar, cantar, participar en la celebración, pagar una promesa o preparar determinados elementos de la tradición está transmitiendo una parte de esa herencia cultural.
“Es lo que recibimos por herencia. Esto se ha recibido por herencia y se celebra con una gran devoción”, explicó el investigador cultural.
De esta manera, la tradición no depende únicamente de objetos materiales. Su principal riqueza está también en aquello que las familias conservan y transmiten: la fe, los conocimientos, los cantos, las prácticas y la memoria colectiva.

León se llena de cultura popular cada 14 de agosto
La Gritería Chiquita también permite apreciar diferentes expresiones tradicionales de León.
Durante la celebración pueden encontrarse gigantonas, toros encuetados, cantos, altares, bebidas y comidas tradicionales, elementos que convierten las calles de la ciudad en un espacio de encuentro entre la religiosidad popular y la cultura.
López destacó que la celebración ha adquirido una dimensión que trasciende la propia ciudad de León, pues familias de otros departamentos también participan y mantienen esta tradición.
Incluso los nicaragüenses que viven fuera del país han llevado consigo la celebración, demostrando que las tradiciones pueden permanecer vivas aun cuando las familias se encuentran lejos de sus lugares de origen.
Una tradición que fortalece la identidad nicaragüense
Para el investigador cultural, conocer las tradiciones es también una manera de conocer y amar el país.
En la entrevista, López hizo énfasis en la importancia de que las nuevas generaciones se acerquen a las manifestaciones culturales de Nicaragua y participen en ellas.
“Mientras más conoces tu país, más conoces tu cultura”, expresó.
Por ello, llamó a preservar las tradiciones y evitar que pierdan su esencia, porque cada expresión cultural representa una parte de la identidad de las comunidades.
En este sentido, señaló que la cultura popular reúne música, danza, gastronomía, artesanía, oficios tradicionales y festividades religiosas que forman parte de la riqueza cultural de Nicaragua.

La tradición también impulsa los oficios y emprendimientos
La celebración de la Gritería Chiquita permite, además, que diferentes protagonistas vinculados con la cultura popular encuentren espacios para mostrar y comercializar sus productos.
Durante la conversación se destacó el valor de los oficios tradicionales, comidas, bebidas, artesanías y emprendimientos que acompañan las festividades.
Para López, fortalecer estos conocimientos también significa evitar que desaparezcan prácticas culturales que han sido transmitidas durante generaciones.
Por eso, la tradición no solo conserva la memoria de una comunidad: también abre oportunidades para quienes mantienen vivos sus oficios y expresiones culturales.
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El llamado a las nuevas generaciones: conocer y vivir las tradiciones
Uno de los mensajes centrales de la entrevista fue la necesidad de acercar a niños y jóvenes a la cultura nacional.
López destacó el trabajo que se desarrolla desde diferentes espacios de formación y promoción cultural, como las casas de cultura y otros espacios destinados a las nuevas generaciones.
También resaltó la importancia de que las familias motiven a sus hijos e hijas a participar en expresiones como el folclore, la música y la danza.
La invitación, explicó, no es solamente a conocer las tradiciones, sino a vivirlas, visitar los distintos departamentos y descubrir la diversidad cultural que existe en Nicaragua.
¿Quién causa tanta alegría?
La Gritería Chiquita conserva uno de sus elementos más representativos: el grito que reúne a los devotos en torno a la Asunción de María.
La pregunta resuena entre las familias y participantes:
¿Quién causa tanta alegría?
Y la respuesta mantiene viva una tradición que durante 79 años ha acompañado a generaciones:
¡La Asunción de María!
Así, cada 14 de agosto, León vuelve a convertirse en escenario de una manifestación que une fe, memoria, cultura popular, tradición e identidad, demostrando que las expresiones transmitidas de generación en generación continúan teniendo un lugar importante en la vida de las familias nicaragüenses.