El 4 de mayo de 1927, hace 95 años, el General Augusto C. Sandino, se negó a firmar el Pacto Moncada-Stimson, conocido como «Pacto del Espino Negro». A través de este pacto, los vende patria liberales acordaron entregar sus armas y ceder el control militar a los marines estadounidenses. El General Sandino se negó a vender su patria y así cambió la naturaleza de la guerra: de una guerra civil, entre liberales y conservadores, a una guerra de liberación nacional contra el enemigo histórico de Nicaragua. Su lucha culminaría con la derrota de los invasores yanqui el 1 de enero de 1933.

“El 4 de mayo es fiesta nacional porque fue ese día en que Nicaragua probó ante los ojos del mundo que su honor nacional no se humilla, que le quedan todavía hijos que con su sangre lavaran la mancha de los demás”. – (General A.C. Sandino)

El 4 de mayo de 1927, el General Augusto C. Sandino se opuso a la actitud entreguista del General José María Moncada, quien suscribió en Tipitapa, el acuerdo conocido como «Pacto del Espino Negro», firmado con Henry L. Stimson, representante del gobierno de Estados Unidos.

Mediante este acuerdo, se aceptaba la renuncia y el fin de la revolución constitucionalista, iniciada en contra del Presidente golpista Adolfo Díaz; el desarme del ejército, a cambio de dinero en efectivo y se legitimaba la intervención militar, política y económica en nuestro país. Como fuerza represora que garantizaría los intereses del Imperio en Nicaragua, se creó Guardia Nacional.

El 4 de mayo de 1927 representa un parteaguas en la historia nacional de Nicaragua, como lo afirmó en distintas ocasiones el Doctor Aldo Díaz Lacayo: “Sin 4 de mayo, nunca hubiéramos tenido una Revolución el 19 de julio de 1979”; porque la raíz del sandinismo, en su esencia, la raíz de la liberación nacional, nace ahí, ese 4 de mayo, pero se desarrolla y da frutos en 1979.

La decisión de Sandino de defender la Dignidad de ser nicaragüense, se da en el marco de una guerra civil, de un país intervenido militar, económica y políticamente por el imperialismo yanqui.

El 16 de enero de 1927, a petición de Adolfo Díaz, desembarcaron en el puerto de Corinto, 16 barcos de guerra con 3900 soldados, 215 oficiales y 865 marines; para febrero el número ascendió a 5400.

Nicaragua estaba gobernada por una casta oligárquica proyanqui, que accedía al poder con el visto bueno del imperio.

La economía del país estaba hipotecada al imperialismo, quien a través de la diplomacia del dólar endeudó al país a través de los Pactos Dawson, con el fin de que dependiera económicamente de ellos. Las aduanas, el ferrocarril, la Banca Nacional, todo estaba administrado por agentes yanquis, y las utilidades regresaban a Estados Unidos; además las principales riquezas del país estaban en mano de compañías extractivistas norteamericanas.

La clase trabajadora, sobrevivía, en su inmensamayoría, en la explotación y en el abandono social. El pueblo nicaragüense se encontraba sometido a la miseria, al desempleo, falta de acceso a la salud, a la educación, a los derechos básicos.

Para 1920 la tasa de analfabetismo era del 80 %, la más alta de Latinoamérica, solamente después de Haití. De 115 mil niños en edad escolar, solo el 27% estaba inscrito, pero solo un 19% asistía a clases. El presupuesto de Educación Pública era utilizado para fines militares, y para hacer la guerra al pueblo. Era el país de la región que menos caminos y carteras tenía construidos.

Estas son las circunstancias económicas, sociales y políticas, que interpretó Sandino, para tomar la decisión de no negociar los intereses de la patria. Al contrario, determinó que “La soberanía no se discute, se defiende con las armas en la mano y en otra ocasión “Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos”.

El Comandante Carlos Fonseca, en el ensayo “Augusto C. Sandino, Héroe Nacional”, indica que “el héroe nicaragüense, sin duda expresó la indignación de la multitud popular nicaragüense que, ofrendando elevados sacrificios año tras año durante más de un siglo, había sufrido traición tras traición.

La traición del Espino Negro sepultaría como clase revolucionaria a la burguesía Nacional de Nicaragua, que optó por asociarse las clases feudales y reaccionarias y fundirse indisolublemente con estas”.

Es decir, el 4 de mayo significa el convencimiento definitivo de que en Nicaragua liberales y conservadores no representaban una opción política de desarrollo y dignidad humana para losnicaragüenses.

El 4 de mayo representa el inicio de una nueva visión de mundo, de una nueva forma de entendernos como nicaragüenses, de un pensamiento nutrido de los saberes y sentires del pueblo, que se organizó alrededor del EDSNN y de la dirección del General Sandino, quien reivindicópor primera vez en nuestra historia a la mujer, al campesino, a los obreros y las clases postergadas y oprimidas históricamente, como sujetos revolucionarios, capaces de dirigir su propio destino. 

Este día de fiesta nacional, Día de la Dignidad Nacional, nos recuerda que ni nos vendemos ni nos rendimos.

¡Sandino vive… la lucha sigue!

Fuentes:

Carlos Fonseca (2006) Obra fundamental. Aldilaeditor, Managua Nicaragua.

Víctor Tirado (1988) Sandino y la doctrina de liberación nacional. 1era edición, Managua. Vanguardia.