Barricada

Leonel Rugama, su herencia de integración y dignidad

A 53 años de la caída heroica del poeta guerrillero Leonel Rugama, el Equipo de Barricada te trae un artículo sobre su legado, que fue publicado en nuestra versión impresa de los ochenta.

Leonel Rugama, su herencia de integración y dignidad

Nuestra juventud recogió y multiplicó una frase que se ha transformado en consigna: ¡Que se rinda tu madre! Pero no para repetirla, sino como llamado a ser consecuente con el principio de no rendirse.

Esa conducta es la determinación de los revolucionarios nicaragüenses de seguir el ejemplo de sus héroes. Una nación como Nicaragua, cuyo sentido patrio fue humillado por los vendepatria que lo transformaron en dólares en beneficio de sus privilegios, requiere de nuevos valores para darle sentido renovado al concepto PATRIA.

Leonel Rugama, que nació en Estelí y que actualmente vive en todos los combates de la Revolución, decía: «Si no se logra totalmente la propia integración, por lo menos se hereda a los descendientes la integración y la dignidad humana».

Se cumple un nuevo aniversario de la caída de Leonel y sus hermanos y continuadores están haciéndose merecedores de esa herencia de dignidad humana. En eso reside la profunda vocación de respeto que el sandinismo tiene por sus héroes, en mantener viva la llama de esperanza por la cual se sacrificaron. Allí reside la certeza de triunfo que ondea en las banderas de los BLI, las milicias y todas las tropas de nuestras Fuerzas Armadas.

Por el contrario, la herencia de indignidad que recogen los continuadores de la oligarquía y el somocismo, los condena irremediablemente a la derrota. La lucha que se plantea en Nicaragua es contra la agresión, y en ella sólo los patriotas pueden recurrir con orgullo al ejemplo de los héroes, es por eso que se afirma con razón que el enemigo sigue siendo el mismo. Es como si la contrarrevolución quisiera asesinar nuevamente a Leonel Rugama, como si quisiera detener con plomo y sangre sus sueños hoy realidades.

¿Qué actitud puede asumir un patriota nicaragüense ante la contrarrevolución, como no sea la de combatirlo sin rendirse? ¿Acaso podríamos permitir que los mercenarios, los aviones y tanques norteamericanos asesinaran nuestros ideales?

Otras naciones sustentan su historia patria en las luchas de la independencia contra la colonización española y décadas de civismo. Nicaragua de hoy tiene la obligación de sustentar su orgullo patrio no solamente en las luchas independentistas, sino que además en la lucha sandinista que nos moldeó una nueva patria con sangre y heroísmo.

La agresión que estamos enfrentando es la enemiga de Leonel, pero también es la de Carlos Fonseca, del Coronel Santos López y de todos los héroes de la lucha de liberación.

Después de duros combates,
Leonel Rugama se ha convertido en movimiento deportivo y cultural, se ha transformado en consigna de acción cotidiana, en conducta irreductible de combatiente revolucionario, ha seguido viviendo en la acción de la juventud.

En el período que se avecina, su pensamiento de: «En la Revolución violenta sobresale el poder de la fuerza física, pero es absolutamente necesario que esté controlado por el intelecto de manera directa», significa que en la lucha por la paz contra la agresión debemos seguir haciendo la guerra a la contrarrevolución, pero recurriendo a todas nuestras capacidades y conciencia política para regular nuestra economía y aprovechar al máximo el trabajo del pueblo.

Las generaciones que vendrán aprenderán así que hubo héroes, y aprenderán también que hubo quienes supieron hacer de ese ejemplo el instrumento para construir una sociedad más justa y un futuro de igualdad.
De ser así, siempre podremos decir a los caídos, presente, podremos hablar con Leonel y sentir que esta presente y hacerlo sentir a nuestros enemigos.