El 7 de julio de 1979, hace 42 años, fueron secuestrados, torturados y luego asesinados por la Guardia Somocista, los militantes sandinistas, Walter Mendoza, Ismael Castillo y Franklin Toruño.

El 7 de Julio de 1979, Walter Mendoza le orientó a los compañeros Franklin Toruño e Ismael Castillo, lo acompañen en una misión a Masaya, donde se movilizaron en un vehículo color amarillo.

Buscando como burlar a los guardias somocistas que se encontraban en los alrededores de El Coyotepe, Masaya, los tres militantes sandinistas, decidieron ingresar por el camino viejo a Nindirí, pero en el lugar conocido como La Barranca, fueron sorprendidos por una patrulla de la guardia somocista.

Los militantes sandinistas fueron sacados del vehículo, posterior, se les sometió a una fuerte golpiza y dos de ellos, Walter Mendoza y Franklin Toruño, fueron acribillados a balazos.

A Ismael Castillo lo dejaron con vida para que subiera los cadáveres de Walter y Franklin, a la cima del cerro, con la ayuda de varios prisioneros que fueron traídos desde El Coyotepe.  Se le obligó a cavar un hoyo donde lanzarían los cadáveres de sus compañeros, al finalizar, ocurrió una lluvia de disparos que terminó con la vida de Ismael.

Tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, doña Diega del Carmen Mendoza y las madres de Ismael y Franklin se dieron a la tarea de buscar a sus hijos en los centenares de cementerios clandestinos, que la guardia dejó en Managua.

Dos meses después de búsqueda incesante, un guardia somocista prisionero confesó que en los patios de El Coyotepe habían enterrado a los tres militantes sandinistas. Los familiares acudieron al lugar localizando los cuerpos de Walter, Franklin e Ismael.

Los restos de Walter Mendoza fueron trasladados a la ciudad de Matagalpa y tras múltiples honores, fue sepultado en el cementerio de la localidad.

Sobre la vida de Walter Mendoza

Nació en la ciudad de Matagalpa, un 28 de junio de 1958, ahí creció y se formó como revolucionario. A los 16 años de edad, ingresó a la causa revolucionaria.

En 1974, aún era un estudiante destacado de la secundaría en el Instituto Eliseo Picado, donde logró bachillerarse con notas sobresalientes, mientras tenía la responsabilidad de la creación de la base social y redes de apoyo al Frente Sandinista de Liberación Nacional.

La captura del compañero René Núñez Téllez, responsable directo de Walter Mendoza, el 27 de diciembre de 1974, lo dejó desconectado de la organización guerrillera, sin embargo, el trabajo de Walter continuó en los barrios.

En 1976, dirigió junto a la compañera Aura Ortiz, una huelga estudiantil en el Instituto Nacional Eliseo Picado de Matagalpa, para exigir la destitución de varios profesores identificados como somocistas.

Además del trabajo estudiantil, desarrolló la organización comunitaria y fue asignado al trabajo en los barrios “La Chispa”, “Gracias a Dios” y “El Chorizo”. Junto a Margine Gutiérrez y otros compañeros, editaron el periódico “Los de Arriba”, que reflejaba la dura vida de los habitantes que subsistían en la cima de los cerros, que rodean la ciudad de Matagalpa.

Ese mismo año (1976) ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua para estudiar la carrera de Periodismo. Casi de inmediato, se incorporó al trabajo revolucionario, a través del Frente Estudiantil Revolucionario (FER).

Por su capacidad organizativa, Carlos Arroyo, responsable de Walter Mendoza, le orientó trabajar en los sectores populares de la ciudad de Managua y atendió los barrios de San Judas, Open No. 3, Santa Ana y otros. Walter trabajaba muy de cerca con la militante sandinista Aura Ortiz, concentrando su trabajo, además, con el sector obrero a quienes captó para integrar el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

1977 fue el año más difícil para el Frente Sandinista de Liberación Nacional: la caída en combate de Pedro Aráuz y otros militantes sandinistas entre ellos Carlos Arroyo, fue un duro golpe la organización guerrillera. Frente a estos acontecimientos, Walter Mendoza, se vio obligado a pasar a la clandestinidad.

Este mismo año, ya en la clandestinidad, editó el periódico “Pueblo Trabajador”, una hoja volante que se distribuía entre los planteles obreros de Managua y que reflejaba la situación de explotación que vivía el sector.

Se destacó no sólo en el trabajo ideológico y político, sino en el militar. Organizó, planificó y ejecutó con otros compañeros acciones contra la Guardia Nacional en el Open No. 3, hoy Ciudad Sandino, hostigamientos a la Guardia Nacional en San Judas y, a pesar del asedio de la dictadura, logró con éxito el traslado de armas, municiones y material para la elaboración de bombas.

Fue organizador de la primera escuela militar llamada “Las Lomas” ubicada en el municipio de San Francisco del Carnicero, hoy San Francisco Libre. Esta escuela fue dirigida por el Comandante William Ramírez y en ella pasaron importantes cuadros del FSLN.

Los cursos de preparación militar fueron multiplicados a pequeños grupos de obreros y creó otras escuelas en barrios como Bello Horizonte y Ducualí.

Incansable trabajo desarrollado por Walter Mendoza con apenas 18 años. El Frente Sandinista de Liberación Nacional orientó la creación de los Comités de Acción Juvenil, los Comités de Acción de los Trabajadores y los Comité de Acción Popular. A Walter Mendoza le correspondió elaborar la estructura del Movimiento Sindical Pueblo Trabajador y de paso, asumió la dirección política de los barrios y del movimiento sindical.

Walter fundó el órgano de propaganda “El Comité”. Su tarea era la difusión del trabajo realizado en los barrios. A la par, participó en acciones armadas como la recuperación económica en la sucursal Bolonia del Banco Central, otra recuperación económica en Ticuantepe y Las Esquinas.

En septiembre de 1978, mientras en las ciudades de Masaya y Estelí se registraban insurrecciones armadas contra la dictadura Somocista, Walter asumió la dirección del trabajo de masas en Managua, tres meses después fue nombrado a la cabeza del trabajo organizativo popular en toda la capital.

Walter usó diversos seudónimos: “101”, “René”, “Rolando”, “Ernesto”.

A pesar del arduo trabajo que implicó la organización guerrillera y que le ocupaba el poco tiempo existente, Walter siempre se preocupó por mantener fuerte la relación con su familia. La dureza de la clandestinidad no fue obstáculo para mantener comunicación con su madre Diega del Carmen Mendoza y con sus hermanos, a quienes les enseñó el compromiso social, la solidaridad, la ética y la moral como principios básicos para la formación del hombre nuevo.

Su ejemplo sigue inspirando las distintas generaciones de la militancia sandinista.