El 8 de octubre de 1967, hace 53 años, en la Quebrada del Churo, Bolivia, se libró el último combate de las tropas guerrilleras comandadas por Ernesto Che Guevara y los rangers o “boinas verdes” bolivianos, armados y entrenados por oficiales estadounidenses.  

“Unidad Revolucionaria frente al imperialismo”

A finales de 1965, el Che Guevara envió un mensaje al quinto encuentro de la Conferencia por la Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, mejor conocida como la Conferencia Tricontinental, llevada a cabo en Cuba en enero de 1966, pero que se dio a conocer hasta abril de 1967, en La Habana, cuando el Che ya se encontraba luchando en Bolivia.   En este mensaje, el comandante Ernesto Guevara de la Serna, formula la idea y noción del imperialismo como sistema mundial que impide la emancipación humana, y, en consecuencia, alerta sobre necesidad de la unidad revolucionaria de todas las fuerzas que luchan contra el imperialismo, anteponiendo la unidad a las discrepancias. 

En ese momento histórico, el único camino posible para la emancipación de los pueblos del sistema capitalista colonial, concluyó la Conferencia Tricontinental, es la lucha de guerrillas.   La consigna, según el Che, era crear muchos Vietnam: “¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo!”  En efecto, emergieron focos guerrilleros a lo largo de América Latina: en Nicaragua dirigido por el comandante Carlos Fonseca, en Guatemala por Luis Turcios Lima, en Argentina por Ricardo Masetti. En estos países, cientos de combatientes ofrendaron su juventud en aras de la revolución y el socialismo.

Carta de despedida del Che

El 3 de octubre de 1965, el comandante Fidel Castro Ruz, leyó la carta de despedida del Che Guevara, redactada en el mes de marzo de ese mismo año, que explicaba en ella que marchaba a otras tierras del mundo que reclamaban sus modestos esfuerzos.   Un día antes, el 2 de abril de 1965, el Che viaja a El Congo Belga, donde participó con el seudónimo de “Tatu”, en una columna de combatientes cubanos en apoyo a la lucha del Ejército de Liberación del Congo, una campaña que duró de abril a noviembre.  

3 de octubre de 1965: La histórica carta del Che a Fidel

El Che, regresó de incógnito a la Isla, no oficialmente, siendo recibido en el aeropuerto por el comandante Fidel Castro, siendo la última vez que se vieron.   En esos momentos ya una avanzada preparaba las condiciones para establecer un foco guerrillero en Bolivia.  Desde noviembre de 1964, ya se encontraba allí Tania (Tamara Kunker Biden), Tuma (capitán Carlos Coello); Pombo (capitán Harry Villegas) y Pacho (capitán Alberto Fernández Montes de Oca), y otros adelantados que junto con los militantes bolivianos trabajaban arduamente en la organización de la lucha guerrillera.

El Che en Bolivia

El Che llegó a Bolivia el 3 de noviembre de 1966, con un pasaporte uruguayo a nombre de Adolfo Mena González, y a los cuatro días ya estaba en Ñancahuazú, en lo que sería el escenario de operaciones guerrilleras.   El ejército guerrillero estaba compuesto por 29 bolivianos, 16 cubanos, dos peruanos y Tania, argentina-alemana.

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El 23 de marzo de 1967, iniciaron las acciones armadas y culminaron con la Batalla del Churo, el 8 de octubre.  Fueron meses de marcha victoriosa, en la que un pequeño grupo de heroicos combatientes, se propuso desde el foco guerrillero, liderar la participación de los demás sectores sociales oprimidos.

El combate de la Quebrada de El Churo

La Quebrada del Churo, a seis kilómetros de La Higuera, es un lugar con bastante vegetación y grandes piedras, se une con la Quebrada de San Antonio, formando entre las dos aberturas una especie de triangulo, conocido como el Filo.  En ese lugar, se libró el último combate de las tropas guerrilleras comandadas por Ernesto Che Guevara y los rangers o “boinas verdes” bolivianos, armados y entrenados por oficiales estadounidenses.  

Al atardecer del 7 de octubre, comenzó el ascenso de la columna de 17 combatientes guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional, entre ellos su comandante en jefe.  Este día el Che anotó en su diario: “Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero si sembradíos de papa regadas por acequias del mismo arroyo.  A las 2 paramos para descansar, pues ya era inútil seguir avanzando”.    Fueron sus últimas anotaciones en su diario de campaña, para entonces ya se cernía un tenaz cerco sobre ellos.

El domingo 8 de octubre el grupo combatiente se encontraba al fondo del cañón de El Churo.  A eso de las diez y media de la mañana tiene lugar la primera escaramuza.  Evaluando la difícil situación el Che pide siete voluntarios para cubrir una fuerza de sacrificio y resistencia que cubra la retirada del resto.   Esta misión es asumida por la vanguardia jefeada por Inti (Guido Peredo Leigue) y compuesta por Pombo (capitán Harry Villegas Tamayo), Urbano (capitán Leonardo Tamayo Núñez), Benigno (capitán Daniel Alarcón Ramírez), Darío (David Adriazola Beizaga), Ñato (Lucho Méndez), y Aniceto (Aniceto Reynaga Gordillo).   Este grupo resistió el ataque y al oscurecer se replegaron.

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El comandante Che Guevara y sus compañeros marcharon hacia el sur, donde fueron cercados.  El fuego se rompió a la 1 y 15 de la tarde del 8 de octubre de 1967.  Cien soldados contra 17 guerrilleros.  El choque duró hasta las 6 de la tarde y prosiguió al día siguiente.

Fusiles, carabinas, metralletas, granadas de mano, morterazos, en el fragor del combate.  A las tres de la tarde el Che es herido en el tercio medio de la pierna derecha y su carabina M-1, de fabricación norteamericana había sido inutilizada por un proyectil.   Sin poder caminar, es rodeado y capturado por los soldados.   También son capturados Willy, (Simón Cuba Sanabria) y el profesor Aniceto Reynaga (Aniceto Reynaga Gordillo), ambos bolivianos.

En la requisa del morral del Che, encontraron su Diario de Campaña, libros de historia y geografía de Bolivia, un mapa de la zona guerrillera; una hamaca, un mosquitero, ropa, y una pequeña olla con media docena de huevos duros.  Llevaba un altímetro colgando de su cuello, dos relojes (indispensables por su precisión, uno era de Tuma, teniente Carlos Coello, que había pedido lo hicieran llegar a sus hijos); una pistola alemana calibre 45 sin cargadores, una daga marca Solinger, dos pipas, alguna cantidad en dólares y pesos bolivianos.   Vestía uniforme kaki verde, medias oscuras de lana y cueros atados como zapatos, las sandalias que elaboró El Ñato, el compone todo de la guerrilla. 

Al final del domingo 8 de octubre, habían muerto los guerrilleros cubanos Arturo (José María Martínez Tamayo), Antonio (Orlando Pantoja Tamayo), Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca), y el chino, guerrillero peruano (Juan Pablo Chang).    En la quebrada continuaban combatiendo diez guerrilleros.   

El día de mañana, estaremos publicando la segunda parte de esta nota.