A las cinco y media de la tarde del miércoles 24 de noviembre de 1982, hace 39 años, cayó en combate el jefe del destacamento Tropas de Guarda Fronteras del Ejército Popular Sandinista, Capitán (ascendido póstumamente a Subcomandante) Laureano Mairena Aragón, mientras rechazaba el ataque de un destacamento armado somocista que desde territorio hondureño intentó penetrar en las cercanías del Cerro Águila, al norte de Jalapa, departamento de Nueva Segovia.

El subcomandante Mairena era de origen campesino, se integró a la lucha del FSLN en Solentiname; participó el 13 de octubre de 1977 en el ataque del cuartel de la Guardia Somocista en San Carlos, así como, en Rivas en febrero de 1978.

El Ministerio de Defensa emitió una orden donde se le concedió póstumamente el grado de Subcomandante al Capitán de los guarda fronteras, donde se lee:

“El heroico jefe militar fue uno de los miembros del comando del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que en octubre de 1977 se tomó por asalto el cuartel de la Guardia Nacional en San Carlos y el año pasado recibió su carnet como militante destacado de la Vanguardia.

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Su nombre se suma a la lista de héroes y mártires caídos en el noviembre de las lucha revolucionaria, junto al de Carlos Fonseca  y Eduardo Contreras, y es uno de los ejemplos más hermosos de entrega a nuestra Revolución”. 

Homenaje póstumo

Con lágrimas en los ojos, con coraje e indignación, el pueblo de Ocotal, despidió los restos mortales del compañero Laureano Mairena Aragón, humilde hijo de hogar campesino de Achuapa, que se forjó como revolucionario en Solentiname y que hasta el miércoles, casi al ponerse el sol, fuera el humilde y querido jefe de las Tropas de Guarda Fronteras del Ejército Popular Sandinista en las Segovias.

Se congregaron en la plaza central donde fue expuesto el féretro del heroico capitán TGF militante sandinista, y le tributaron un adiós entre lágrimas e indignación, que se reflejó en repetidas consignas como: No Pasarán, Sólo los cristales se rajan, los hombres mueren de pie y los sandinistas seremos como el Che, y muchas otras.

Durante el homenaje póstumo, el subcomandante Laureano Mairena fue exaltado como uno de los grandes jefes del Frente Sur, ligado a las acciones más heroicas de la lucha insurreccional.

Asimismo, se expuso las cualidades de Laureano, como suficiente ejemplo para cada campesino, para cada trabajador, para cada nicaragüense.

Cuando los periodistas de Barricada, arribaron al mediodía a Ocotal, el féretro era conducido en hombros del pueblo y sus compañeros del TGF, al local de destacamento donde decenas de mujeres humildes, campesinos, niños y estudiantes despidieron al capitán Mairena.

El Sub Comandante Laureano Mairena, cayó en combate con la certeza y la esperanza que su sacrificio sería la inspiración de hombres y mujeres, de estudiantes y campesinos, niños y niñas. Con esa misma fe, su madre dijo en su testimonio: “Lo que podemos hacer es luchar y vencer (…) la sangre de los mártires no puede quedar así nomás, el pueblo es el que tiene que ayudar a la revolución”.

Tomado de Barricada versión impresa/ 25 y 26 de noviembre de 1982.