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Diario Barricada
Biografías

Róger Díaz Argüello: Héroe y Mártir de Altamira

Redacción Central
Redacción Central 06 de septiembre, 2026 • 6 min de lectura

Por Carlos Fernando Arroyo Zúñiga

«Nuestro saludo al pueblo de Nicaragua, nuestro saludo al pueblo de Managua. Mañana esperamos estar reunidos con el pueblo de Managua que dio un ejemplo de heroísmo para América Latina y el Mundo. El triunfo debemos celebrarlo. El triunfo, sí, nos compromete con los que dieron su vida, con los que nos precedieron en el combate, con los que con su sangre han permitido que hoy nuestro pueblo se encuentre libre de Somoza, libre de Guardia Nacional, libre de Oficina de Seguridad Nacional, libre de soplones. El triunfo nos compromete, sí, también con la disciplina, nos compromete también con la organización, nos compromete también con la seguridad del pueblo en general.»

Comandante Daniel Ortega Saavedra

 19 de julio, 1979

Róger Díaz Argüello, cuyo seudónimo en la clandestinidad e insurrección popular fue “Antonio”, nació el 6 de septiembre de 1960 en Managua y cayó el 21 de julio 1979. Hijo de Álvaro Adolfo Federico de Jesús del Perpetuo Socorro Díaz Lacayo, conocido como Freddy Díaz Lacayo, y María Antonieta Argüello. Tuvo 5 hermanos: Álvaro, Freddy, Haroldo, Aldo y Mario, además de 7 hermanas: María del Socorro, Antonieta, Odilie, Ivania, Rita, Gloria y Nubia.

Su familia era originaria del famoso Barrio Sebastián, y tras el terremoto de 1972 que devastó el centro histórico de la capital, se trasladaron a Altamira en 1973. Estudió en el Colegio Andrés Bello, un centro educativo forrado con tablas prefabricadas de pino, techo de Nicalit y persianas de paleta, que estaba ubicado donde hoy queda el Banco de Fomento a la Producción, frente al Colegio Camilo Zapata, en el Barrio 14 de Junio.

En 1977, uno de los hermanos mayores de Róger le prestaba una casa en Vista Hermosa. Se dio cuenta que Róger ya estaba organizado e integrado en la lucha sandinista, cuando encontró en la casa unas papeletas del FSLN. A finales de 1977 e inicios del 1978, Róger entró a trabajar en la Alcaldía de Managua en el departamento de transporte, como estrategia del FSLN para obtener información y poder utilizar los mismos vehículos para la lucha.

En 1978, aportó a la causa revolucionara con armas de la hacienda San Francisco, que pertenecía a sus abuelos paternos y estaba ubicada al sur de la finca El Vapor. En 1979, pasaba más tiempo clandestino en una casa en Bello Horizonte, el centro de operaciones donde estuvo a cargo de un hospital guerrillero, que en su propia casa.

De ahí salió el 27 de junio de 1979 en el Repliegue Táctico a Masaya, donde combatió heroicamente con fusil y lanza granadas, mientras las columnas con miles de niños, mujeres, ancianos, combatientes patrióticos, avanzaban bajo asedio y bombardeo de la genocida Guardia Nacional. La orden fue cumplida, y las tres columnas alcanzaron su destino, abriendo camino a los Frentes Guerrilleros en su avance ininterrumpido hasta el corazón de la Dictadura Militar Somocista en la capital.

El 19 de julio de 1979, el pueblo hizo suya la victoria, se enarbolaron nuevamente los estandartes de la dignidad y la soberanía nacional. Róger pudo compartir la alegría con sus hermanas y hermanos de haber cumplido con el sacrificio de tantos compatriotas a lo largo de años de lucha indoblegable.

Todavía quedaban esbirros del somocismo huyendo en desbandada, desmoralizados y llenos de odio contra el pueblo. Ese día el Comandante Daniel Ortega, desde León, se dirigió al pueblo nicaragüense y orientó: “… queremos aprovechar el momento para pedirle a nuestro pueblo que se encuentre atento ante los actos de vandalismo, ante las actitudes que tiendan a sembrar el desorden, ya que en estos momentos no estamos luchando contra Somoza, estamos celebrando la victoria del pueblo nicaragüense, y este tipo de actitudes no harían más que fortalecer a los enemigos del pueblo que aún quedan en nuestro país. Patria Libre o Morir.»

El 21 de julio de 1979, dos días después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, Róger estaba encargado de la seguridad del sector de Bello Horizonte donde hoy se encuentra Multicentro Las Américas, cumpliendo las orientaciones de la Dirección Nacional de defender la victoria recién alcanzada. Comenzó a llover, por lo que ordenó la retirada a una pequeña casa de madera. En el poste de luz donde hacía posta, cayó fulminado por una bala que lo impactó en el rostro, uniendo su gloriosa sangre a las 50,000 almas sembradas en la conquista del Poder Popular.

Su padre, Don Freddy Díaz Lacayo, fue fundador y coordinador durante la década de los 80 de los Comités de Defensa Sandinistas del distrito de Managua que abarcaba Altamira D’Este, Bosques de Altamira, Planes de Altamira, Colonial Los Robles, Colonia Centroamerica, La Morita, Isaías Gómez, Barrio México, Barrio La Luz y la Máximo Jerez. Una de sus principales labores además de la defensa local con la Vigilancia Revolucionaria, fue la construcción modesta del parque “Héroes y Mártires de Altamira” hoy modernizado y renombrado Parque Palestina.  Don Freddy falleció en 1989 como Líder Sandinista Comunal-Territorial. Su madre, María Antonieta Argüello, vive con una de sus hijas en Managua. En los años 80, se constituyó la Empresa del Arroz Róger Díaz Argüello (EMARROZ), en honor a su sacrificio heroico.

Su familia, junto a la militancia y comunidad de la UV Carlos Arroyo Pineda, Altamira, y todo el pueblo nicaragüense, le rendimos homenaje con honor y gloria, en veneración eterna a nuestros héroes, heroínas y mártires que forjaron el camino a la libertad, autodeterminación, soberanía y dignidad nacional de Nicaragua, con el Frente Sandinista de Liberación Nacional a la vanguardia.

Podemos ver su rostro orgulloso en la sonrisa de niños, campesinas y obreros que hoy construyen y defienden nuestra Patria Bendita y Siempre Digna, con la conducción estratégica de nuestros Co-Presidentes Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo.

Su ofrenda heroica está viva y vigente en las escuelas, hospitales, carreteras y todos los proyectos sociales en beneficio del pueblo nicaragüense para su felicidad plena y derecho de vivir en paz, tal y como lo soñó nuestro héroe Róger Antonio Díaz Argüello.

¡Róger Antonio Díaz Argüello!

¡PRESENTE, PRESENTE, PRESENTE!

¡Por esos muertos, nuestros muertos, juramos defender las victorias!

¡Patria Libre o Morir!

Agradecimientos al compañero Xavier Díaz-Lacayo Ugarte, primo hermano de Róger Díaz Argüello, por facilitar los testimonios familiares que nutrieron este artículo biográfico. Agradecimientos también a las y los militantes de Altamira Mirna Lezama, Humberto Solís y Elba Castillo por sus aportes en la reconstrucción de la historia de la organización política de Altamira y sus memorias sobre Róger Díaz Argüello y su papa Freddy Díaz Lacayo.