«En Leonel Rugama se plasma con toda claridad la posición de poeta cabal, completo y de héroe y mártir, revolucionario, que además encarna la revolución en su poesía y en su vida».

José Coronel Urtecho

El pequeño poblado conocido como Valle de Matapalos, al noreste de Estelí, vio nacer al poeta y guerrillero Leonel Rugama, hijo de Pastor y Cándida Rugama. Desde su niñez fue reconocido por su excelencia académica y su espíritu religioso.

Leonel, con su alma devota buscó la fuerza en la Biblia, la buscó en la poesía, en sus amigos. Lo recuerdan como un joven inquieto, estudioso, un alumno excelente, pensó en ser servidor de Dios y por eso entró al Seminario; siempre actuaba consecuente con su pensamiento.

Rugama fue uno de los miles de jóvenes que se unió a la lucha del Frente Sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza y el 15 de enero de 1970, marcó un hito en la lucha guerrillera al enfrentarse a un batallón de la Guardia Nacional que le gritaba que se rindiera mientras era rodeado en la casa de seguridad ubicada cerca del Cementerio Periférico (Oriental).

“¡Qué se rinda tu madre!”, fue la respuesta de este héroe que siguió luchando hasta caer en desigual combate contra los guardias, pero con la dignidad y moral en alto, tan alto que después de más de medio siglo de su tránsito a la inmortalidad, sigue siendo inspiración para la juventud y pueblo nicaragüense.

Leonel Rugama, es recordado por ser valiente, por no dar un paso atrás ante los peligros, por ser consecuente con la Revolución hasta el final. También, se trae a la memoria por ese talento innato de transmitir a través de un lápiz y un papel, el dolor y protesta de todo un pueblo.

En este sentido, el también poeta nicaragüense, José Coronel Urtecho describe a Leonel Rugama como el “Guerrillero de la poesía”, a esto le da un peso mayor con lo que describe: «Su herencia es su vida y obra, su poesía, que se confunde con la realidad y eso no le sucede a todos los poetas, al contrario, los poetas son muy diferentes a su realidad».

Es que precisamente, el verso y prosa de Leonel tiene su esencia y responde al contexto vivido por su pueblo, la causa sandinista se convirtió en su razón de ser, en búsqueda de un mejor porvenir, por ser un <<hombre entregado a la revolución íntegramente>>.

Por tal razón, es imprescindible para todas las generaciones, conocer del fuerte acento estético y el impacto social que trae consigo la poesía de Leonel, que representa un paso más allá en la formación poética y política del compromiso revolucionario.

A continuación, les compartimos parte de la poesía revolucionaria del poeta y guerrillero Leonel Rugama.

Augusto César Sandino

Y se oyó un hondo

gemido.

Sandino paría

las montañas del norte,

en sus húmedos senos

nacían los hombres

y morían los yankees

asesinos de auroras,

y raptores de niños,

homicidas del arte.

El espacio mismo encubaba

el huevo del áspid

que basado en el tiempo,

tras la cortina negra

de una noche de febrero

a Augusto César

con jovial abrazo devoró.

Biografía

Nunca apareció su nombre

en las tablas viejas del excusado escolar.

Al abandonar definitivamente el aula

nadie percibió su ausencia.

Las sirenas del mundo guardaron silencio,

jamás detectaron el incendio de su sangre.

El grado de sus llamas

se hacía cada vez más insoportable.

Hasta que abrazó con el ruido de sus pasos

la sombra de la montaña.

Aquella tierra virgen lo amamantó con su misterio

cada brisa lavaba su ideal

y lo dejaba como niña blanca desnuda,

temblorosa, recién bañada.

Todo mundo careció de oídos y el combate

donde empezó a nacer

no se logró escuchar.

Cartelón

Al comandante Ernesto Che Guevara

A media noche no hay nadie en las calles

todos los perros desean morder la luna.

En el día la piedra de un niño

arrojada al cielo no oscurece

el sol.

Ni un hombre

ni un tanque

ni la bomba de hidrógeno.

Ni todas las bolitas del mundo

porque él es

H

O

M

B

R

E

Sandino

“Había un nica de Niquinohomo

que no era ni político

ni soldado”

luchó en Las Segovias

y una vez que le escribió a Froylán Turcios

le decía que si los yanquis

por ironía del destino

le mataban a todos su guerrilleros

en el corazón de ellos

encontraría el tesoro más grande de patriotismo

y que eso humillaría a la gallina

que en forma de águila

ostenta el escudo de los norteamericanos

y más adelante le decía

que por su parte al verse solo (cosa que no creía)

se pondría en el centro de cien quintales de dinamita

que tenía en su botín de guerra

y que con su propia mano daría fuego

y que dijeran a cuatrocientos kilómetros a la redonda:

SANDINO HA MUERTO

Miguel Ángel Ortez

«Y aún hecho ya polvo

se miaban de pánico los yanquis»

al comienzo Sandino no lo quería aceptar

pero él le dijo a Sandino

que él era el capitán Ferrerita

y después del combate de Ocotal

le dio una mula blanca

y se le pegó

hasta que llegó a ser

el general del coro de ángeles

murió en Palacagüina peleando mano a mano.

Jorge Navarro

Fue tan valiente como para no morir de tristeza.

Hablaba en las asambleas

y una vez hizo un periódico

tenía un acordeón

pero sabía que hay un deber de cantar

y otro de morir

murió con los pies engusanados

por el lodo de Bocaycito

pero resucitó

el mismo día

y por todos lados.

Epitafio

Aquí yacen

los restos mortales

del que en vida

buscó sin alivio

una

a

una

tu cara

en todos

los buses urbanos.

Fuentes: 

Leonel Rugama, La tierra es un satélite de la luna, 6ª Edición, Managua [abril, 1981], publicado nuevamente por el Instituto Nacional de Cultura en enero 2019

Leonel Rugama, Poemas. Edit. por Departamento de Propaganda y Educación Política del F.S.L.N. 1981