Las tierras nicaragüenses y latinoamericanas guardan los pasos y la voz de Aldo Díaz Lacayo. Joven rebelde, impetuoso, que, junto a Rigoberto López Pérez, fue una las alternativas para liberar a la patria del tirano. Forjado en el fuego de los movimientos revolucionarios, primero en las filas del general Ramón Raudales y posteriormente en el Destacamento Rigoberto López Pérez, donde combatió junto al comandante Carlos Fonseca Amador, en la guerrilla de El Chaparral, en la sostuvo un encuentro en La Habana, con el comandante Ernesto Che Guevara, para evaluar los resultados de la misma. Tenía entonces 23 años de edad. Una vida intensa, combativa, que empezó el 18 de octubre de 1936 en la ciudad de Managua y trascendió el 28 de mayo de 2022, en la misma ciudad que lo vio nacer.
Se formó en el exilio, en prestigiosas universidades y el autoaprendizaje disciplinado, revolucionario. Con altas capacidades como historiador, escritor, ensayista, poseía también el don de la palabra, de la oratoria precisa, emotiva, pedagógica. Creyente en el diálogo como fuente de contrastar ideas y creación de nuevos conocimientos, sobre todo el diálogo entre generaciones con experiencias distintas que se encuentran en el tiempo compartiendo las mismas aspiraciones y pasiones por la historia, la cultura y la identidad nacional nicaragüense.
En 1979 asumió la responsabilidad de recibir, en nombre del Gobierno Revolucionario, de las instalaciones de la embajada de Nicaragua en San Salvador. Junto al Padre Miguel d´Escoto, Canciller de la Dignidad, fue uno de los forjadores de la diplomacia revolucionaria antiimperialista, en defensa de la soberanía nacional. Participó en las reuniones de trabajo del Grupo Contadora y otras iniciativas a favor de la paz en la región centroamericana. Embajador en México y Venezuela, se mantuvo activo en la diplomacia durante toda su vida, siempre al servicio de la Revolución. En el segundo periodo revolucionario presidió la Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Su legado intelectual marcó la historiografía nicaragüense y la defensa de la identidad nacional.
Escritor incansable, su historiografía es abundante. Sus aportes a la historia revolucionaria, a la reflexión sobre las ideas y prácticas del General Augusto C. Sandino y el comandante Carlos Fonseca Amador, son imprescindibles. Autor de ensayos en los que hace vehementes llamados a contrastar la historia oficial de la independencia de Centroamérica, llamando a sincerarla, para que la trama de septiembre de 1821 no oculte la segunda y verdadera independencia de julio de 1823. A esta vasta obra se suman diversos ensayos sobre geopolítica y cultural. Aldo Díaz – Lacayo, buscador permanente de las fuentes de identidad nacional, se consideraba así mismo, como un librero, que no es simplemente un vendedor de libros, sino maestro, un guardador de la memoria colectiva, sabio, sabedor, que escribió siempre convencido que la historia y la cultura, son la base de la identidad. Crítico de las viejas oligarquías y de las bastardías, de aquellos que con espíritu decimonónico aún no aceptan que los títulos nobiliarios como el “don” fueron abolidos en Nicaragua por el movimiento anti oligarca y antiimperialista liderado por Cleto Ordoñez, en 1822. Pendiente está la tarea de escribir la historia del historiador, profundizar en su ideario, en su obra.
Una vida extraordinaria que fue reconocida por distintos países y gobiernos, y que el 18 de mayo de 2022, recibió la Orden Augusto C. Sandino en el grado Batalla de San Jacinto. Durante su discurso en el acto de celebración del 127 aniversario del nacimiento del General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino -No podía haber sido en mejor momento-, el comandante Daniel Ortega, pronunció estas conmovedoras palabras, dirigidas a Aldo Díaz – Lacayo:
“En nombre del pueblo nicaragüense, del Pueblo presidente, querido hermano Aldo Díaz, Lacayo, estoy prendiendo en tu pecho la orden Augusto Sandino Batalla de San Jacinto, que es la máxima orden, la ponemos en tu pecho, en tu pecho, Aldo, en tu pecho hermano”, expresó el comandante Daniel, durante el acto del 127 aniversario del natalicio del General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino”
Este diálogo entre compañeros de lucha, de tantos años compartidos, continuó al día siguiente, 19 de mayo, con una breve nota de aceptación y agradecimiento de parte del doctor Aldo Díaz – Lacayo:
“Mi agradecimiento infinito al Pueblo Presidente, a Daniel y Rosario por encabezar el mejor gobierno de nuestra historia, a Carlos Fonseca por descubrir y enseñarnos que Sandino es el camino. A Ramón Raudales.
Mi pecho erguido y firme más que nunca con la efigie de nuestro General de Hombres y Mujeres Libres prendida, dándole plenitud a todo lo vivido con el indomable orgullo de ser Sandinista hasta el último aliento, satisfecho de haber estudiado, investigado, escrito y publicado que Sandino es la soberana libertad de Nicaragua que irradia a Nuestramérica”.
¡Patria y Libertad!
Aldo Díaz – Lacayo
Días después, el 28 de mayo de 2022, llegó el tiempo del descanso. El doctor Aldo Antonio Díaz – Lacayo, partió con el pecho firme y erguido, con el espíritu indomable sandinista, hasta el ultimo aliento.