El 2 de junio de 1933, hace 88 años, pasó a otro plano de vida la Heroína Nacional y esposa del General de Hombres Libres Augusto C. Sandino, Blanca Stella Aráuz Pineda.

El telégrafo, comunicación a distancia utilizando el Código Morse, empezó a utilizarse en Nicaragua desde el 30 de marzo de 1875, enviándose el primer mensaje de prueba en diciembre de 1876.   Por mucho tiempo fue este la manera más avanzada y rápida de comunicación.   Utilizando impulsos eléctricos se transmitían mensajes codificados, a través de la combinación de rayas y puntos, que emisor y receptor debían saber escribir y leer correctamente.   Había que escribir de manera concisa, pues se cobraba por palabra transmitida.

Una familia de músicos, poetas y telegrafistas

El puesto de telegrafista era altamente respetado, ya que era la persona que tenía la capacidad de comunicar a las personas, utilizando sus hábiles dedos, memoria y buena redacción.   Eran oficios que se aprendía en escuelas, pero sobro todo en familia, como la familia Aráuz, de San Rafael del Norte, en el departamento segoviano de Jinotega, en el norte de Nicaragua.  Todos eran músicos y telegrafistas, porque, para entender las misteriosos sonidos de la clave Morse, hay tener buen oído y música en los dedos.  Una peculiar familia cuya saga es descrita magistralmente por Jesús Miguel “Chuno” Blandón, en su novela titulada “Cuartel General” (1989).

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En San Rafael del Norte se casaron Esther Pineda y Pablo Jesús Aráuz Rivera, primos hermanos que procrearon once hijos, entre ellos a una preciosa niña que nació el 25 de mayo de 1909, a quien llamaron Blanca Aráuz, y que a los dieciocho años, siguiendo la tradición familiar,  ya era la telegrafista del pueblo.  En 1927, en la Oficina Telegráfica de San Rafael del Norte, conoció al que sería su esposo, el General Augusto C. Sandino.   El jefe supremo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN),  se hospedaba en la casa de los Árauz Pineda, y durante el día y gran parte de la noche pasaba enviando y recibiendo mensajes, con la colaboración de Blanquita.   Poco a poco fue surgiendo un sentimiento mutuo que los llevó al altar.

Amor puro y libre, consagrado ante las leyes divinas

El 18 del lluvioso mes de mayo, día del cumpleaños del General Sandino,  se casaron religiosamente en la Iglesia de San Rafael del Norte.   Él tenía 32 años, ella 19.   Al año siguiente, el 18 de marzo de 1929, Sandino relató cómo fue su matrimonio con Blanca, esa madrugada del 18 de mayo:

“Blanca vestía con traje y velo blancos y corona de azahares.  Yo tenía mis armas al cinto.  Mi vestido era uniforme de montar, tela de gabardina color café y botas altas de color oscuro. Seis de mis ayudantes me acompañaban en la iglesia. Salimos del templo, y en la calle me sentí nuevo.  Me parecía que iba caminando sobre el aire”.

“A la hora anotada, en que me dirigía al templo, el ambiente estaba frío y neblinoso.  Cuando entramos a la Iglesia la encontramos profusamente iluminada.  Respiré el olor del incienso y de los sirios que ardían.  El olor de las flores que adornaban el templo y los perfumes diferentes que llenaban el aire, me trajeron al recuerdo los días de mi infancia.  El cura me invitó a la confesión.  Me confesé.  Lo hice sinceramente.  Los padrinos y nosotros nos postramos de rodillas ante el altar”.

En otras narraciones de esta boda, las personas que estuvieron allí cuentan que cuando sonaron las dos de la madrugada, inició el cortejo nupcial.   Al frente, seis jóvenes soldados con uniformes de montar.  Al centro, tres damas de honor, una portaba la Imagen de la Virgen de los Desamparados, y su lado,  las otras portaban en sus manos un Cristo.    Detrás, don Miguel Árauz Pineda, llevaba del brazo a su hermana menor, Blanca Stella Árauz Pineda, cubierto el rostro por un velo de novia de seda, coronada de azahares y flores en las manos.  Junto a la bella novia, el General Sandino, con sus armas al cinto, pañuelo rojinegro de seda anudado al cuello, y su infaltable sombrero Stetson color gris.   Dentro de la Iglesia, se respiraba el olor a incienso, iluminada por muchos cirios.  El sacerdote, Alejandro Mejía, vestido de blanco sacramental, dio inicio a la ceremonia.  El General Sandino, recordaba poéticamente: “Eran la música y las voces tan dulces y sentidas, que pasaban como un suspiro de amoroso pecho o como el beso amorosos de un ángel acongojado y doliente”.

Ese fue un día de fiesta que empezó a las tres de la tarde con el matrimonio civil.  La boda eclesiástica terminó casi al amanecer, con la orquesta del pueblo deleitando a la concurrencia y el elogio a los esposos Sandino Árauz, por parte del poeta Octavio Árauz Pineda.

Blanca, ante sus verdugos

Blanquita, jugó un papel protagónico en la guerra por la defensa de la soberanía nacional.  Encargada de las comunicaciones, estratega militar, autora del himno del EDSNN, promotora de los acuerdos de paz.   La guerra le impuso el alejamiento de su esposo, pero se mantuvo en comunicación permanente con él. 

El dictador Anastasio Somoza García, se ensañó con Blanca Árauz, sometiéndola a ultrajes, humillaciones y cárcel.  En 1929, fue hecha prisionera y trasladada a Managua junto a su madre y hermana.  En 1930, guardó prisión en la nefasta Cárcel de la 21, en la ciudad de León.  En todos estos trances tuvo la amorosa compañía de su madre Esther y su hermana Lucila.  Estos vejámenes fueron denunciados y repudiados por el General Sandino, en su escrito “Blanca antes sus verdugos”, resaltando el firme carácter de su esposa.

La partida de Blanca Árauz

En 1933 se firmó la paz, y al fin parecía posible su aspiración de vivir apaciblemente, en paz, junto al General Augusto C. Sandino, sin embargo, la tragedia se hizo presente.  Era la medianoche del 2 de junio de 1933, cuando empezó a sentir los dolores de parto.  La atendía diligentemente la comadrona Doña Angélica Rodríguez y  el médico del pueblo Don Lisandro Herrera.   Estaban en la casa, expectantes, sus padres, sus hermanos, hermanas, y las personas más cercanas y de confianza del General Sandino.   En las primeras horas del día, nació el bebé pero las complicaciones aumentaron y Blanquita no pudo resistir más, entregando su alma al Señor.  La Muerte y la Vida se unieron en este dramático momento.  Se fue Blanca Stella y vino Blanca Segovia.  El Héroe de las Segovia, curtido en más de seis años de dura guerra, rompió en llanto abrazando el cuerpo inerte de su amada Blanquita, que tan solo tenía 24 años de edad.

Heroína Nacional de la Republica de Nicaragua

La Asamblea Nacional, mediante Ley N.º 897, publicada en La Gaceta, Diario Oficial, N.º 48, del 11 de marzo de 2015, declara Heroína Nacional de la República a Blanca Aráuz Pineda. (Presentado el 4 de marzo de 2015, por la Comisión de Educación, Cultura Deportes y Medios de Comunicación Social) (N.º Reg. 20158486). Acta de la Primera Sesión Ordinaria XXXI Legislatura, Orden del Día N.º 1 /13 de enero de 2015, Sección III, numeral 3.6. Fecha de Aprobación: 28 de enero de 2015. Ese misma día, en Sesión Especial, se Condecora con la Medalla de Honor Asamblea Nacional a la Heroína Nacional “Blanca Aráuz Pineda” y seguido se realizó la imposición de la Condecoración de la Medalla de Honor “Asamblea Nacional” a la señora “Blanca Segovia Sandino Aráuz, por el Ingeniero René Núñez Téllez, Presidente de la Asamblea Nacional.