En octubre de 1977 la Revolución Sandinista desencadenó lo que en la historia del FSLN denominamos “la ofensiva político-militar de octubre de 1977”, con lo que se buscaba, además de las acciones militares, la participación activa del pueblo, alrededor del FSLN, su vanguardia en la insurrección popular, lo que propició el proceso de ofensiva ininterrumpida a través de cruentas jornadas de combate y táctica político-militar hasta conducir al pueblo a su victoria definitiva el 19 de julio de 1979. 

Las acciones se iniciaron con la gesta heroica de San Fabián, el 12 de octubre, luego la toma del cuartel de la Guardia Nacional en San Carlos, el 13 de octubre; el día 15 continuaron con el asalto y toma del poblado de Mozonte, a 5 km de Ocotal y el día 17 de octubre fue atacado el cuartel principal de Masaya.

Un día como hoy, hace 44 años, una escuadra de veintiún combatientes del FSLN atacó el Comando de Masaya, distante 30 km de la capital. Israel Lewites iba al mando de la acción y utilizaba el seudónimo de “Gastón”, la acción se convirtió en un revés militar, en el sentido de que no se lograron tomar el cuartel, un grupo de guardias acantonados en un camión abrió fuego después de que Israel Lewites lanzara una granada que no se detonó. Ahí frente al Cuartel de la Guardia los compañeros establecieron un combate con la Guardia, mejor apertrechada que ellos, cayendo en la acción los compañeros Israel Lewites, Max Somarriba Taleno, Norman de Jesús López Porras, Rolando José López Porras, Juan Sánchez García, Francisco Castellón Peinado, Juan José Suárez y Juan Carlos Herrera.

Mientras se desarrollaba el combate, en el km 14 carretera a Masaya, se tendió una emboscada de contención para detener refuerzos que la Guardia Nacional desplazara. Combatientes sandinistas frenaron durante varias horas el avance de más de 150 soldados GN, quienes con apoyo aéreo y de tanquetas pretendían abrirse paso hacia Masaya. En este sitio, 15 ambulancias se encargaron de recoger a los G.N. muertos y heridos. El comandante “Zorro” Ribera rememora ese día largo y heroico en que se vertió valiosísima sangre sandinista:

Ese día, mientras se asediaba el cuartel desde el parque y las torres de la iglesia parroquial, un retén de sólo dos compañeros detuvo por horas, en un puentecito de la carretera, a los refuerzos de la guardia que iban desde Managua hacia Masaya, con tanquetas a la cabeza de la columna; y no pudieron pasar hasta que mataron a los dos compañeros del retén. Se cerraron en Managua los bancos, los comercios, las escuelas.

La guerra estaba ya en las vecindades del bunker de Somoza, la gente estaba oyendo los combates. Lo que sería el gobierno provisional, se transformó en el Grupo de los Doce, y el mismo 17 de octubre, día del ataque al cuartel de Masaya, sus integrantes publicaron en Costa Rica un comunicado de respaldo al Frente Sandinista, que fue difundido en Managua y causó un gran impacto porque allí aparecían las firmas de banqueros, empresarios, sacerdotes. Somoza, encolerizado, ordenó procesarlos a todos por sedición.

Ese mismo día cayó en combate el comandante Pedro Aráuz Palacios “Federico”, luchador incasable por la unidad de las tres tendencias, miembro de la Dirección Nacional del FSLN, murió heroicamente luchando contra la genocida Guardia Nacional, en la carretera Masaya-Tipitapa.  

Managua se detuvo y la represión de la Guardia Somocista también detectó a diversos compañeros enfrentándose en desigual combate en distintos puntos de la capital. En el barrio San Luis cayeron en combate los militantes sandinistas Carlos Arroyo Pineda y Róger Langrand en los alrededores de la central de policía.

Bajo ráfagas de una avioneta de la GN, fue también asesinada en el barrio Larreynaga, la compañera Flor de Liz Robles, estudiante de la Escuela Nacional de Comercio, con solo 18 años de edad. Asimismo, las militantes sandinistas Marta Angélica Quezada y Genoveva Rodríguez, cayeron en una casa de seguridad cerca del Cine Cabrera en Managua.  

En este mes de octubre victorioso y en vísperas de ratificar la continuidad de la Revolución Sandinista, rendimos honor y gloria a nuestros héroes y mártires. Ellos no dijeron que morían por la patria, sino que murieron. Hoy vivimos en la patria que ellos soñaron, con nuevos retos y nuevas luchas para garantizar nuestra Patria Libre.

Hoy recordamos, además, las palabras del Comandante Pedro Aráuz Palacios, que siguen guiando a las nuevas generaciones de militantes sandinistas:

“Un sandinista es aquel que no vacila y tiene fe en el triunfo final… es aquel que empuña el acero libertador y cada día está más dispuesto a verter sus últimas gotas de sudor y sangre por ese grandioso ideal por el que tantos valiosos e irremplazables hermanos han dado la vida: La Patria Libre”.

¡Por esos muertos, nuestros muertos, juramos defender nuestras victorias!