El 1 de mayo de 1983, hace 39 años, en la zona de Raudal de Machuca, Río San Juan, fue el escenario de una gesta heroica en defensa de la Revolución.
La gesta heroica del Barco Bremen, fue un combate que duró 10 días en la zona Raudal de Machuca, Río San Juan, en el que 10 jóvenes miembros del Batallón de Infantería de Reserva 30-72 de la Juventud Sandinista 19 de Julio, se enfrentaron a un contingente de más de 70 contrarrevolucionarios de la Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE).

Los 10 jóvenes estaban en misión de cuidar el barco que fue donado por sindicalistas obreros, habitantes de la ciudad alemana, Bremen, a los campesinos de la zona de Solentiname, para que trasladaran sus productos a otras partes del país.
Precisamente el Día Internacional de los Trabajadores, el 1 de mayo, todos se encontraban escuchando por radio el discurso del Comandante Arce. Al finalizar el acto, se escucharon dos fuertes bombazos, que provenían del lado donde estaba anclado el barco. Inmediatamente todos buscaron sus posiciones defensivas, sin responder al fuego ni a las palabras que gritaba la contra, para que no ubicaran así sus posiciones.

Ese mismo día, por la tarde, el ataque con morteros se concentró en el pequeño islote, toda esa noche nadie durmió, esperando en cualquier momento un desembarco en la isla, pero este no se dio. El 2 de mayo las agresiones por parte de la contra no se hicieron esperar y en la madrugada iniciaron con ráfagas de ametralladoras y lluvia de morteros.
Los jóvenes del batallón 30-72, decidieron no responder, hasta lograr visualizarlos, para poder asegurar su ofensiva, bien atentos a todo ruido y con el dedo listo en el gatillo, de pronto, escucharon el ruido de dos pangas que se dirigían a la isla. Al pasar cerca del barco Bremen, lo rafaguearon y continuaron en dirección de la isla.

El compañero Javier Monge, al ver las dos pangas que llegaban por el lado que le tocaba defender, tomó la única ametralladora VZ que tenían disponible y precisamente en ese instante no funcionó
Ya tenía dos contras cerca encañonándolo, a punto de asesinarlo, en ese instante el compañero Rigoberto López, en segundos rafagueó a los dos contras.

El resto de compañeros repelían los ataques que se daban en otros lados de la isla, que provenían exactamente de otra isla cercana. El combate se generalizó, y la otra panga no había logrado llegar a la orilla y sin pensarlo dos veces los jóvenes concentraron las balas en ellos y dos contras más cayeron en el combate.

Los jóvenes reservistas comenzaron a gritar consignas, cantaron el himno del FSLN y Venceremos, lo que enfureció más a los contras, porque estaban burlándose de ellos. Fue un enfrentamiento desigual en armamento y número de contrarrevolucionarios, atacaban con furia el pequeño islote, con todo el arsenal que la CIA norteamericana les había financiado.
El 3 y 4 de mayo, hicieron otro intento de desembarcar y tomarse la isla, pero fueron recibidos a balazos. Quedaron aniquilados un total de 7 contras y otros heridos en esos dos días. Siempre se retiraban derrotados hacia Costa Rica, pero no cesaron sus agresiones.

Llegó el momento que los jóvenes iban a cruzar el río y decidieron hacer una cadena de ropa con los uniformes, para cruzar a un islote, para este entonces los contras eran un total de 80, dotados con nuevas pangas y armamentos, estos buscaban a los jóvenes por toda la isla.

Los reservistas sandinistas decidieron ocultarse bajo cuevas al borde del río, pasaron 7 días en ese lugar, sin comer ni dormir desde el 1 de mayo, con las piernas y manos adormecidas, picados de peces y mordeduras de sanguijuelas. Dos de los contras se pararon exactamente en el borde de la rivera, dejando caer arena sobre la cara de los reservistas.

Uno de los jóvenes, Felipe, era el que iba a salir del agua atacar con la bayoneta al contra que estuvo en el borde del río, con todo su esfuerzo se impulsó y tocó tierra firme, apretó fuertemente la bayoneta, pero no se escuchó nada, los contras, se habían ido, uno a uno de los jóvenes empezaron a salir del agua con fusil en mano.

Todavía había que pasar a tierra firme nicaragüense, la cual estaba a escasos 40 metros. La tarea era más penosa y dilatada porque estaban débiles, sin ropa y con dos compañeros que casi no podían sostenerse. Fue una lucha agotadora que duró 4 horas, pero al fin lograron pasar el caudal. Ya en tierra firme, había que iniciar el camino hacia el puesto llamado Bartola, 30 km de distancia.
En el camino, lograron recuperar ropa de una hacienda que había sido abandonada por un contrarrevolucionario. El día 11 de mayo, cuando ya no podían más por el cansancio y el hambre, escucharon gente que venía conversando. Todos se tiraron al suelo pensando que era el enemigo, pero escucharon una voz conocida que los empezaba a llamar por sus nombres, eran sus compañeros de batallón que los habían encontrado.

Con inmensa alegría, los llevaron al campamento de las TGF donde les dieron de comer y abrigaron, luego los trasladaron a El Castillo donde hace días ellos habían partido. Todo el pueblo esperaba con ansia la llegada de los muchachos, cuando los vieron, se inundaron de sentimientos y las lagrimas empezaron a recorrer el rostro de niños, jóvenes, adultos y ancianos.

Con el inmenso orgullo, conciencia y moral revolucionaria los jóvenes gritaban consignas una tras otra, y el pueblo respondía con gran entusiasmo.
Eran los héroes del combate barco Bremen, héroes de Solentiname, héroes de Rio San Juan.

Enrique Gutiérrez, Javier Monge, Óscar Barillas, Erick Vargas, Rigoberto López, Leysardo Herrera, Guillermo Gómez, Felipe Valdivia, Mario Paz y el joven jefe de escuadra Manuel Meléndez. Los nombres de los 10 jóvenes héroes que no claudicaron, los de conciencia y moral revolucionaria que lucharon por el futuro de una Nicaragua bendita y siempre libre.

Escrito por: Myurelt Madrigal