El 31 de marzo de 1931, hace 88 años, Managua fue sacudida por un sismo de 6º grado en la Escala de Richter que causó grandes daños en la capital. El epicentro del movimiento telúrico fue en el Estadio.

El Equipo de Barricada/Historia comparte hoy con sus lectores la una reseña histórica y la galería fotográfica de la capital, antes y después del terremoto del 1931.

Se trata de un auténtico tesoro, actualmente resguardado en el Archivo Municipal de Managua.

En una reciente entrevista concedida a Barricada, el Director de Cultura y Patrimonio Histórico Municipal de la Alcaldía de Managua, Compañero Clemente Guido, nos recordaba que cuando la ciudad se convirtió en capital el 5 de febrero de 1852, eso representó un enorme desafío.

Te puede interesar: Efemérides de la semana del 1 al 7 de abril

Archivo Municipal de Managua

La ciudad empezó a prepararse para asumir las funciones que correspondían a una capital y se dio un gran esfuerzo de construcción para dotarla de los edificios e infraestructura necesaria. Sin embargo, “entre 1881-1884 ocurre el primer terremoto y los pocos edificios que tenía Managua como capital se vienen al suelo. Después inicia Managua nuevamente a levantarse y en 1931, otro terremoto que envía al suelo a toda Managua”.

Para rescatar la memoria histórica de este terremoto, la Alcaldía del Poder Ciudadano de Managua, con motivo del 88 aniversario del terremoto de Managua del 31 de marzo de 1931, a través de la publicación “Managua, 1931. Entre yankes y terremoto”, reprodujo parte del libro de Apolonio Palazio titulado “La catástrofe de Managua, 31 de marzo de 1931”, segunda edición, que vio luz editorial en septiembre de 1952, a veintiún años del hecho relatado.

El testimonio del autor Apolonio Palazio, nos lleva a aquella fatídica mañana:

I – MARTES SANTO
“31 de marzo de 1931. Mañana tibia y serena. Los árboles achicharrados por el rigor de la estación parecen de piedra. No mueven ni la más pequeñas de sus ramas. Acaba de salir el sol y ya el calor comienza sofocante. Más tarde, hará el medio día, y después, será abrasador, calcinante. El agua ya sale un poco caliente de los grifos.

Archivo Municipal de Managua

La ciudad ha despertado, como siempre a la misma hora. Ha empezado ya el diario trajín […]
Son los primeros días de la Semana Magna. Martes Santo. Pasado mañana estará “el Señor en el Suelo”: hay que alistarse para los días más grandes de la semana: jueves y viernes […]
La gente humilde y sencilla, los campesinos y las personas que se han educado en ambientes esencialmente católicos, continúan observando las mismas prácticas. Creen todavía que quien se baña en esos días puede convertirse en Sirena; que es pecado mortal comer carne, encender fuego en las cocinas, todo, todo lo que se hace ordinariamente. Y alistan sus “aliños” con tiempos: comidas secas, mariscos, conservas, pioles y frutas. Dios premiará el sacrifico y escuchará sus oraciones.
Por eso el Martes Santo, 31 de marzo de 1931, la capital ha aumentado el flujo y reflujo de las olas humanas. Las tiendas, almacenes, cantinas, expendios de víveres y los mercados, están plenos de gente. La algarabía de la muchedumbre tiene entonces características febricitantes. Todas las edades andan por las calles haciendo preparativos […]
Hacia la diez de la mañana el movimiento de la población ha llegado a su máximum.

II – EL ESPANTOSO DISLOCAMIENTO
“Las 10 y 22 minutos de la mañana.
Sin que mediaran vaticinios de ninguna clase […] la ciudad comenzó a moverse desde sus cimientos (retumbos) por un ligero sacudimiento que con inesperada rapidez se hizo violento, fuerte, indescriptible.

Archivo Municipal de Managua

Te puede interesar: UNE-FNT 42 años de la Fundación de la Organización Sindical más importante y relevante del País

Carcovea la tierra como si todas las casas que tiene encima fueran un estorbo que quisiera arrojar […]
Se ha dislocado el corazón de Managua, que es el corazón mismo de la República. Una inmensa nube de polvo, durante varios minutos, rodea todo […] Las gentes corren enloquecidas, sonámbulas, atropellándose unas con otras, cayendo aquí y allá, unas para levantarse de nuevo, otras para no levantarse más […]
Se va disipando la “niebla”. Ya puede apreciarse algo de la catástrofe. La ciudad está en el suelo y muchos sobrevivientes de rodillas, pidiendo lo que no ha habido: misericordia.
Pasan por las avenidas carruajes encendidos, sin conductores, tirados por caballos despavoridos que quizás momentos antes no tenían voluntad para andar y que ahora, sacando fuerzas de toda su flaqueza, corren, corren, sin saber adonde van, hasta que logren romper los arneses o que alguien compadecido lo liberte. Automóviles igualmente ardiendo, que se estrellan contra las ruinas de cualquier edificio […]

Las tejas de barro continúan correándose e hiriendo a muchos. Siguen cayendo edificios que el primer sacudimiento dejó mal parado. Hay que caminar con precauciones. No es poco el número de gente que ha muerto después de no precaverse de este nuevo peligro.

Una columna de humo negro, con sordas e intermitentes explosiones, se levanta por los Mercados, en el centro de la ciudad, en pleno radio comercial […]
La ciudad está ardiendo. Por varios lados. Explosiones en las farmacias, en los laboratorios. Algún circuito en los alambres de la fuerza eléctrica, los fuegos de las cocinas, pueden haber sido la causa. Esto viene a aumentar la confusión y el pánico […]

Todo el estrecho espacio que se ha quedado en las calles está ocupado por la gente que sale. Los semblantes son el más fiel retrato del ánimo. Polvo, sudor, lágrimas y sangre desfiguran a las personas. Aún no es tiempo de sentir las heridas del cuerpo. Hay otras heridas, más hondas, que absorben todo el sentimiento humano.

Te puede interesar: Hace 61 años la Universidad Nacional conquistó la Autonomía

Archivo Municipal de Managua

Las familias pasan revista de sus miembros […]
Un viento huracanado sopla. No tiene dirección fija […]
Los fugitivos no llevan rumbo cierto. Parecen encerrados dentro del círculo del fuego. Se limitan en su mayor parte y por largo rato, a ambular de aquí y allá y desandar lo que han dejado atrás en su carrera. No tienen voluntad o han perdido la creptibilidad de la misma. Tampoco puede saberse nda definitivo. Se hacen al vuelo cálculos tremendos: como decir mil muertos. Números redondos. No es para menos la catástrofe”.

Managua azotada por el terremoto
Producto del terremoto, el Hospital General sufrió daños muy serios, la Penitenciaria cayó a la redonda, de un solo golpe. El Edificio de Comunicaciones, recientemente construido, se destruyó. El Palacio Nacional, donde estaban instaladas casi todas las oficinas principales del Gobierno, quedó inutilizable. El Palacio Presidencial, recién inaugurado, sufrió prejuicios. Edificios como las oficinas del Ferrocarril del Pacífico, se cayeron, así como todas las edificaciones del Gobierno.

Se implementó la Ley Marcial, para detener saqueos y robos.

Según información publicada en 2018 en un artículo del 19 Digital, tras el sismo quedaron en pie solamente la armazón de hierro de la antigua Catedral (construcción apenas iniciada tres años antes, en 1928) la Casa Pellas, el Club Social, el Palacio del Ayuntamiento, el Palacio Nacional, incendiado posteriormente por los marines estadounidenses, y la Casa Presidencial en la Loma de Tiscapa, entre otros edificios.

El día del terremoto cayeron los mercados Central y San Miguel, el Teatro Variedades, La Casa del Águila, los templos de Candelaria, San Antonio, San Pedro y la Penitenciaría Nacional. También se vinieron abajo los mejores edificios del radio central y el que permaneció en pie en la ciudad, quedó averiado.

Después de un primer momento de estupor, empezó la obra de salvamento. Muchos sobrevivientes fueron rescatados con vida debajo de los escombros. Se dieron actos de genuino heroísmo.

Se estima que ese día murieron entre 1,200 y 1,500 personas. Además, se contabilizaron 2 mil heridos y 36 mil damnificados. El daño económico para la capital fue de 35 millones de dólares en pérdidas.

Pese a la catástrofe, la ciudad poco a poco vino levantándose. El compañero Clemente Guido, en su reciente entrevista a Barricada, recordó que “cualquiera diría que fue suficiente para desistir, pero non fue así, los Managua seguimos insistiendo y en 1972, cuando teníamos una hermosísima ciudad, una de las más bonitas de Centroamérica, bien organizada urbanísticamente hablando, otro terremoto”.

Hoy en día, la capital, tras doce años de Gobierno Sandinista, luce una imagen renovada. Los espacios públicos dignificados, los parques remodelados, el área del puerto transformada en una zona de atracción turística, calles adoquinadas, modernos pasos a desnivel: el rostro de la capital es profundamente diferente a la ciudad excluyente, sucia e insegura de los dieciséis años de neoliberalismo.

La tarea permanente que nos corresponde como revolucionarios y militantes es cuidar nuestra ciudad, mantenerla limpia y saludable, desde los espacios en los cuales vivimos y compartimos.

Involucrarnos en los Ejercicios Nacionales Multi-Amenazas, coordinados por el SINAPRED, es un deber que tenemos, frente a las eventualidades de fenómenos naturales.

La cultura de la prevención es algo que se está consolidando entre las familias nicaragüenses. Recordar hoy el terremoto del 31 de marzo de 1931, significa comprometernos para prevenir tragedias como esta y prepararnos para los desafíos que el cambio climático representa hoy en día.

Agradecimientos

El Equipo de Barricada agradece al Compañero Clemente Guido y al Equipo de Documentación de la Dirección de Cultura y Patrimonio Histórico Municipal de la Alcaldía de Managua, por su apoyo incondicional y su valiosa colaboración.

Créditos
Todas las fotografías reproducidas aquí pertenecen al Archivo Municipal de Managua

Fuentes consultadas
“Managua, 1931. Entre yankes y terremoto” (2019), una publicación de la Alcaldía del Poder Ciudadano de Managua, a través de su Dirección General de Desarrollo, bajo el cuido editorial de la Dirección de Cultura y Patrimonio Histórico Municipal, en el AÑO DEL BICENTENARIO DE LA LEAL VILLA DE MANAGUA 1819-2019.

El 19 Digital