Barricada

Comandante Daniel: Recordar la historia para aprender

«Y siempre es bueno recordar la Historia, pero no para quedarnos ahí, sino para aprender»

Comandante Daniel, 23 de diciembre de 2022

El Presidente de Nicaragua, el día de ayer, en un acto oficial, conmemoró el 50 Aniversario del terremoto del 23 de diciembre de 1972, expresando:«50 Aniversario de aquella terrible hecatombe y donde la Naturaleza destruyó nuestra Capital, Managua. Miles de Hermanos nicaragüenses, Adultos, Mayores, Jóvenes, Niños, Niñas, perecieron en ese terrible terremoto».

Con un amplio recorrido histórico, el Comandante Daniel, rememoró los crímenes de lesa humanidad cometidos por las potencias europeas en el ámbito de la aventura colonial, a través de la cual esclavizaron a millones de seres humanos en África. Asimismo recordó los horrores causados por el gobierno de Estados Unidos, cuando usó la bomba atómica contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, en el contexto de la segunda guerra mundial. Una vez más, nos instó a reflexionar sobre la persistencia del fascismo, neocolonialismo e imperialismo en el escenario internacional contemporáneo.

Luego, dedicó una parte consistente de su discurso al contexto histórico del terremoto de Managua de 1972: «Y como decía el titular que mencionaba Rosario, cuando el terremoto aquí en Managua hace 50 años, el titular fue: “En 30 segundo, ¡solo Hiroshima y Managua!”. O sea, en 30 segundos desapareció Hiroshima y después desapareció Nagasaki, desaparecieron dos Ciudades.

Igual Managua, fueron segundos lo que duró el terremoto, suficiente para provocar una destrucción. Y ahí, independientemente de que estaba la tiranía somocista gobernando y el País sometido al Imperio yanqui, ahí el Pueblo, los nicaragüenses en ese momento se vieron, se encontraron como [email protected]».

Vivencias de un guerrillero, en las mazmorras somocistas

Al igual que la Vicepresidenta en sus palabras de introducción, también el mandatario compartió con el pueblo nicaragüense, sus recuerdos personales y vivencias como guerrillero, apresado en la cárcel somocista, en aquella fatídica madrugada del 23 de diciembre de 1972.

«Nosotros no vivimos directamente esta tragedia aquí en Managua, nos encontrábamos en la cárcel, estábamos en horas de la madrugada de hoy 23, yo recuerdo que estaba en la celda, nos tenían aislados ahí, con 10 celdas de por medio, ahí en cada celda había un prisionero sandinista. Era de dos pisos la galería, entonces 4 o 5 estábamos así en la fila de abajo y los otros 4 o 5 en las filas de arriba, una enorme galería, y ahí en la celda estaba escrito el Reglamento que había sido fruto de los estudios que había tenido el Comandante de la cárcel y otros Oficiales que habían estudiado en España, en la España de Franco.

Entonces, ¿qué decía el rotulito? Cuando entraba a la celda y estaba el rotulito en frente, decía: “Prohibido hablar”, “Prohibido silbar”, “Prohibido cantar”. Tiene que permanecer de pie a la vista de los guardas que se paseaban, observando que estuviéramos ahí cumpliendo con las normas ahí establecidas.

Celdas en las que había un camarote y era prohibido sentarse, es decir, no podíamos ni sentarnos en el camarote, ni sentarnos en el piso. No podíamos ni hablar con los otros Compañeros, a gritos, que queríamos hablar, empezábamos haciéndolo e inmediatamente nos reprimieron, nos golpearon, nos metieron en unos…

Al lado de cada celda, ahí está eso todavía, al lado de cada celda hay una puerta, se abre la puerta y ahí están los tubos que van para el agua, es muy estrecho. Entonces ahí nos metían y nos encerraban, ahí sí que no había dónde moverse, era la celdita que tenían de castigo allí a la orilla de cada celda cuando no respondíamos al reglamento.

Recuerdo que nosotros ahí habíamos venido haciendo acercamiento, con mucho cuidado, con los guardias que nos custodiaban, hablándoles de su realidad social, económica, que a quién le servían. Algunos fueron cobrando conciencia y ellos nos ayudaban a pasar mensajes, sacar mensajes para los Compañeros que estaban en la clandestinidad aquí en Managua.

Y estaba en esa ocasión con Policías, con Guardias, ya era hora de dormir, eran 12 de la noche, 1 de la madrugada, pero nosotros casi no dormíamos porque era prohibido apagar la luz, teníamos que estar con la luz encendida a la vista del guarda, y luego no había la manera dormir, porque allí había un zancudero. Yo no he visto zancudos tan grandes como los que había ahí en la zona de Tipitapa, son enormes los zancudos, y multitud de zancudos, entonces era imposible dormir. Exigíamos que nos permitieran mosquiteros, ¡no lo permitían! Entonces, a veces para poder dormir un poco, nos metíamos debajo del catre para protegernos un poco de los zancudos, pero ahí nomás nos estaban sacando los guardas.

Y esa madrugada del 23, a través de los Policías lográbamos introducir libros, lecturas; yo estaba leyendo, y como el Policía era amigo miraba que se paseaba, de repente venía un control de Oficiales, porque pasaban control de Oficiales, entonces el Policía nos avisaba, escondíamos el libro, nos poníamos en firme ahí. Estaba leyendo y de repente noto que las luces tomaron una fuerza superior a la normal y luego se apagaron, y en ese momento yo escuché y todos luego escuchamos un bujido… ¿Y qué será? Se oía el bujido, y después del bujido empezó a temblar.

Sí, en Tipitapa se sintió fuerte ese temblor, ese terremoto, empezó a temblar, temblaba, y el pobre Policía que estaba ahí pegó carrera hacia la puerta, gritando que le abrieran, pero los soldados que estaban ahí, que podían abrirle ya habían salido en carrera, y los reos comunes que estaban al otro lado pegaban gritos, ellos podían andar por los corredores, no estaban encerrados en las celdas, empezaron a gritar también, despavoridos, que los sacaran, que los sacaran…

El soldado que estaba cuidándonos, que corrió y no lo dejaron salir, porque ya no había nadie que le abriera porque estaba enllavado ahí, no hay nadie que le desenllavara, fueron los primeros en salir corriendo los oficiales que estaban ahí; entonces, cuando vemos al pobre soldado tirado de rodillas y empieza con el “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal”, que es la Invocación popular en situaciones terribles como esa.

Recuerdo de otro terremoto, vivido en 1967 en La Cárcel de La Aviación

El Comandante Daniel, también rememoró otra experiencia parecida, cuando en 1967 vivió otro terremoto en La Cárcel de La Aviación, donde se encontraba preso por ser guerrillero sandinista: «Nosotros ya habíamos vivido otro terremoto en La Aviación, ese terremoto tuvo su epicentro creo que por la Centroamérica, en el año 67. A mí me habían trasladado primero a La Aviación y luego con ese terremoto nosotros estábamos durmiendo en el piso, en una celda muy pequeña donde estábamos 140, 150, la mayoría delincuentes comunes, y una multitud de ellos durmiendo en el piso, allí nos dormimos nosotros.

Después habían camarotes pero había que pagar para tener derecho en el camarote; y en el camarote los presos cruzados como sardinas, porque no era que el camarote era solo para uno… ¡No! Ahí tenían que acomodarse 6, 7, y ganaba más el preso antiguo, que era de los que administraba el negocio dentro de la celda.

Entonces, nosotros en el piso, nos poníamos un pañuelo en los ojos porque nos daba la luz de frente, para poder dormir. Allí estábamos con Ricardo Morales [Avilés], y de repente empieza el temblor. No, aquí estamos acostumbrados a los temblores, pero ese ya no parecía temblor, decíamos nosotros, porque empieza a cobrar una fuerza, y los que estaban en los camarotes en la desesperación se empiezan a lanzar desde los camarotes al piso, a aplastarnos a los que estábamos en el piso y buscando cómo calmarlos. Había unas enormes vigas en La Aviación y el techo de tejas, entonces las vigas se iban aflojando, y entonces el terror era mayor allí, ya parecía que las vigas se desprendían y aplastaban a todo el mundo.

Al final cesó y luego quedaron temblores, pero fue un terremoto; luego, como quedó bastante averiada la cárcel, entonces por seguridad y evitar que nos fuésemos a fugar nos mandaron a la cárcel que está allí en Tipitapa, una cárcel más moderna, de diseño fascista español, y allí fue donde estábamos. Esto fue en el 67, 68 aquí, 5 años después, o sea, teníamos 5 años de estar presos cuando nos agarra el terremoto allá en Tipitapa, nos faltaban todavía 2 años más, porque nosotros estuvimos más de 7 años presos; entonces ahí llevábamos 5 cuando el terremoto.

Bueno, al pobre Policía nosotros llamándolo… ¡No, ahí va a pasar! Pero qué va a ser, y era automático, se escuchaba el bugido y después venía otro, porque toda la noche hasta la madrugada pasó temblando, desde temblores fuertes hasta temblores menos fuertes; pero, claro, el pánico era enorme y la población civil de Tipitapa y de los Pueblos aledaños y ya no digamos aquí en Managua, porque ya todos sabían que cuando venía el sonido, venía el golpe fuerte.

Frente a los desastres naturales, se manifiesta la Hermandad

Al referirse al post-terremoto del 72, el Presidente de Nicaragua, destacó que en ese entonces surgió en el pueblo de Nicaragua un sentimiento de hermandad, que se manifestó frente al desastre natural: «Pero ese fue un momento en el que nos tratamos como Hermanos, ¡sí, nos tratamos como Hermanos! Yo escuché muchas historias de la forma en que se ayudaban aquí en Managua las Familias que estaban en condiciones terribles, cómo los iban a sacar, no sabían ni quién era, pero si estaba alguien soterrado buscaban cómo sacarlo, no le preguntaban, ¿sos Sandinista? ¿No sos Sandinista? ¿Sos somocista? No, simplemente había que sacarlo. O sea, ahí funcionó, es decir, frente a los Fenómenos de la Naturaleza ahí la Hermandad se presenta, se manifiesta».

Lo difícil en esos tiempos era que la ayuda que podía llegar a Nicaragua la manejaba Somoza, empezó a llegar ayuda y Somoza la manejaba, y total que la ayuda se movía nada más hacia donde la gente que a él le interesaba ayudarla, por identificación política».

La Cuba de Fidel solidaria con la población afectada por el terremoto

Con especial cariño, mencionó el apoyo que en esos días de dolor y luto, posterior al sismo, Nicaragua recibió de parte de Cuba. En ese entonces, el Comandante Fidel Castro, al mando de una Revolución que ya contaba con trece años de logros y metas alcanzadas, ofreció ayuda solidaria al pueblo nicaragüense, postrado por la tragedia.

«Entonces los Hermanos cubanos, Nicaragua no tenía relaciones con Cuba, y Fidel, lógicamente qué podía esperar Fidel de Somoza, si Somoza había participado entrenando mercenarios aquí en la Costa del Caribe para la invasión a Cuba, si Somoza había llegado donde los mercenarios cubanos cuando ya iban a partir y les dijo: Quiero que me traigan un pelo de la barba de Fidel. Y aquellos haciendo chacota, «Pues sí -que se la iban a traer – ¡la barba completa! – le decían.

Por eso cuando Fidel viene aquí, visita Nicaragua al Primer Año del Triunfo de la Revolución [el 19 de julio de 1980], Fidel que conocía de esa anécdota la comentó: «Bueno, pero aquí me tienen con mi barba completa para el Pueblo de Nicaragua», así lo dijo Fidel, y mandó [después del terremoto] una Brigada Médica con medicamentos y todo. Para Somoza era difícil no dejar entrar una Brigada Médica en esas condiciones, y [los cubanos] se instalaron en los Barrios y atendieron directamente a la población nicaragüense.

Fue una manifestación donde trascendió la Humanidad y la Hermandad de parte de Cuba, de parte de Fidel, ante el antagonismo ideológico y político que había con una tiranía como la de Somoza. Y envió la ayuda y el Pueblo nicaragüense agradeció esa ayuda.

El heroísmo de Roberto Clemente

Rescatando otro ejemplo de solidaridad internacionalista, el mandatario nicaragüense, hizo memoria de la generosidad sin límites de Roberto Clemente, quien entregó su vida, mientras viajaba hacia Nicaragua con una carga de ayuda para los terremoteados.

«Luego, cuando se produce el terremoto, Roberto Clemente, un pelotero extraordinario, de las Grandes Estrellas de Grande Ligas, de origen puertorriqueño, que había estado en Nicaragua participando en eventos deportivos y que le tomó cariño al Pueblo nicaragüense, se identificó con el Pueblo nicaragüense.

Cuando se entera Roberto del terremoto en Nicaragua, pero además se dice que Somoza se está robando la ayuda que está llegando, entonces él organiza ahí un grupo de puertorriqueños para recaudar ayuda, fletar un avión, y que él iba a venir personalmente para garantizar que no se la robara Somoza y se la pudiesen entregar directamente al Pueblo, como lo había hecho Cuba con su Brigada.

Y van recaudando y la noticia en Puerto Rico que Clemente, y en los Estados Unidos, Clemente una Estrella del Mundial. Y el 31 de diciembre, fíjense qué gesto de Humanidad, qué gesto de Hermandad, qué gesto de Solidaridad con Nicaragua; o sea, un puertorriqueño decide sacrificar la Fiesta de Fin de Año con su Familia, con sus amistades, con su Pueblo, para venirse a Nicaragua en el avión a entregar esa ayuda al Pueblo nicaragüense.

El vuelo partía el 31 de diciembre, cuando ya habían logrado reunir bastante ayuda, y ese día levantó vuelo Clemente, 30, 31 levantó vuelo, y todo iba bien, de repente, en la torre de control desaparece la señal del avión, y empiezan a preocuparse, a buscar, no aparece en los radares el avión, y luego empieza ya una búsqueda en el mar. Y como dijo un Hermano: Clemente descansa en el Océano, en el Mar, refiriéndose a que su tumba era ese inmenso Mar Caribe que lo acogía y lo guardaba a Roberto Clemente.

Y claro que le vamos a hacer el Homenaje a Clemente el próximo Viernes 30 de Diciembre, se lo vamos a hacer el Homenaje a Clemente en el Estadio Soberanía, allí le vamos a hacer el Homenaje a Roberto Clemente.

Hacer el bien de manera permanente, consecuente, firme, sin vacilaciones

Rememorar el altruismo y heroísmo de Roberto Clemente, significó tener la oportunidad de reflexionar, una vez más, sobre el significado de hacer el bien:

«Él es el de esa frase que yo la mencioné en la Reunión del ALBA allá en Cuba: “No me estés repitiendo lo que hiciste ayer bien, repetime lo que estás haciendo ahora bien, y qué vas a hacer mañana bien. Porque, cuánta gente hizo el bien ayer, aquí mismo en Nicaragua cuánta gente hizo el bien ayer, y después le dio las espaldas al Pueblo, le pegó la puñalada al Pueblo. Entonces, vamos a decir: Ah, pero es que hizo bien. ¡No! Los Seres Humanos valen por hacer el bien de manera permanente, consecuente, firme, sin vacilaciones»

Somos un solo cuerpo para enfrentar los desastres naturales

«Ese terremoto famoso tuvo una magnitud de 6.2, la magnitud no era tan grande, fue fuerte pero no era tan grande como para demoler Managua. Pero aquí se juntaron varios factores: Uno, la fragilidad de la Ciudad, y dos, la profundidad. Puede haber un terremoto de 8 grados, pero si es a 200 kilómetros dentro del mar, hace daño, pero este fue a 6 kilómetros, casi en la superficie. Y el centro de ese terremoto estaba aquí en la Falla de Tiscapa, entonces, estaba partiendo completamente Managua y casi en la superficie, por eso fue tan violento, tan destructivo.

Aquí en Nicaragua, [email protected] nicaragüenses, Familias nicaragüenses, los saludamos a [email protected], saludamos a todos los que nos están escuchando en todo el País, estos son temas en los que tenemos que estar ahí, el Doctor González lo sabe.

Compañera Rosario, Compañero Gustavo Porras, General Julio César Avilés, General Marvin Corrales, General Francisco Díaz, Comisionado General Horacio Rocha, Compañera María Amelia Coronel, Compañera Reyna Rueda, bueno, somos un solo cuerpo, para defender la Paz, para defender la Seguridad, para defender el Trabajo, para defender el Bienestar y el Progreso de nuestro País, de nuestro Pueblo; y somos un solo cuerpo también para enfrentar los fenómenos agresivos de la Naturaleza. Aquí han habido huracanes, terremotos, han habido también inundaciones por las lluvias, derrames de lava de volcanes, etc.«

Antecedentes históricos del terremoto del 72

El Presidente de Nicaragua, instando a la población a valorar el trabajo de prevención, mitigación y repsuesta a desastres naturales, quiso recordar que el país es un territorio por su naturaleza expuesto a erupciones volcánicas y sísmicas. Por lo cual, citó los antecedentes históricos del terremoto del 72: «Y del primer terremoto, gran terremoto que tenemos conocimiento aquí en Nicaragua, porque aquí han habido tres grandes terremotos: El primero fue en León, y ahí fue resultado de la actividad volcánica del Momotombo, el Momotombo entró en erupción, el Momotombo ronco y sonoro, y ahí estaba asentada la Ciudad, ahí estaba Puerto Momotombo, el Municipio de La Paz Centro, en esa zona, ese era León en ese entonces.

Y ahí, bueno, los cinco cráteres del Volcán Momotombo lanzaron arena, ceniza, lava, los temblores eran violentos y persistentes, y culminaron en los terremotos de 1594, que fue el más fuerte. Luego vino otro terremoto en 1610, estamos hablando ya de 2 terremotos, ya parcialmente destruida la Ciudad en 1578, el 11 de Enero de 1610 fue el golpe final que terminó derrumbando todo lo que quedaba en pie: Casas, Iglesias, Edificios Públicos.

Entonces, ahí es donde toman la decisión, es la época de los españoles ahí, Nicaragua no es independiente, somos Colonia, entonces toman la decisión de trasladar esa Ciudad donde actualmente se encuentra León, y ahí queda lo que hoy es un sitio turístico que conocemos como Las Ruinas de León Viejo. Entonces, ahí tenemos varios terremotos.

El terremoto del 31 de marzo de 1931

Luego, en el año 1931 Nicaragua estaba ocupada por las tropas yanquis, nuestro General Sandino estaba dando la batalla, y se produce un terremoto de 6 grados en la Escala Richter que destruyó la Ciudad de Managua. Este fue el Martes Santo del 31 de Marzo del año 1931, en Semana Santa. ¡Destruida Managua! El epicentro se ubicó en la Falla del Estadio, así se llama esa falla, porque atraviesa el Estadio Stanley Cayasso, el Estadio viejo; esa gran Estrella nuestra, Stanley Cayasso.

Este terremoto del 31 provocó entre 1,200 y 1,500 muertos, que era una cantidad enorme de gente para la población que tenía Managua entonces, era chiquita Managua con poca población; más de 2,000 heridos y 45,000 damnificados, y pérdidas económicas lógicamente; incendios.

En ese entonces Managua no pasaba de 60,000 habitantes, era una población bien pequeña, tiene más gente ahora Ciudad Sandino que Managua. En ese momento con este terremoto, aparte de las muertes terribles, cayeron el Palacio de Comunicaciones, los Mercados, Central y San Miguel se destruyeron, se incendiaron, esos son Mercados históricos, cómo han resistido, ahí están de pie nuevamente.

El Teatro Variedades, la Casa del Águila, los Templos de Candelaria, San Antonio, San Pedro, también fueron afectados, igualmente la Penitenciaría Nacional, o sea, donde hoy es el Estadio Stanley Cayasso, en ese tiempo no había Estadio, allí era la Penitenciaría Nacional, ahí estaban todos los presos, ahí murieron centenares de presos.

Se destruyeron la mayoría de los edificios de Managua y el que no se cayó, el que no se derrumbó quedó seriamente afectado, seriamente averiado.

Luego hubo muchos incendios, eran cocinas con leña en esa época, por todo Nicaragua se cocinaba con leña, y se desató un incendio que devoró más de 20 manzanas en el radio central de Managua. Y quedaron en pie solamente la armazón de hierro de la antigua Catedral en construcción, que se había empezado a construir 3 años antes, en el año 1928, esta Catedral que está siempre aquí en la Plaza de la Revolución, la Casa Pellas, el Club Social, el Palacio del Ayuntamiento, el Palacio Nacional y otros edificios que fueron afectados. Más de 1,000 personas murieron ahí en esa obra trágica.

Impacto del terremoto de 1972: víctimas y afectaciones

En cuanto al terremoto de 1972, el Presidente dio detalles acerca de las dramáticas consecuencias del terremoto del 23 de diciembre de 1972.

«Luego tenemos el otro terremoto demoledor aquí en Managua, que es el que hoy está cumpliendo 50 años y donde estamos rindiéndole honor, recordatorio, a las víctimas del Terremoto de 1972. Esto dejó un saldo de muertes, de víctimas, ahí se hablaba de 15,000, se hablaba de 10,000, entre 10,000 y 15,000 muertos, fallecidos. Las pérdidas eran enormes para Nicaragua en su economía. La población de Managua en ese momento era de 396,000 habitantes, una población que había crecido lógicamente, pero era una población pequeña.

Luego se mantuvieron los temblores por varios días, y vino la Solidaridad, la Cooperación de Cuba, la Solidaridad Internacional, ahí es donde venía Clemente con la cooperación a partir de este terremoto.

El Hospital también, que era un Hospital nuevo, enorme; Colegios que fueron destruidos por el terremoto; Barrios completos, Repartos completos, Bello Horizonte, Jardines de Santa Clara. ¡Fue un terremoto devastador! Luego, el Pueblo vino recuperando a Managua de ese terrible desastre.

Hacer conciencia, prevenir, salvar vidas

Finalizando este recorrido histórico, el Comandante Daniel destacó la importancia del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres.

«Ahora quiero referirme a lo único que existe para enfrentar estos Desastres Naturales, que es lo que hemos venido poniendo en práctica en estos años de forma intensa, como nunca en la historia de nuestro País, y es el SINAPRED, que es un Sistema que se ha creado tomando como base de partida el hacer conciencia en la población, hacer conciencia, pero también trasladar conocimiento para tener la forma de enfrentar estos fenómenos y que se puedan salvar Vidas en primer lugar.

Y luego, pasado el terremoto buscar cómo salvar trastes, pero meterse a salvar trastes en medio del terremoto es suicidarse, porque los trastes se pueden reponer, la Vida no se puede reponer. Y desgraciadamente hay gente que no mide en medio de un terremoto y se lanzan a buscar, como hay también delincuentes que aprovechan el terremoto para buscar cómo robar y ahí quedan enterrados.

Entonces, el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres ha logrado a partir del año 2007 una mayor fortaleza, y es un Sistema lógicamente donde están las Instituciones del Estado».

Créditos Transcripción del texto: El 19 Digital

https://www.el19digital.com/articulos/ver/titulo:135590-acto-de-conmemoracion-de-los-50-anos-del-terremoto-de-1972-en-managua-23-12-22

Créditos imagen de portada: Archivo fotográfico de Carol H Prado (Cortesía de Patrimonio Histórico de Alcaldía de Managua)