La única vez que la Biblia habla de elecciones fue cuando el gobernador romano en Judea, Poncio Pilato, luego de juzgar a Jesús y hallarlo inocente, intentó salvarlo proponiendo una elección entre Jesús y Barrabás.
La enfurecida turba judía exigía la inmediata crucificaron de Jesús, pero de acuerdo al Derecho Romano, el gobernador sabía que era improcedente condenar a un inocente cuando esa misma autoridad no lo había encontrado culpable.
Pero la turba judía asustada por los escribas y fariseos seguían vociferando “Crucificale”. Pilatos les respondió, “pero no ha cometido ningún delito.”
Como la turba se alteraba más y más, Pilato, intentando salvar a Jesús de la crucifixión, le propuso a la multitud, dada la costumbre de que el gobernador les soltaba un preso que escogiera el pueblo: “a quien queréis que os suelte, a Jesús o a Barrabás” y Barrabás era un reconocido ladrón y delincuente.
Jesús de Nazareth, quien nunca cometió pecado alguno, perdió esa elección porque la enfurecida turba judía ciega de odio por la ideología judía, así lo decidió. Según esa “democracia” Jesús recibió la muerte de cruz y Barrabas conquistó la “libertad.”
Conceptos como “democracia”, “libertad,” “elecciones”, “derechos humanos” son conceptos huecos, vacíos y falsos que permiten crucificar a los inocentes como Jesús y dar “libertad” a los ladrones como Barrabas.
Las Sagradas Escrituras no hablan de “democracia” ni de elecciones salvo la que ganó Barrabss. El 99% de los nicaragüenses somos cristianos y la Biblia es nuestra guía fundamental.
Estos mismos conceptos son usados y manipulados por el imperialismo norteamericano para manipular y chantajear a los pueblos como sucedió durante las elecciones de 1990, cuando George Bush amenazó al pueblo de Nicaragua que si elegían al comandante Ortega, la guerra continuaría.
Si por el contrario votaban por la candidata de Washington, Violeta de Chamorro, la guerra terminaría, vendría la paz y todos los préstamos para reconstruir al país que ellos mismos destruyeron.
El ex director de la Contra y sacerdote jesuita Edgar Chamorro Coronel declaró a la televisión norteamericana que “el pueblo de Nicaragua votó con una pistola apuntándole a la cabeza.” Aunque sus palabras le dieron la vuelta al mundo, los mercenarios antisandinistas se hicieron los marranos y guardaron silencio.
Cuando la noche del 19 de Julio de 2026, ante una plaza rebosante de juventud que saltaba y bailaba con gran algarabía, celebrando el momento más glorioso de nuestra historia, el copresidente Comandante Daniel Ortega anunció que en Nicaragua “No volverán a haber elecciones” a los mercenarios golpistas se les disparó la presión arterial y se les alteró el proceso de digestión estomacal.
Toda la jauría de mercenarios antisandinistas y golpistas, que en Abril de 2018, robaron, mataron, torturaron, convirtieron las parroquias en burdeles, incendiaron emisoras, buses y alcaldías, destruyeron 500 mil empleos entre formales e informales, pegaron el grito al cielo al escuchar las palabras de Daniel.
Ellos, cuya legitimidad de origen no proviene del pueblo sino de los dólares de los yanques, ellos que llevaban meses preparándose para una “transición a la democracia,” ellos que al igual que Somoza solo les interesa obedecer a sus amos imperialistas, se soltaron en diarrea mental y ahora solo de eso hablan las 24 horas.
Gracias a las groseras injerencias, amenazas y manipulaciones de parte del gobierno norteamericano, en los procesos electorales de Honduras, Colombia, Bolivia y Chile se han logrado instalar gobiernos títeres de Estados Unidos en todos estos países.
Las elecciones tal como la presenta Estados Unidos y las oligarquías latinoamericanas, son la mejor forma de hacer que el pueblo vote por Barrabás y no por Jesús. Es la mejor manera de practicar la injerencia descarada deintervencionista en los países latinoamericanos
Lo logran gracias a una intensa, permanente y brutal campaña de odio estigmatizante contra los candidatos que defienden las soberanías nacionales y no los intereses imperialistas. Para eso recurren a mercenarios de la información como La Prensa, Confidencial, y más de una docena de canales de Garage.
No tienen empleo conocido pero pasan dia y noche hablando desde sus “plataformas” improvisadas, ensalzados en una repugnante práctica de Onanismo político, cantinfleando sobre una unidad mercenaria que nunca se concreta y una caída de la “dictadura” Ortega-Murillo que tampoco ocurre.
Creen que según la coyuntura internacional este es el mejor momento para derrocar al gobierno del pueblo presidente. Pero un análisis objetivo dice todo lo contrario. El empantanamiento en Irán y la proximidad de las elecciones legislativas de término medio en Estados Unidos indican todo lo contrario.
El gobierno norteamericano conoce muy bien a los golpistas ChamorroSomocianos y no confía en ellos. A los traidores a la patria de Augusto César Sandino les espera la misma ignominia de María Corina Machado de Venezuela: ser descalificados por su propio amo.
Mientras tanto el pueblo presidente cabalga victorioso sobre la cresta de la ola de la victoria. Tenemos una economía boyante y en expansión; baja de número de empleados con salarios bajos pero sube el de los emprendedores que ganan 5 veces más que los empleados.
Los nicaragüenses producimos en un 100% todo lo que nos hartamos y las fuentes de energía eléctrica provienen en un 80% de fuentes de energías renovables: hidroeléctricas, eólicas, geotérmicas, y de biomasa.
Simultáneamente el gobierno de Unidad y Reconstrucción Nacional continúa inaugurando hospitales, clínicas, escuelas primarias y secundarias, sigue dando bonos estudiantiles y becas universitarias, carreteras, tendido eléctrico en un 99% en todo el país, agua potable arriba del 80%, subsidios al transporte y a los ciudadanos de la tercera edad.
No hay razón para interrumpir este vigoroso proceso de crecimiento económico que vive el país y la paz social que vivimos gracias a la sangre de los héroes y mártires que ofrendaron sus vidas para que tengamos la patria que hoy construimos todos los nicaragüenses.
Escrito por: Carlos Alberto Escorcia Polanco