El primero de febrero de 1932, hace 88 años, fueron fusilados en San Salvador, el líder revolucionario y fundador del Partido Comunista Salvadoreño, Agustín Farabundo Martí, junto a sus compañeros de lucha Alonso Luna y Mario Zapata.

Farabundo Martí fue un gran internacionalista que luchó contra el imperialismo yanqui. Pertenece a la constelación de las grandes figuras comprometidas en transformar la sociedad latinoamericana.

Defensor de los más desprotegidos

Agustín Farabundo Martí Rodríguez, nació el 5 de mayo de 1893, en el municipio de Teotepeque, departamento de La Libertad, en El Salvador. Su padre fue alcalde del municipio donde nació y creció en medio de una familia numerosa.

A lo largo de su vida Farabundo se caracterizó por ser un gran defensor de los más desprotegidos, de las clases más necesitadas, de su pueblo; luchó a la par de los trabajadores y nunca se resignó a ser pisoteado por el capataz y los que en su época eran aprendices de burgueses.

Su interpretación del socialismo/comunismo era el bien y justicia; abogaba por un trato más humano para los trabajadores de las tierras en aquellos años, los cuales sufrían maltratos y abuso laboral excesivo.

Precisamente por sus pensamientos y sus actos, fue exiliado y viajó a Guatemala, México, Cuba, Jamaica, Estados Unidos y Nicaragua. En Guatemala, en 1925, participó en la fundación del Partido Comunista Centroamericano y tres años más tarde se unió a la Liga Antiimperialista como representante de Augusto César Sandino, con quien combatió en la guerra de liberación de Nicaragua contra la invasión norteamericana.

Defensor de la soberanía nacional

Al ser Farabundo uno de los primeros líderes centroamericanos que se alzó en contra de injerencia extranjera, inspiró a muchos, primeramente en su país natal, El Salvador, y después en la región, para luego alzarse en armas contra el invasor.

Los pueblos centroamericanos y latinoamericanos vemos en Farabundo un ejemplo de resistencia y dignidad, que al igual que Sandino, Fidel y Chávez dejó sembrada la semilla de resistencia y dignidad sin rodilla en nuestros pueblos.

Farabundo vive hoy en la lucha del pueblo salvadoreño y los pueblos de nuestra américa invicta. Fue un ejemplo de constancia, sacrificio y solidaridad.

Un ideario aún vigente

Al cumplirse hoy 88 años de su tránsito a la inmortalidad, sus ideas recorren firmes los caminos de Nuestramérica, y cada día logra inspirar en los corazones de los buenos hijos de la patria la rebeldía necesaria para continuar con firmeza, defendiendo a nuestros pueblos de los agresores de ayer y hoy.

Esos agresores siguen siendo los mismos, son de las mismas familias, son los mismos apellidos; pero mientras esos infames apellidos llenan libros de historia con sangre, los pueblos que amamos la patria los llenamos de dignidad, amor, solidaridad, socialismo y el espíritu de nuestros Héroes y Mártires.

Avanzamos firmes, libres, dignos, seguros y convencidos que solo con el socialismo nuestros pueblos pueden y podrán seguir conquistando los derechos arrebatados por esos que descienden de grandes familias,pero que ni todos juntos logran sumar la dignidad del más humilde de nuestro pueblo.

A los invasores les decimos como dijo Sandino: vengan, no les tenemos miedo, aquí los esperamos; a Farabundo le decimos: vencimos, vencemos, venceremos.

Escrito por: Hamilton Galeano