“René Núñez Téllez deja un legado de cualidades y valores humanos al pueblo nicaragüense y a la juventud”.
Comandante Daniel Ortega Saavedra
10 de septiembre de 2016
La historia revolucionaria de Nicaragua conserva el ejemplo del Cro. René Núñez Téllez, un hombre de principios firmes que enfrentó la persecución, la cárcel y la tortura sin abandonar sus convicciones. A diez años de su paso a otro plano de vida, su trayectoria continúa siendo referente de lealtad, honradez y compromiso con el pueblo.
René nació en León en 1946 y creció en un hogar humilde y trabajador, junto a sus padres, Don Carlos Núñez, que se dedicaba a la carpintería y Doña Matilde Téllez quien era costurera. Ahí creció y estudió, mientras la realidad de aquella época despertaba en él, desde muy joven, una profunda sensibilidad frente a las injusticias y la represión de la dictadura somocista.
Su conciencia política despertó desde la adolescencia, con apenas 13 años se sumó a las manifestaciones que denunciaban la Masacre de El Chaparral y estuvo presente en la jornada del 23 de julio de 1959, cuando la Guardia Nacional atacó a estudiantes universitarios en las calles de León. Aquellos acontecimientos fortalecieron su decisión de luchar por una Nicaragua libre.
En 1967 ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua para estudiar Ingeniería. Su paso por las aulas estuvo acompañado de una intensa participación política y organizativa. Desde el movimiento estudiantil asumió responsabilidades en el Frente Estudiantil Revolucionario y en el Centro Universitario de la Universidad Nacional, convirtiéndose en uno de los jóvenes dirigentes más destacados de su generación.

Dos años después tomó una decisión que definiría el rumbo de su vida, interrumpió su carrera universitaria para dedicarse plenamente a las tareas del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Desde entonces participó en labores de organización política y fortalecimiento de las estructuras revolucionarias.
Su actividad fue perseguida por la dictadura. En 1970 sufrió su primer encarcelamiento, pero al recuperar la libertad volvió a integrarse a la lucha. Más adelante asumió responsabilidades organizativas en Matagalpa, donde contribuyó al desarrollo del trabajo político del FSLN.
El 27 de diciembre de 1974 fue capturado nuevamente. Permaneció cuatro años en la Cárcel Modelo, soportando torturas y condiciones que deterioraron su salud. A pesar de ello, mantuvo intacta su voluntad y convirtió la prisión en otro espacio de resistencia, organizando y acompañando a los militantes sandinistas que también eran encarcelados.
Su libertad llegó el 22 de agosto de 1978, con la histórica toma del Palacio Nacional realizada por el Comando Rigoberto López Pérez. Tras salir de prisión se reincorporó a las tareas revolucionarias y fue testigo de la liberación de León y de la victoria popular del 19 de julio de 1979.
Con el triunfo de la Revolución, René Núñez asumió nuevas misiones al servicio del país. Ocupó responsabilidades en la Dirección Nacional del FSLN, atendió las relaciones entre el Estado y las iglesias, fue ministro de la Presidencia y participó en la Comisión Nacional de Reconciliación.
En los difíciles años posteriores a 1990 permaneció firme junto al Frente Sandinista. Lejos de apartarse del trabajo político, continuó aportando con disciplina y serenidad. Su trayectoria fue reconocida al convertirse en el primer militante en recibir la Orden Carlos Fonseca Amador, máxima distinción del FSLN.
También demostró que los compromisos personales pueden retomarse con perseverancia. Más de dos décadas después de haber dejado la universidad para incorporarse a la lucha, regresó a las aulas en 1992 y obtuvo su título de ingeniero civil en 1995.
Su labor se extendió posteriormente a la Asamblea Nacional, donde fue electo diputado y desempeñó distintas responsabilidades dentro de la Junta Directiva y las comisiones legislativas. Desde la Presidencia del Parlamento promovió una labor cercana a la ciudadanía, con énfasis en la participación popular, la igualdad de género y el reconocimiento de la diversidad cultural del país.
Entre sus aportes se encuentra el impulso al Digesto Jurídico Nicaragüense, una importante labor de ordenamiento y actualización de la legislación nacional. Asimismo, acompañó la declaración del General Augusto C. Sandino como Héroe Nacional, reafirmando la defensa de la memoria y la soberanía de Nicaragua.
René Núñez Téllez pasó a otro plano de vida el 10 de septiembre de 2016. Su legado no se limita a los cargos que ocupó, sino que se expresa principalmente en la coherencia con la que vivió, fue el mismo revolucionario en la universidad, en la clandestinidad, en la cárcel, en las responsabilidades de Estado y en la Asamblea Nacional.
Diez años después de su partida física, Nicaragua lo recuerda como un militante sencillo, disciplinado e inquebrantable, cuya conducta reflejó la mística de quienes entregaron su vida a la causa revolucionaria. Su ejemplo permanece vivo en las nuevas generaciones que continúan defendiendo la soberanía, la dignidad nacional y las conquistas del pueblo.
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