El 29 de junio de 1855, hace 166 años, el maestro Enmanuel Mongalo y Rubio, combatiente voluntario, protagonizó una heroica acción contra los filibusteros yanquis de William Walker, en el marco de la primera Batalla de Rivas. En honor a su gesta patriótica, cada 29 de junio celebramos el Día del Maestro Nicaragüense.

El insigne maestro nicaragüense Enmanuel Jeremías Mongalo y Rubio, nació en Rivas el 21 de junio de 1834 y falleció en Granada el primero de febrero de 1872.  Fueron sus padres don Bruno Mongalo y la señora Francisca Rubio.    Sus años de niñez los vivió en su natal Rivas, embarcándose en su juventud a los Estados Unidos, residiendo en la ciudad de San Francisco,  con el propósito de formarse profesionalmente.    Al retornar a Nicaragua, se dedicó al noble oficio del magisterio y a redactar textos de Geografía e Historia de Nicaragua.

Su acción heroica del 29 de junio de 1855, en los duros años de la Guerra Nacional contra los invasores yanquis, es enaltecida por Nicaragua.   Ese día se libró la primera Batalla de Rivas, en la que los filibusteros yanquis, bajo el mando de William Walker pretendían tomarse la ciudad de Rivas.  Una semana antes, el 23 de junio, habían desembarcado en la Playa de “El Gigante”, ocupando al día siguiente el pueblo de Tola, continuando su marcha hacia Rivas, su principal objetivo.

En Rivas, los filibusteros no pudieron tomar la plaza, siendo detenidos por los soldados nicaragüenses al mando del Coronel Manuel Argüello y obligados a refugiarse en la casona de adobe propiedad de Máximo Espinoza y en la casa de Pedro Cubero, ambas separadas por una calle.  Desde allí, armados con modernos rifles de repetición, hacían gran daño a los patriotas nicaragüenses.   Se combatía bajo un intenso aguacero, y era difícil el desalojo de los filibusteros, por lo que el Coronel Manuel del Bosque buscó voluntarios para incendiar la casa de Máximo Espinoza, ofreciendo un premio de cincuenta pesos a quienes asumieran la peligrosa misión.

De inmediato se ofrecieron el maestro Enmanuel Mongalo y el obrero granadino Felipe Neri Fajardo, ambos combatientes cívicos, es decir, voluntarios.  Los dos héroes avanzaron en medio de las balas filibusteras y lograron pegar fuego a la casona.    En los relatos de la época se narra que los yanquis huyeron de la casa incendiada con pánico, como fieras acosadas, tomando los caminos de las haciendas,   llegando  derrotados la tarde del 30 de junio a San Juan del Sur.  Cuando el jefe militar lo buscó para entregarle la recompensa monetaria, Enmanuel Mongalo se negó a recibirla y dijo: “Lo hice por la Patria, no por dinero”.

En el año de 1977, en  honor a su gesta patriótica el 29 de junio fue declarado “Día del Maestro Nicaragüense”.  Enmanuel Mongalo y Rubio fue declarado Héroe Nacional de Nicaragua por la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, mediante el Decreto 1123 publicado en La Gaceta, Diario oficial No. 251 del 27 de octubre de 1982.