En la madrugada del 10 de agosto de 1975, hace 46 años, falleció en la entrada del entonces Hospital Oriental, el abogado Manolo Morales Peralta, incansable defensor de los derechos laborales y la justicia social.

Su corazón no resistió a un tercer y fatal infarto. Si hubiese sido atendido minutos antes, quizás habría sobrevivido. Pero en los hospitales donde lo habían llevado de emergencia su esposa y su cuñada, no recibió atención. Tenía 35 años.

Su delito: ser un opositor del régimen somocista, defender los derechos laborales y querer un país más justo y solidario.

Hoy ese mismo hospital donde perdió su vida, lleva su nombre, para honrar su memoria y su ejemplo.

El Equipo de Barricada Historia comparte con sus lectores un artículo publicado hace 40 años en la versión impresa de Barricada, titulado: Manolo Morales ¡Presente! Cinco años después de su muerte, Manolo resucita a través de la Revolución.

El gordo bueno que todos conocieron fue recordado ayer por sus amigos en una misa celebrada en la Iglesia San Francisco de Bolonia.

Funcionarios del Gobierno Revolucionario, miembros del Partido Popular Social Cristiano, Partido Social Cristiano, trabajadores de la salud dijeron presente al abogado, maestro y político Manolo.
César Delgadillo del Partido Popular Social Cristiano dijo en el atrio de la iglesia: “Que feliz sería Manolo en nuestra tierra, integrado en el proceso revolucionario en provecho de la realidad cristiana”.

Manuel José Morales Peralta nació en casa de sus abuelos, en el barrio San Sebastián de Managua, el 17 de diciembre de 1939. Sus padres, Dionisio Morales Cruz y Salvadora Peralta, decidieron trasladarlo a Juigalpa, Chontales, de donde eran originarios. Pero cuando él tenía siete años, regresaron con él a la capital.

El poeta Luis Rocha también recuerda al gordo Morales paseándose por los pasillos de la UNAN-León. “Fue en toda su vida un conspirador nato, estuvo metido en todo lo que estuviera en contra de la dictadura de Somoza”, señala.

El 23 de julio de 1959, las calles de León, aún impregnadas por el ambiente festivo y alegre por el desfile de “los pelones” (que los estudiantes organizaban como bienvenida a los alumnos de primer ingreso), se convertirían el escenario de la terrible e histórica masacre que determinaría en la comunidad estudiantil, la posición de lucha contra la dinastía sangrienta.

Al final de la tarde, un pelotón de guardias que apareció en la esquina oeste del Club Social de León, lanzó bombas lacrimógenas a los muchachos que, enardecidos por la captura de varios de ellos, clamaban en las calles por una patria libre y democrática. Ante las bombas, los jóvenes buscaron refugios donde protegerse, y fue en ese momento, al darle la espalda al cuerpo represivo, cuando empezó la masacre.

Sergio Saldaña, Mauricio Martínez, Erick Ramírez y José Rubí, murieron acribillados por la guardia. Otros 45 estudiantes resultaron gravemente heridos.

Con el coraje y la integridad que siempre le caracterizó, Manolo Morales, uno de los dirigentes de la marcha, emprendió una huelga de hambre, alimentándose únicamente de tajadas de limones tiernos y agua, para que los estudiantes somocistas fueran expulsados del recinto.

Tras obtener sus títulos de Abogado y Notario Público, Manolo Morales y “Tito” Castillo compartiría las aulas de otra universidad, pero esta vez como docentes en la Facultad de Derecho de la Universidad Centroamericana.

Defensor legal de muchos compañeros sandinistas

Manolo Morales Peralta, el gordo de buen corazón, se perennizó en el recuerdo de los hombres que lucharon por la libertad en nuestro país. Anduvo en la lucha armada y participó en el Movimiento 11 de noviembre de 1960.

Un aumento salarial y el cese de cobro del “impuesto por terremoto”, fueron dos importantes logros para los trabajadores del hospital, gracias al asesoramiento de Manolo Morales. “Nos decía que nosotros no creamos el terremoto para pagarlo”, recuerda Chávez.

Los trabajadores de la salud tuvieron la oportunidad de conocer quién era Manolo Morales y por eso le pusieron su nombre al Hospital Oriental […]

El 10 de agosto muere, y los estudiantes universitarios le rinden homenaje como maestro en una velada fúnebre en el Auditorio Fernando Gordillo. A su entierro fueron hombres antisomocistas, de izquierda, hasta el centro. Manolo Morales continúa presente en la Revolución Nicaragüense.

Horas más tarde, miles de managuas desbordarían las calles para bailarle y pagar promesas a “Minguito” en su regreso a Las Sierritas de Managua. Era el 10 de agosto de 1975.

Su memoria sigue viva

 El Consejo Universitario de la Universidad Humanista UNEH creo en la memoria del Dr. Manolo Morales Peralta, en su sesión ordinaria, una vez cumplidas las formalidades reglamentarias, acordó imponer la “Orden Humanista Dr. Manolo Morales Peralta”, para reconocer personajes destacadas.

Actualmente el Hospital Escuela en Managua, mantiene el nombre desde la primera etapa de la Revolución en los años ochenta, “Manolo Morales”, que continúa con ese homenaje y reconocimiento al abogado y defensor de los derechos del sector hospitalario durante los años de la dictadura militar somocista.

¡Viva Manolo Morales Peralta!

Fuentes:

Manolo Morales en la Revolución

Por: Ana Martínez y Stella Merlos